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Consejería de Salud
Servicio Murciano de Salud

Fecha de creación: 18/03/2020 | Fecha de actualización: 08/07/2020 (Se revisan las nuevas versiones de los documentos incluidos y se actualizan las referencias de dichos documentos)

Información sobre el Coronavirus COVID-19: Diagnóstico (1-28)

Analítica de sangre

Solicitar en pacientes con criterios clínicos de enfermedad grave. Se recomienda una valoración analítica completa para valorar la función de órganos y detectar sepsis (8):

  • Hemograma y Hemostasia.
  • Bioquímica que incluya función renal y hepática y parámetros inflamatorios (LDH, PCR, fibrinógeno, ferritina, dímero-D…).
  • Si se sospecha insuficiencia respiratoria, gasometría arterial y lactato.

Las anormalidades de laboratorio más comunes en pacientes hospitalizados con neumonía incluyen leucopenia, linfopenia y leucocitosis (aunque la linfopenia parece ser el hallazgo más común). Otras anormalidades incluyen neutrofilia, trombocitopenia y disminución de la hemoglobina.

También se han descrito niveles elevados de transaminasas hepáticas, disminución de los niveles de albúmina y deterioro de la función renal.

En caso de infección bacteriana secundaria pueden estar elevados los niveles procalcitonina sérica y de proteína C-reactiva sérica.

En una revisión sistemática (9) los hallazgos analíticos más frecuentes fueron disminución de la albúmina (75,8%), elevación de proteína C reactiva (58,3%) y de lactato deshidrogenasa, (57,0%), linfopenia (43,1%) y aumento de la velocidad de sedimentación globular (41,8%).

En cuanto a las pruebas de coagulación las anormalidades más comunes son un dímero D elevado y un tiempo de protrombina prolongado.

Se asocian a peor pronóstico (mayor mortalidad) altos niveles de dímero D y linfopenia más grave (12).

También se ha asociado a un mayor riesgo de enfermedad grave la trombocitopenia y en recientes estudios un índice neutrófilo-linfocito  elevado se muestra como un marcador útil para indicar el riesgo de enfermedad grave y mal pronóstico (5).

Reacción en cadena de la polimerasa de transcripción inversa en tiempo real (RT-PCR)

Se requieren pruebas moleculares para confirmar el diagnóstico. El ARN del SARS-CoV-2 se detecta por RT-PCR. La prueba de amplificación de ácido nucleico para confirmación del SARS-CoV-2 es actualmente la prueba de elección para la confirmación de COVID-19.

La interpretación del resultado de la prueba depende de la precisión de la prueba y la probabilidad preprueba (o riesgo estimado de enfermedad). Un resultado positivo tiene más peso que una prueba negativa debido a que la prueba tiene una alta especificidad (alrededor del 95%), aunque con una sensibilidad moderada (alrededor del 70%) (5).

Según el documento consultado, las tasas de falsos negativos reportadas han oscilado entre menos del 5 y el 40% (4), y entre el 2% y el 29% (5). Sí coinciden los documentos en que la probabilidad de un resultado falso negativo en una persona infectada disminuye en base al tiempo transcurrido desde la infección: del 100% en el día 1 de infección al 67% en el día 4. La tasa media de falsos negativos cae al 38%  el día 5 (estimado como el primer día de los síntomas), disminuye al 20% el día 8, y luego comienza a aumentar nuevamente desde el día 9.

En base a los resultados de un metanálisis (14) en países con baja prevalencia de COVID-19 (<10%), el valor predictivo positivo de RT-PCR osciló entre 47,3% y 96,4%, y el valor predictivo negativo varió de 96,8% a 99,9%. La sensibilidad agrupada de la prueba fue del 89%.

El Ministerio de Sanidad (20) indica que las muestras recomendadas para el diagnóstico microbiológico por RT-PCR serán preferentemente las referidas al tracto respiratorio superior: exudado preferiblemente nasofaríngeo y orofaríngeo o exudado nasofaríngeo; en población pediátrica de corta edad es posible sustituir los frotis por lavado o aspirado nasofaríngeo (22).

