Los limitados datos disponibles no indican la necesidad de abstenerse del café con cafeína para prevenir episodios de fibrilación auricular (FA), a menos que dicho consumo empeore o desencadene los síntomas de FA. No existe evidencia que sugiera que evitar el consumo habitual de café con cafeína confiera algún beneficio en la reducción del riesgo de recurrencia de la FA e incluso parece que consumir hasta una taza de café con cafeína al día se asocia a una menor tasa de recurrencia.
Entre las guías de práctica clínica (GPC) que abordan el manejo de pacientes con FA seleccionamos 2 recientes que hacen referencia al papel de la cafeína:
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En una GPC japonesa(1), se indica que recientes estudios observan que la ingesta adecuada de cafeína no aumenta el riesgo de FA y que el consumo habitual de café de 1 a 3 tazas/día parece reducir el riesgo de desarrollarla. Por otro lado, señala que la ingesta de cafeína puede aumentar los síntomas de palpitaciones no relacionadas con la FA. No obstante, no se hace mención específica al efecto de la cafeína en el riesgo de recurrencia de la FA ni se aporta una recomendación concreta sobre su consumo.
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En otra GPC elaborada por varias sociedades americana(2) sí que se plantea como recomendación que en el caso de los pacientes con FA, recomendar la abstinencia de cafeína para prevenir episodios de FA no aporta ningún beneficio, aunque puede reducir los síntomas en pacientes que informan que la cafeína desencadena o empeora los síntomas de FA (Clase de recomendación 3 [no beneficio]; nivel de evidencia B-NR)*. Explica que en un ensayo clínico aleatorizado (ECA) N-de-1 (de diseño cruzado)(3) los pacientes con FA paroxística no experimentaron ninguna diferencia detectable en los episodios de FA al exponerse a la cafeína frente a evitarla y que varios estudios observacionales longitudinales encuentran, en general, que el consumo habitual de cafeína (dentro de límites normales) se asocia con un riesgo nulo e incluso con un riesgo reducido de FA incidente. Asimismo, detalla que los estudios de aleatorización mendeliana que examinan las variantes genéticas relacionadas con el metabolismo de la cafeína como variables instrumentales sustitutivas del consumo de cafeína no han mostrado un efecto perjudicial ni protector relacionado con la FA incidente. Lo que sí se ha descrito en informes de casos es una relación entre el consumo excesivo de cafeína (bebidas energéticas con alto contenido en cafeína) y la FA en individuos jóvenes y sanos. Añade que, aunque los pacientes a menudo informan que la cafeína es un desencadenante de su FA, esto no ha sido respaldado por datos objetivos; pero, no obstante, los estudios actuales no descartan la posibilidad de asociaciones idiosincrásicas a nivel individual entre la cafeína y la FA y también es posible que la cafeína agrave los síntomas de la FA, cause síntomas similares de palpitaciones o incremente la percepción del ritmo cardíaco.
En un posicionamiento de 2020 de la American Heart Association(4), sobre modificación del estilo de vida y de los factores de riesgo para la reducción de la FA, en cuanto al impacto de la cafeína en esta arritmia resumía que, hasta ese momento, no existía evidencia que demostrase que reducir o limitar el consumo de cafeína tenía un efecto beneficioso en la reducción de la incidencia o la carga de FA. Como implicación clínica planteaba que:
- Los datos no indican que la cafeína sea un factor de riesgo significativo para la FA incidente; algunos estudios sugieren un posible papel protector.
- La reducción de la cafeína no es una estrategia de manejo ampliamente utilizada para la modificación de los factores de riesgo de la FA.
- Faltan estudios prospectivos sobre el papel de la reducción de la cafeína en pacientes con FA.
En otro posicionamiento previo(5) se informaba que
- Los efectos agudos de una alta carga de cafeína o incluso la intoxicación muestran evidencia menor e inconsistente de una mayor susceptibilidad a las arritmias supraventriculares.
- La ingesta habitual de cafeína se ha investigado en varios estudios de cohorte prospectivos, pero estos no han logrado mostrar ninguna relación significativa con la incidencia de FA. Además, el consumo excesivo de café no ha demostrado una relación significativa entre la cafeína y la FA o el aleteo auricular, incluso en consumidores muy altos (10 tazas, 1.000 mg/día).
- En general, el consumo habitual y regular de cafeína no parece aumentar la incidencia de FA. Sin embargo, otras formas de ingesta de cafeína, como las bebidas energéticas que contienen otros estimulantes como la taurina en combinación con alcohol, posiblemente puedan contribuir a un aumento del riesgo, según los informes de casos publicados.
El sumario de evidencia de UpToDate sobre los efectos cardiovasculares de la cafeína y las bebidas con cafeína(6), respecto a la recurrencia de la FA plantea que aunque la ingesta de cafeína es un desencadenante común de síntomas de arritmia informados subjetivamente en personas con conocida FA paroxística, el café con cafeína no parece aumentar la recurrencia de la FA o del aleteo auricular.
Cita un reciente ECA abierto con 200 adultos sometidos a cardioversión exitosa por FA, en el que el consumo de café con cafeína (un promedio de una taza al día) redujo las tasas de FA o aleteo auricular recurrente en comparación con la abstinencia de café y otros productos con cafeína (47% frente a 64%)(7).
