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Vacunaciones

8 preguntas sobre la seguridad de las vacunas

Fuente: Programa de vacunaciones. Fecha de última revisión: marzo 2019

1. ¿Son seguras las vacunas?

La respuesta es sí, las vacunas son muy seguras. Actualmente en nuestro país, disponemos de las vacunas más seguras que se puedan encontrar.

Cada año, millones de personas sanas, tanto niños como adultos son vacunados, por lo que las vacunas presentan unos estándares de seguridad y vigilancia muy estrictos. Durante la vacunación cada persona es única y puede reaccionar de manera diferente. Las reacciones más frecuentes incluyen enrojecimiento, calor e hinchazón en la zona de la inyección, que suelen desaparecer a los 2-3 días. Las reacciones graves son poco comunes y pueden variar con el tipo de vacuna administrada.

Basándonos en las grandes series de datos recogidos en todo el mundo, el riesgo de padecer una reacción grave es extremadamente pequeño. Sin embargo, el riesgo de padecer una enfermedad, es mucho más importante que el riesgo de la vacunación.

La decisión de no vacunar al niño lleva consigo un riesgo muy importante y es que existe la posibilidad de que enfermedades muy peligrosas como el sarampión, donde 1 de cada 30 niños con sarampión adquiere una pulmonía y 1 ó 2 de cada 1.000 mueren, contagien tanto al niño no vacunado como a aquellos individuos en contacto con él.

Decir que una vacuna es segura significa que los beneficios que aporta son muy superiores a los riesgos, y que en la mayoría de los casos son reacciones, cuando ocurren, leves y pasajeras.

2. ¿Cómo se conoce la seguridad de una vacuna?

La monitorización de la seguridad de las vacunas es el aspecto más crítico exigido por las autoridades sanitarias para otorgar la autorización de su uso y comercialización.

En general, todas las vacunas antes de ser comercializadas pasan por una serie de fases que incluyen a gran número de individuos para conocer su seguridad, el tipo de reacciones que producen y su frecuencia. Este proceso puede llevar más de 10 años.

Del mismo modo, una vez comercializadas, tanto los fabricantes como las respectivas autoridades sanitarias continúan evaluando y revisando el proceso de fabricación de los distintos lotes de vacunas y las declaraciones de efectos adversos mediante la declaración de los presuntos efectos adversos en la tarjeta amarilla con el fin de garantizar la mayor seguridad posible. Cada uno de estos pasos ayuda a asegurar que las vacunas sean seguras.

Como las vacunas utilizadas en España son las mismas que las que se utilizan en otras partes del mundo, los sistemas de vigilancia activa y pasiva puestos en marcha en otros países nos permiten conocer instantáneamente alguna reacción que al ser tan poco frecuente hubiera pasado desapercibida en las fases previas a la comercialización.

Es importarte destacar que la notificación inicial de un problema no significa que la vacuna sea la causa o haya aumentado el riesgo de que ocurriera, solo indica que el caso se presentó después de la vacunación (asociación temporal, no causal). Si los investigadores que estudian los informes piensan que el efecto no deseado pudiera tener relación con la vacuna, se inicia una investigación intensiva para determinar si el evento sólo coincidió con la vacunación o si la vacuna pudo haber causado el problema, adoptando las medidas necesarias en su caso.

3. ¿Cuáles son los efectos secundarios de las vacunas? ¿Cómo se tratan?

Las vacunas, al igual que otro medicamento, pueden causar algunos efectos secundarios. La mayoría son leves, tales como dolor y/o enrojecimiento en el lugar de inyección, fiebre no muy alta o irritabilidad, que suelen durar dos o tres días y se pueden tratar, por ejemplo, aplicando frío en el lugar de la inyección.

Las reacciones graves son excepcionales. Sin embargo, es importante informar a los profesionales sanitarios de posibles alergias así como acudir a un centro sanitario para la vacunación y esperar 20 a 30 minutos después de su administración para controlar posibles efectos adversos.

Si quiere saber más sobre las reacciones más frecuentes en las vacunas utilizadas

4. ¿Aumentar el número de vacunas aumenta el riesgo de padecer reacciones adversas?

No, son muchos los estudios que han demostrado que administrar varias vacunas a la vez es un procedimiento seguro, efectivo y que no aumenta el riesgo de reacciones secundarias, a la vez que se disminuye el número de visitas y de inyectables.

Las vacunas son la mejor defensa frente a las enfermedades infecciosas que pueden causar complicaciones graves e, incluso, la muerte tanto en la infancia como también en la edad adulta.

5. ¿Existe algún vínculo entre las vacunas y el autismo?

No. Los estudios científicos y las revisiones continúan demostrando que no hay una relación entre las vacunas y el autismo.

Son tres las falsas creencias que asocian el autismo con las vacunas: el timerosal (un componente que contiene mercurio), la vacuna que protege frente al Sarampión, Rubeola y Parotiditis (Triple Vírica) o la administración de varias vacunas simultáneamente.