Las muestras del tracto respiratorio inferior como el esputo (si es posible) o aspirado endotraqueal, lavado broncoalveolar o broncoaspirado se considerarán a juicio facultativo, especialmente en pacientes con enfermedad respiratoria grave. Estas muestras parecen tener mayor rendimiento que las del tracto respiratorio superior especialmente en pacientes con neumonía y pueden ser obtenidas fácilmente en casos de pacientes intubados con ventilación mecánica (22).

El esputo debería recogerse de pacientes con tos productiva; no se recomienda la inducción del esputo para recogida de muestras (4, 7).

En la guía provisional de los CDC de los Estados Unidos se elimina la preferencia por las muestras nasofaríngeas. Se indica que para las pruebas de diagnóstico iniciales del SARS-CoV-2, los CDC recomiendan recolectar y analizar una muestra de las vías respiratorias superiores. Y se consideran las siguientes como muestras aceptables (4, 7):

  • una muestra nasofaríngea recolectada por un profesional sanitario; o
  • una muestra orofaríngea recolectada por un profesional sanitario; o
  • una muestra nasal de cornete medio recolectada por un profesional sanitario o por auto-recolección supervisada en el centro sanitario (usando una torunda cónica flocada); o
  • una muestra de las fosas nasales anteriores (hisopo nasal) recolectada por un profesional sanitario o por auto-recolección en el centro sanitario o en el hogar (utilizando un hisopo de poliéster hilado o flocado); o
  • una muestra de lavado / aspirado nasofaríngeo o lavado / aspirado nasal recolectada por un profesional sanitario.

Si se recogen muestras nasofaríngeas y orofaríngeas al mismo paciente se pueden introducir los dos hisopos juntos en el mismo tubo de medio de transporte (22) (de esta forma se maximiza la sensibilidad de la prueba y se limita el uso de recursos (7)).

Hay evidencia emergente de que la saliva puede ser un espécimen fiable para detectar SARS-CoV-2 por RT-PCR (5). No obstante hay limitados datos sobre la precisión de las muestras de saliva y se desconoce el método óptimo para la recolección de la saliva (4).

A toda persona con sospecha de infección por el SARS-CoV-2* se le realizará una RT-PCR (u otra técnica de diagnóstico molecular que se considere adecuada) en las primeras 24 horas (20, 21).

Si la RT-PCR resulta negativa y hay alta sospecha clínica de COVID-19 se repetirá la RT-PCR a las 48 horas con una nueva muestra del tracto respiratorio (20, 21).

Ante un primer resultado de RT-PCR negativo, y sospecha clínica, solicitar un segundo test de RT-PCR pasadas más de 24 horas, consigue un aumento de la sensibilidad diagnóstica (15) (de hasta un 29% en base a los resultados de una revisión sistemática (17).

Si la RT-PCR continúa siendo negativa y han transcurrido varios días desde el inicio de los síntomas, se podría plantear la detección de IgM mediante una prueba serológica tipo ELISA u otras técnicas de inmunoensayo de alto rendimiento (20, 21).

Tras la confirmación del caso (RT-PCR positiva para COVID-19) es recomendable también la extracción de dos muestras de suero: la detección de anticuerpos IgG-IgM frente a coronavirus es útil para la valoración de la respuesta inmunitaria humoral. La primera muestra debe recogerse a partir del 7º día de inicio del cuadro clínico (fase aguda) y la segunda muestra entre 14-30 días después. Es posible el estudio de anticuerpos frente a coronavirus en caso de necesidad clínica urgente (por ej., pre-operatorio urgente, receptor para trasplante…) (8).

Las muestras deben recolectarse bajo procedimientos apropiados de prevención y control de infecciones  (ver informe del Ministerio sobre prevención y control de la infección en el manejo de pacientes con COVID-19).   

Se sugiere además recoger muestras (hisopos nasofaríngeos) para descartar gripe y otras infecciones respiratorias de acuerdo con los procedimientos a nivel local. Es importante tener en cuenta que pueden producirse coinfecciones, y una prueba positiva para un patógeno no COVID-19 no descarta COVID-19 (2, 4, 8).

