Tras la búsqueda realizada, se concluye que el manejo de los flictenas o ampollas debería ser individualizado. El vaciamiento de la lesión y/o retirarada de la piel que la recubre dependerá del tamaño, dolor, la localización, la impotencia funcional, y el riesgo de infección.
En una pregunta muy similar publicada en el banco de preguntas Preevid en marzo de 2023(1) se concluía que: “el tratamiento para una ampolla intacta por quemadura sigue siendo un tema de debate. En general, se sugiere que, todas las ampollas se desbriden y que las menores de 5-6 mm, se dejen íntegras, excepto si interfieren con el movimiento y son molestas para el paciente. Siempre es conveniente realizar una valoración individual previa.”
Los sumarios de evidencia (SE)(2,3) que abordan el manejo de las ampollas por fricción, señalan que este debería centrarse en reducir los síntomas y minimizar el riesgo de infección. Señalan que la mayoría de las ampollas cicatrizan espontáneamente en 1-2 semanas. En el de UpToDate se establecen varias distinciones(2):
- Ampollas asintomáticas no incapacitantes, se sugiere dejarlas intactas en lugar de drenarlas deliberadamente (Grado 2C: recomendación muy débil; otras alternativas pueden ser igualmente razonables). La ventaja es que mantiene un ambiente estéril durante la reepitelización, lo que minimiza el riesgo de infección. Se puede aplicar un vendaje u otro apósito protector para proteger las que están en zonas donde no se puede evitar un traumatismo adicional durante la cicatrización.
- Ampollas dolorosas o que causan limitaciones funcionales, se sugiere su drenaje (Grado 2C), mediante una técnica que deja el techo de la ampolla actuando como apósito biológico que promueve la cicatrización, ayuda a reducir el riesgo de infección secundaria después del drenaje y reducir las molestias de la lesión.
- Ampollas rotas rotas deben limpiarse a diario y cubrirse con un apósito limpio y seco. Si los pacientes deben continuar con actividad física que irrite la zona de la ampolla, la aplicación de un apósito hidrocoloide puede proporcionar un efecto amortiguador y ayudar a reducir las molestias durante la actividad.
En el sumario de Dynamed(3):
- El tratamiento conservador se realiza en ampollas pequeñas (<5 mm de diámetro) sin signos de infección y en pacientes con enfermedad arterial periférica (Recomendación fuerte: hay un alto grado de confianza acerca del curso de acción que uno normalmente debería tomar)*. Se debe realizar aspiración y drenaje de las ampollas ≥5 mm de diámetro e infectadas, no deben destecharse y deben cubrirse con un parche de hidrocoloide o hidrogel o un apósito similar(3).
Otros SE que abordan el tratamiento de las ampollas por quemaduras(4,5) indican que el mejor tratamiento en las que permanecen intactas sigue siendo objeto de debate. No existe una norma universal de práctica clínica respecto al manejo de las ampollas por quemaduras que permanecen intactas, y ante la falta de datos fiables, los expertos pueden llegar a conclusiones diferentes. Algunos autores consideran que existe un mayor riesgo de infección en las ampollas intactas, mientras que otros consideran que la piel actúa como una barrera contra la infección; a continuación se reproducen los diferentes argumentos:
- Las posibles razones para la rotura de ampollas intactas incluyen(4):
- Las grandes y en expansión pueden ejercer presión sobre la superficie subyacente de la herida.
- Las grandes pueden afectar la amplitud de movimiento (p. ej., en manos, dedos de las manos, pies y dedos del pie).
- Las intactas pueden dificultar la evaluación precisa de la profundidad de la quemadura.
- El riesgo de infección aumenta en las intactas.
- Los componentes del líquido, son perjudiciales para la cicatrización de la herida.
- Algunas razones para conservar una ampolla por quemadura incluyen:
- La piel forma una barrera natural contra la infección.
- Los componentes del líquido proporciona beneficios para la cicatrización de la herida.
- Una herida puede resecarse si no se utilizan los apósitos adecuados ni agentes antimicrobianos tópicos.
- Dejar ampollas intactas si < 6 mm o grandes en palmas o plantas que no restringen el movimiento.
- Desbridar ampollas más grandes (> 6 mm), que impiden el movimiento de las articulaciones y que probablemente se romperán.
- Proteger la herida desbridada con agentes tópicos y vendajes para prevenir infecciones y promover la cicatrización.