  • En cuanto al timerosal, la evidencia científica o experimental disponible no apoya que la exposición al timerosal contenido en las vacunas rutinarias origine trastornos del desarrollo neurológico. En España todas las vacunas utilizadas en el calendario vacunal sistemático carecen o llevan trazas prácticamente indetectables de timerosal. Es más, la supresión de timerosal en las vacunas infantiles no se ha acompañado de una disminución de los casos de autismo.
  • La vacuna triple vírica, en particular, ha estado en punto de mira a pesar de los numerosos informes científicos que concluyen que no existe relación entre esta vacuna y el autismo. De hecho, el médico que publicó en 1998 un estudio muy polémico que sugería esta asociación, fue expulsado del Colegio de Médicos por mala praxis y el estudio fue desacreditado y declarado fraudulento. Se ha estudiado en profundidad esta posible relación, pero un estudio tras otro confirman que no existe relación entre la triple vírica y el autismo.
  • Respecto al tercer punto, las vacunas no sobrecargan el sistema inmune siendo éste capaz de generar una amplia variedad de respuestas inmune. Cada día, nuestro sistema inmunitario combate con éxito miles de microbios. Las vacunas que se administran actualmente contienen una pequeña fracción de la cantidad de antígenos que se encuentran en su ambiente diario.

Los últimos estudios demuestran que las vacunas no causan autismo, sino que orientan sus conclusiones a que puede tener una base genética, o deberse a factores obstétricos y a antecedentes psiquiátricos de los padres como factores de riesgo.

Para obtener más información: Enfermedades que se han asociado con efectos adversos secundarios a la vacunación

Los estudios y ensayos científicos continúan demostrando que no existe relación entre las vacunas y el autismo. Ni el timerosal, ni la triple vírica ni la sobrecarga del sistema inmune causan autismo. Las vacunas son seguras.

6. ¿Las vacunas provocan el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante, Esclerosis Múltiple, Diabetes u otros problemas?

No. Todas las vacunas tienen posibles efectos secundarios, pero, lo cierto, es que actualmente no hay ninguna prueba ni estudio que relacione la vacunación con estas enfermedades.

La mayoría de los efectos secundarios de las vacunas son temporales y estos efectos adversos se vigilan estrechamente a través de sistemas de información que no han corroborado estas afirmaciones.

En resumen:

  • Muchas de las enfermedades supuestamente relacionadas con la vacunación ya existían antes de aparecer la vacuna.
  • El aumento que se ha producido en la frecuencia de algunas de estas enfermedades ya se había iniciado antes de la vacunación.
  • En muchas ocasiones, no se ha producido un aumento real de la frecuencia sino que simplemente se diagnostica mejor gracias a los avances de la medicina.
  • El que dos cosas ocurran al mismo tiempo, no indican que estén relacionadas. Si así fuera, podríamos hacer responsables a los programas de vacunación de la llegada del hombre a la luna o del cambio climático.

7. ¿Y los otros ingredientes de la vacunas? Reacciones alergicas a aditivos

Para que las vacunas sean potentes, estériles y seguras se requiere de la adicción de cantidades mínimas de determinadas sustancias, tan pequeña que es raro que provoquen una reacción alérgica. Las sustancias que se pueden encontrar en las vacunas son:

  • Conservantes, como antibióticos, formaldehídos para prevenir la contaminación de las vacunas.
  • Estabilizantes que evitan la degradación durante su almacenamiento.
  • Adyuvantes (como las sales de aluminio), sustancias que al incorporarse a la vacuna acelera, potencia y prolonga la respuesta de la inmunidad.

Muchos de estos componentes, como el aluminio, están presentes en nuestro ambiente (verduras, frutas, leche materna, etc) y, en el caso de las vacunas, en cantidades tan mínimas que es excepcional que provoquen reacciones adversas.

8. ¿Por qué debo confiar el Programa de Vacunaciones?

Porque, entre otras cosas:

  • Las vacunas funcionan: salvan vidas cada año ya que previenen enfermedades, discapacidades y muertes por enfermedades inmunoprevenibles, tales como el sarampión, rubeola, poliomielitis.., incluso previene el cáncer por Papiloma Humano o por el virus de la Hepatitis B.
  • Las vacunas son seguras: la seguridad de las vacunas se vigila tano en los estudios y ensayos clínicos que se hacen durante su precomercialización como en la vigilancia continuada tras su postcomercialización. Los riesgos de la vacunación son siempre inferiores al padecimiento de la enfermedad.
  • Las vacunas proporcionan beneficios individuales y colectivos, especialmente para aquellos que por problemas de salud o por edad no pueden recibir vacunas (como niños en tratamiento de quimioterapia, inmunodeprimidos, recién nacidos...)
  • Las vacunas previenen complicaciones en personas con problemas de salud.

Los beneficios de la vacunación siempre serán superiores a sus escasos riesgos

Para ampliar más información