En pacientes hospitalizados con COVID-19 confirmado, se puede repetir la recolección de muestras de vías respiratorias superiores e inferiores para confirmar la eliminación viral. La frecuencia de la recolección de muestras dependerá de las circunstancias clínicas y recursos disponibles.

No obstante, los pacientes que han requerido ingreso hospitalario podrán recibir el alta si su situación clínica lo permite aunque su RT-PCR siga siendo positiva, pero deberán mantener aislamiento domiciliario con monitorización de su situación clínica al menos 14 días desde el alta hospitalaria. A partir de estos 14 días, y siempre que hayan transcurrido tres días desde la resolución de la fiebre y el cuadro clínico, se podrá finalizar el aislamiento. En cualquier caso, si antes de transcurridos estos 14 días de aislamiento domiciliario desde el alta hospitalaria se realiza una  RT-PCR y se obtiene un resultado negativo, también se podrá finalizar el aislamiento (20, 21).

En caso de tener la última PCR negativa en el momento del alta hospitalaria y no presentar síntomas respiratorios en los tres días previos, se considerará que la infección está resuelta y se podrá dar el alta sin necesidad de aislamiento en domicilio (20, 21).

*Se considera caso sospechoso de infección por SARS-CoV-2 a cualquier persona con un cuadro clínico de infección respiratoria aguda de aparición súbita de cualquier gravedad que cursa, entre otros, con fiebre, tos o sensación de falta de aire. Otros síntomas atípicos como la odinofagia, anosmia, ageusia, dolores musculares, diarreas, dolor torácico o cefaleas, entre otros, pueden ser considerados también síntomas de sospecha de infección por SARS-CoV-2 según criterio clínico (20, 21).

Cultivos de esputo y hemocultivos

En caso de neumonía y, por su implicación en el manejo, conviene considerar (8):

  • Realización de cultivos de muestras de vías respiratorias (esputo) que ayuden a descartar otras causas de infección, coinfección o sobreinfección (virus respiratorios comunes, incluida la gripe, o cultivos bacterianos y/o fúngicos).
  • Descartar otras posibles infecciones subyacentes como el VIH, hepatitis, HTLV, etc.
  • Descartar una posible inmunodeficiencia, especialmente humoral, subyacente. Realizar cuantificación sérica de IgG, IgA, IgM.

Recoger además muestras de sangre para cultivo y así poder descartar otras causas de sepsis, especialmente pacientes con antecedentes epidemiológicos atípicos.

Las muestras deben recogerse antes de iniciar los antimicrobianos empíricos, si es posible (5).

Por el momento no se recomienda el aislamiento del virus en cultivos celulares (2, 4, 22).   

Pruebas de imagen

Radiografía de tórax: solicitar en todos los pacientes con sospecha de neumonía.

El patrón radiológico más frecuente en todas las series fue el infiltrado alveolar, con mayor frecuencia bilateral (1). En una revisión sistemática, en el 73% de los casos la neumonía fue bilateral, presentando en el 68,5% de los casos un patrón de vidrio esmerilado (9).

Si al paciente es preciso realizarle una radiografía de tórax (con proyecciones posteroanterior y lateral) se utilizará un aparato portátil para evitar traslados. El aparato deberá estar protegido por plásticos desechables y posteriormente se realizará limpieza y desinfección con productos con capacidad virucida (8).

Tomografía computarizada (TC) torácica

La indicación de TC torácico debe individualizarse. La realización de TC tórax de baja dosis para la detección de infección por SARS-CoV-2 puede valorarse, especialmente en las áreas geográficas más afectadas por el COVID-19, y para pacientes con radiografía de tórax normal con elevada sospecha clínica (8).

Aunque indica que la TC de tórax puede ser más sensible que la radiografía de tórax, el “American College of Radiology” recomienda no utilizar la TC de tórax para el cribado o el diagnóstico de COVID-19 y reservarla para pacientes hospitalizados y sintomáticos con indicaciones clínicas específicas, y enfatiza que una TC de tórax normal no significa que una persona no tenga infección por COVID-19, y una TC anormal no es específica para el diagnóstico de COVID-19 (4, 13). La “British Society of Thoracic Imaging” recomienda realizar TC en pacientes con sospecha clínica de COVID-19 que están gravemente enfermos si la radiografía de tórax es incierta o normal (5).

Los hallazgos más frecuentes consisten en  opacificación en vidrio esmerilado con o sin anomalías consolidantes. Una revisión sistemática de series de casos (10) mostró afectación bilateral en el 87,5%, distribución periférica en el 76,0%, afectación posterior en el 80,4%, afectación multilobar en el 78,8%,  y opacificación en vidrio esmerilado en el 88,0% de los casos; en el 31,8% de los casos el hallazgo fue una imagen de consolidación. Otros hallazgos menos comunes incluyen engrosamiento pleural, derrame pleural y linfadenopatía. Ninguno de los hallazgos parece ser específico o diagnóstico para COVID-19.

En otra revisión sistemática (11) más reciente y con mayor número de estudio incluidos los resultados obtenidos son similares:  se observó afectación bilateral en el 78,22% de los pacientes y una distribución periférica de las lesiones en el 65,35% de los casos (la distribución fue periférica más central en el 31,12% de los casos y  central en el 3,57%). Los hallazgos más comunes fueron también las opacidades en vidrio esmerilado (58,05%), y la consolidación (44,18%) ; se encontró el hallazgo de opacidad en vidrio esmerilado asociada a la consolidación en el 53% de los casos. Otros hallazgos frecuentes fueron  broncograma aéreo (42,50%), opacidades lineales (41,29%), patrón "crazy paving" (23,57%) y engrosamiento septal interlobular (22,91%). Informan los autores que ninguno de estos hallazgos fue específico de la neumonía por COVID-19 y que  hay un porcentaje relativamente alto de  TC normales (13,31%); en consecuencia no recomiendan el uso de CT como herramienta de cribado o como método diagnóstico de primera línea en la COVID-19.

En las personas mayores es más probable encontrar afectación extensa del lóbulo pulmonar, cambios intersticiales y engrosamiento pleural en comparación con los pacientes más jóvenes (5).

Los niños pueden tener signos de neumonía en las imágenes de tórax a pesar de no tener síntomas o de tener síntomas mínimos (1, 5). Los hallazgos típicos en los niños son las opacidades nodulares pequeñas en vidrio esmerilado y, con menos frecuencia, las áreas de consolidación; las anormalidades son más comunes en los lóbulos inferiores y son predominantemente unilaterales; el derrame pleural es raro (5).

En base a los resultados de un metanálisis (14) en países con baja prevalencia de COVID-19 (<10%),  el valor predictivo positivo fue bajo (1,5% a 30,7%), y el valor predictivo negativo varió de 95,4% a 99,8%. La sensibilidad y especificidad agrupadas fueron 94% y 37%, respectivamente. En otro metanálisis más reciente (23) la sensibilidad agrupada fue del 92% y la especificidad del 31% (solo  dos estudios informaron especificidad que fue del 25% y del 33%, respectivamente).

Pruebas de imagen torácica:

El 11 de junio fue publicada una guía rápida de la OMS sobre el uso de pruebas de imagen en la COVID-19 (24). Este documento contiene recomendaciones para el uso de pruebas de imagen torácicas (incluida la radiografía de tórax, la TC y la ecografía pulmonar) en el contexto de la atención aguda de pacientes adultos con sospecha de COVID-19 o con COVID-19 probable o confirmado. Además, el documento incluye un anexo en el cual se proporciona orientación adicional sobre la prevención y el control de infecciones durante la realización los procedimientos de imágenes médicas.

Las recomendaciones que establece el documento son:

  1. En contactos asintomáticos de pacientes con COVID-19, la OMS sugiere no utilizar pruebas de imagen de tórax (PIT) para el diagnóstico de la COVID-19 (recomendación condicional, basada en la opinión de expertos). Observación: Debería realizarse una RT-PCR  para confirmar el diagnóstico de COVID-19.
    1. En pacientes sintomáticos con sospecha de COVID-19, la OMS sugiere no utilizar PIT para el diagnóstico de COVID-19 cuando las pruebas de RT-PCR están disponibles con resultados oportunos en cuanto a tiempo (recomendación condicional, basada en baja evidencia de certeza). Observación: Debería realizarse una RT-PCR  para confirmar el diagnóstico de COVID-19.
    2. En pacientes sintomáticos con sospecha de COVID-19, la OMS sugiere utilizar PIT para el diagnóstico de COVID-19 cuando: (1) la prueba de RT-PCR no está disponible; (2) la prueba de RT-PCR está disponible, pero los resultados se retrasan; y (3) la prueba inicial de RT-PCR es negativa, pero existe una alta sospecha clínica de COVID-19 (recomendación condicional, basada en evidencia de baja certeza). Señala que los pacientes que probablemente se beneficien de la realización de una PIT son aquellos que: tienen síntomas y / o signos graves en el examen físico; requieren procedimientos de emergencia u otras intervenciones urgentes (por ejemplo, por un accidente cerebrovascular o necesidad de hemodiálisis); tienen presentaciones que podrían representar complicaciones de la COVID-19 (por ejemplo, neumonía, trombosis arterial pulmonar o tromboembolismo pulmonar); deben ser ingresados independientemente del diagnóstico (por ejemplo, la enfermedad es grave o es probable que progrese), para ayudar a decidir si se ingresan en una planta COVID-19 o una planta no COVID-19); necesitan ser trasladados a otra instalación; viven con personas de alto riesgo si se infectan con COVID-19 (por ejemplo, inmunocomprometidos, personas mayores de 60 años); viven en hogares pequeños, hogares superpoblados o entornos densamente poblados, donde el aislamiento es muy difícil de implementar; viven en comunidades con personas de alto riesgo, como residencias de ancianos.
    3. En pacientes con sospecha o confirmación de COVID-19, actualmente no hospitalizados  y con síntomas leves, la OMS sugiere usar PIT además de la evaluación clínica y de laboratorio para decidir sobre el ingreso hospitalario versus el alta domiciliaria (recomendación condicional, basada en la opinión de expertos). Como observación señala que los pacientes que probablemente se beneficien son aquellos que: tienen un alto riesgo de progresión de la enfermedad; tienen comorbilidades asociadas (por ejemplo, diabetes, hipertensión, enfermedad cardíaca, obesidad) u otras enfermedades crónicas que pueden descompensarse y / o tienen más de 60 años de edad; conviven con individuos con alto riesgo de morbilidad y mortalidad asociadas con la COVID-19 (por ejemplo, personas mayores de 60 años, inmunocomprometidos), ya sea en el hogar o en una residencia; viven en hogares pequeños, hogares superpoblados o entornos densamente poblados donde el aislamiento es muy difícil de implementar; representan un mayor riesgo de diseminación dentro de su comunidad debido a sus circunstancias laborales, sociales u otras.
    4. En pacientes con sospecha o confirmación de COVID-19, actualmente no hospitalizados  y con síntomas moderados a severos, la OMS sugiere usar PIT además de la evaluación clínica y de laboratorio para decidir sobre el ingreso en planta versus el ingreso en la UCI (recomendación condicional, basado en evidencia de muy baja certeza). Se matiza al respecto que los pacientes que probablemente se beneficien son aquellos que: tienen un mayor riesgo de progresión de la enfermedad (por ejemplo, pacientes con comorbilidades); no responden al tratamiento suplementario (por ejemplo, suplementos de oxígeno); que presentan deterioro clínico agudo sin explicación.
    5. En pacientes con sospecha o confirmación de COVID-19, actualmente hospitalizados y con síntomas moderados a severos, la OMS sugiere usar PIT además de la evaluación clínica y de laboratorio para informar el manejo terapéutico (recomendación condicional, basada en evidencia de certeza muy baja). En este caso se indica que los pacientes que probablemente se beneficien son aquellos que: tienen un alto riesgo de progresión de la enfermedad; no responden al tratamiento (suplementación de oxígeno); tienen con sospecha clínica de fibrosis pulmonar, trombosis de la arteria pulmonar o de tromboembolismo pulmonar.
    6. En pacientes hospitalizados con COVID-19 cuyos síntomas se resuelven, la OMS sugiere no utilizar PIT además de la evaluación clínica y / o de laboratorio para tomar una decisión con respecto al alta (recomendación condicional, basada en la opinión de expertos). Como observación añade que, en esta situación, los pacientes que probablemente se beneficien de las PIT son aquellos que: han tenido una forma grave de COVID-19; o tiene enfermedad pulmonar crónica preexistente.

En cuanto a la elección de la PIT a utilizar, los autores de la guía comentan que se ha de considerar lo siguiente:

  • En comparación con la TC de tórax, la radiografía de tórax parece tener una menor sensibilidad y podría tener una mayor especificidad. La radiografía de tórax requiere menos recursos, se asocia con dosis de radiación más bajas, es más fácil de repetir secuencialmente para controlar la progresión de la enfermedad y se puede realizar con un equipo portátil en el punto de atención (lo que minimiza el riesgo de infección cruzada relacionada con el transporte de pacientes).
  • La TC de tórax tiene una sensibilidad relativamente alta pero una especificidad relativamente baja y puede ser útil en pacientes con algunas enfermedades pulmonares preexistentes. Sin embargo, la ausencia de signos radiológicos de neumonía no puede excluir por completo una infección viral.
  • La ecografía pulmonar tiene evidencia de muy baja certeza que respalda su precisión diagnóstica, pero podría ser útil con la experiencia adecuada como una modalidad complementaria o alternativa (por ejemplo, en mujeres embarazadas o niños). La ecografía pulmonar se puede realizar en el punto de atención, pero requiere una mayor proximidad física del profesional al paciente durante un período más prolongado y requiere precauciones específicas de prevención y control de infecciones.
  • Se deberían considerar los diagnósticos diferenciales y las posibles complicaciones para cada caso específico (por ejemplo, angiografía por TC para tromboembolismo pulmonar, ultrasonido para derrames pleurales y afecciones cardíacas) al elegir la modalidad de imagen.
  • La elección debería hacerse a través de la toma de decisiones compartida que involucra al médico solicitante, al radiólogo y al paciente siempre que sea posible. Si es factible, se debería proporcionar al paciente información sobre la modalidad de imagen que se utilizará y la probabilidad de requerir procedimientos de imagen posteriores.
  • Cuando hay un deterioro clínico, se debería considerar el aspecto sistémico de la COVID-19, en particular las localizaciones cardíaca, cerebral, renal y gastrointestinal.

Tests serológicos

En un documento de consenso sobre Diagnóstico por el laboratorio del virus SARS-CoV-2 (publicado el 24 de abril por la Vocalía Nacional de Analistas Clínicos) (15) se indicaba  respecto a las técnicas de detección de anticuerpos que:

  • Los test de anticuerpos totales miden la totalidad de anticuerpos en respuesta a este virus, y deben positivizarse un par de días antes que el resto de inmunoglobulinas.
  • Estas técnicas, tratan de detectar la respuesta inmune de nuestro organismo al virus, por lo que no son adecuadas para detectar el periodo agudo de la enfermedad.
  • Estas técnicas se pueden realizar en:  suero,  plasma,  sangre completa o sangre capilar (aunque se destaca que en este caso la sensibilidad es menor y la posibilidad de encontrar falsos negativos mayor).
  • En cuanto a la sensibilidad describe que:
    • Las técnicas serológicas de detección de anticuerpos realizadas en ensayos de Enzimoinmunoanálisis (ELISA) y Quimioluminiscencia tienen diferentes sensibilidades dependiendo del día en que se haya realizado la muestra desde el inicio de los síntomas (ver tabla).
    • En cuanto a las técnicas serológicas mediante inmunocromatografías, hay que valorar y conseguir validaciones externas porque las sensibilidades y especificidades varían mucho de una técnica a otra. Por lo tanto, todavía debemos tener precaución ante los resultados de técnicas todavía poco instauradas, que deben valorarse en el contexto clínico de cada paciente, asumiendo también la posibilidad de falsos positivos y falsos negativos en los resultados.

Sensibilidad de los test diagnósticos SARS-CoV-2 en los días tras el inicio de los síntomas

También el 24 de abril el Ministerio de Sanidad,  en colaboración con la Sociedad española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica publicó un documento técnico (17) sobre la interpretación de las pruebas diagnósticas frente a SARS-CoV-2.

Describe el documento que actualmente están disponibles diferentes pruebas que pueden resumirse en los siguientes grupos: 

  • Detección de RNA mediante RT-PCR en tiempo real.
  • Detección antígenos virales (Ag).
  • Detección de anticuerpos totales (Ab).
  • Detección anticuerpos IgM o IgG (IgM, IgG).

Considerando que las técnicas existentes en el mercado tienen una especificidad mayor del 95%, en el documento se incluyen unas tablas que resumen la interpretación de los resultados positivos de estas pruebas, en función de la prueba realizada o la combinación de pruebas realizadas, y los resultados obtenidos.

La interpretación del resultado positivo de la RT-PCR o Ag, anticuerpos totales, IgM e IgG si se hacen conjuntamente sería:

probabilidad de transmisión. * La consideración en este grupo de IA o IR se mantendrá durante un plazo de 7 días después del cual serán considerados respectivamente IR otros 7 días o IP de forma permanente.

Respecto al papel de los tests serológicos en el proceso diagnóstico, en la guía de práctica clínica de los “National Institutes of Health” (NIH) sobre el tratamiento de la COVID-19 (25), se indica que los tests serológicos actuales tienen limitaciones en su rendimiento y su capacidad para determinar si un paciente es inmune a la infección por SARS-CoV-2; a la luz de estas limitaciones, el panel de expertos que elabora la guía recomienda:

  • no usar pruebas serológicas como la única base para el diagnóstico de infección aguda por SARS-CoV-2 (AIII).
  • no usar pruebas serológicas para determinar si una persona es inmune a la infección por SARS-CoV-2 (AIII).

Una revisión sistemática Cochrane (26) (que incluyó 54 estudios y 15.976 muestras evaluadas) encontró que la sensibilidad de las pruebas de anticuerpos está muy relacionada con el momento en que se realiza la prueba. Las pruebas de los anticuerpos IgG e IgM entre 8 y 14 días después del inicio de los síntomas identificaron correctamente solo al 70% de las personas que tenían COVID-19. Sin embargo, cuando los investigadores analizaron los datos reportados entre 15 y 35 días después de que los síntomas comenzaron, las pruebas de anticuerpos detectaron con precisión más del 90% de las personas con COVID-19. No hay estudios suficientes para estimar la sensibilidad de las pruebas de anticuerpos más allá de los 35 días posteriores al comienzo de los síntomas. Las pruebas solo diagnosticaron erróneamente COVID-19 en 1% a 2% de las personas sin COVID-19. Concluyen los autores que es probable que las pruebas de anticuerpos tengan un papel útil para detectar infecciones previas de SARS-CoV-2 si se usan 15 o más días después del inicio de los síntomas. Sin embargo, actualmente se desconoce la duración de los aumentos de anticuerpos, y hay muy pocos datos más allá de los 35 días posteriores al inicio de los síntomas. Por lo tanto, no están seguros de la utilidad de estas pruebas para las encuestas de seroprevalencia con fines de gestión de la salud pública.
Como limitación también destaca que la sensibilidad se evaluó principalmente en pacientes hospitalizados, por lo que no está claro si las pruebas pueden detectar niveles de anticuerpos más bajos que probablemente se vean con la enfermedad COVID-19 leve y asintomática. 

En cuanto a la utilidad diagnóstica de los test serológicos rápidos:

En el informe del Ministerio de Sanidad sobre detección precoz, vigilancia y control de la COVID-19 (20) y en la adaptación del Servicio Murciano de Salud (21), se indica que:  "Según la evidencia actual, la OMS únicamente recomienda el uso de test rápidos para determinadas situaciones y estudios, y con fines de investigación. Las técnicas de detección rápida de antígenos o anticuerpos no se consideran adecuadas para el diagnóstico de infección aguda. Tampoco la serología tipo ELISA u otras técnicas de inmunoensayo de alto rendimiento están indicadas por sí solas para el diagnóstico en la fase aguda de la enfermedad".

En un metanálisis (27) publicado el 18 de mayo se evaluó la fiabilidad de los tests de diagnóstico rápido de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 partiendo de los datos de 10 estudios con un total de 23 estimaciones y  2.252 muestras analizadas (1.030 muestras positivas para SARS-CoV-2 frente a 1.222 muestras negativas). El valor de la especificidad, osciló entre el 80%  y  el 100%; la estimación agrupada fue del  98,0% (IC 95% 95,8-99,0), con una sustancial heterogeneidad (I2 = 72%, p = 0,16). El valor de la sensibilidad osciló entre el 18,4% y el 93,3%. La estimación agrupada fue del 64,8% (IC 95% 54,5-74,0), y nuevamente se identificó una sustancial heterogeneidad  (I2 = 86%; p <0,01). Se determinó un cociente de probabilidad positivo acumulativo de 14,2 (IC 95%: 8,7-23,2), con un cociente de probabilidad negativo correspondiente de 0,4 (IC del 95%: 0,2-0,5), es decir, mientras que una prueba positiva se asoció con una evidencia relativamente fuerte de enfermedad, una prueba negativa fue de escasa utilidad para el diagnóstico de la infección por SARS-CoV-2. Los autores concluyen que el uso de los tests serológicos rápidos  es actualmente cuestionable para fines clínicos y no puede sustituir otras pruebas moleculares más fiables, como la RT-PCR. Sin embargo, las limitaciones de la presente revisión, como el pequeño número de estudios, los pequeños tamaños de muestra y la significativa  heterogeneidad entre los estudios, justifican la necesidad de investigación adicional de alta calidad en este campo.

De otro metanálisis más reciente (28) (con 40 estudios incluidos y un total de 29.842 tests evaluados), sobre la precisión diagnóstica de los tests serológicos en general, respecto a las pruebas que se basan en la inmunocromatografía (“lateral-flow”) describe una sensibilidad combinada del 66,0% (49,3% al 79,3%); en todos los análisis, la sensibilidad combinada fue menor para estos tests en comparación con las  técnicas serológicas de ELISA o quimioluminiscencia. El metanálisis concluye que, actualmente, la evidencia disponible no respalda el uso continuo de las pruebas serológicas rápidas.

Referencias

  1. Información científico-técnica: Enfermedad por coronavirus, COVID-19. Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. Ministerio de Sanidad.  Actualización 3 julio 2020.
  2. Clinical management of COVID-19. Interim guidance, 27 May 2020. World Health Organization, 2020.(Consultado el 22 junio 2020)
  3. Centers for Disease Control and Prevention. Interim Clinical Guidance for Management of Patients with Confirmed 2019 Novel Coronavirus (2019-nCoV) Infection, Updated June 30, 2020. (Consultado el 8 de julio 2020)
  4. Caliendo AM, Hanson KE. Coronavirus disease 2019 (COVID-19): Diagnosis. This topic last updated: Jun 29, 2020. Hirsch MS, ed. UpToDate. Waltham, MA: UpToDate Inc. (Consultado el 08 julio 2020)
  5. BMJ Best Practice: Coronavirus disease 2019 (COVID-19). Last updated: Jun 15, 2020. (Consultado el 15 junio 2020)
  6. DynaMed [Internet]. Ipswich (MA): EBSCO Information Services. 1995 - . Record No. T1579903929505, COVID-19 (Novel Coronavirus); [updated 2020 Jan 27, cited 2020 March 17]
  7. Interim Guidelines for Collecting, Handling, and Testing Clinical Specimens from Persons for Coronavirus Disease 2019 (COVID-19). Centers for Disease Control and Prevention. Updated Jul 08, 2020. (Consultado el 08 julio 2020)
  8. Documento técnico: Manejo clínico del COVID-19: atención hospitalaria. Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. Ministerio de Sanidad. Versión 18 de junio de 2020.
  9. Rodriguez-Morales AJ et al. American Network of Coronavirus Disease 2019-COVID-19 Research (LANCOVID-19).. Clinical, laboratory and imaging features of COVID-19: A systematic review and meta-analysis. Travel Med Infect Dis. 2020 Mar 13:101623. doi: 10.1016/j.tmaid.2020.101623
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