En el ECA citado participaron 200 adultos (edad media [desviación estándar]: 69 [11] años; 71 % varones), consumidores de café (en el momento de estudio o en los últimos 5 años) y con FA persistente o aleteo auricular y antecedentes de FA, que se sometieron a cardioversión eléctrica en 5 hospitales de EE. UU., Canadá y Australia. Fueron aleatorizados en una proporción 1:1 al consumo regular de café con cafeína (n = 100) frente a la abstinencia de café y otros productos con cafeína (n = 100) durante 6 meses. Se instó a los pacientes del grupo de consumo de café a beber al menos una taza de café con cafeína al día o un expreso al día.
El criterio de valoración principal fue la recurrencia clínicamente detectada de FA o aleteo auricular a lo largo de los 6 meses. Durante el seguimiento, el consumo de café en los grupos de consumo y abstinencia fue de 7 (rango intercuartil [RIC]: 6-11) y 0 (RIC: 0-2) tazas por semana, respectivamente, lo que resultó en una diferencia intergrupal de 7 tazas (intervalo de confianza [IC] del 95 %, 7-7) por semana. A los 6 meses de seguimiento, se documentó recurrencia de FA o aleteo auricular en 111 pacientes (56%), 47 pacientes (47%) en el grupo de consumo de café con cafeína y 64 pacientes (64%) en el grupo de abstinencia, lo que resultó en un 39% menos de riesgo de recurrencia de FA o aleteo auricular con el consumo de café (hazard ratio [HR]: 0,61 [IC del 95%: 0,42-0,89]; p = 0,01).
Se observó un beneficio comparable del consumo de café cuando se analizó sólo el riesgo de recurrencia de FA (HR: 0,62 [IC del 95 %: 0,43-0,91]; p = 0,01). Se registraron más hospitalizaciones relacionadas con FA o aleteo auricular en el grupo de abstinencia que en el grupo de consumo (15 frente a 10, respectivamente), sin diferencias en otros eventos adversos entre ambos grupos.
Según la autora del sumario(6), dado que la mayoría de los participantes en el grupo de intervención bebieron menos de 12 tazas de café con cafeína por semana, los efectos de consumir altas cantidades de cafeína siguen siendo inciertos. Además, como la ingesta de cafeína desencadena síntomas en un subconjunto de pacientes, sigue aconsejando que estos pacientes minimicen la ingesta de cafeína.
Una revisión sistemática(8) previa a la publicación de este ECA evalúa el papel de la dieta en el riesgo de FA y entre sus conclusiones establece que los estudios de cohorte prospectivos disponibles no mostraron, en términos generales, una asociación entre el consumo de cafeína/café y el riesgo de FA de nueva aparición pero que, sin embargo, metanálisis de estudios de alta calidad (se incluyeron 6 metanálisis de estudios observacionales que revisaban la asociación entre la cafeína y el riesgo de FA), con ajustes para posibles factores de confusión, mostraron una reducción del riesgo de FA de nueva aparición asociada al consumo habitual de cafeína. Destacan los autores la ausencia de ECA o estudios de cohortes prospectivos que analizen el papel de la cafeína/café en la recurrencia de la FA.
La búsqueda en las bases de datos de estudios habituales tampoco identifica otros ECA o estudios observacionales recientes que evalúen el riesgo de recurrencia de la FA asociado al consumo de café con cafeína.
Por último, y a pesar de que no aborda el riesgo de recurrencia de la FA, destacamos un estudio de cohorte con objetivo de investigar la asociación entre el consumo de café y los eventos cardiovasculares mayores (ECM: combinación de ictus o embolia sistémica, infarto de miocardio, hospitalización por insuficiencia cardíaca aguda y mortalidad cardiovascular) en pacientes con FA(9). Para su realización se analizaron los datos de pacientes con FA documentada incluidos en dos grandes estudios de cohorte multicéntricos y prospectivos (Swiss-AF y Beat-AF). El consumo de café se clasificó en dos grupos principales: consumidores de café diarios y no diarios. El consumo no diario incluyó a los no consumidores (nunca o menos de una vez al mes) y a los consumidores muy bajos (1-3 tazas al mes; 1 taza por semana; 2-4 tazas por semana; 5-6 tazas por semana); el consumo diario incluyó consumidores bajos (1 taza al día), consumidores moderados (2-3 tazas al día) y consumidores altos (4-5 tazas al día; 6 o más tazas al día). Los resultados mostraron que la incidencia de ECM en pacientes con consumo diario frente a no diario de café fue del 6,0 % frente al 8,4 % tras un año, del 15,4 % frente al 21,8 % tras tres años y del 23,0 % frente al 33,3 % tras cinco años de seguimiento. En comparación con los pacientes con consumo no diario de café, los consumidores diarios presentaron una reducción del 23 % en el riesgo de ECM tras el ajuste por un amplio conjunto de covariables (HR [IC del 95 %]: 0,77 [0,66; 0,89]). Al analizar las subcategorías del consumo diario de café, los pacientes con un consumo diario moderado de café (2-3 tazas/día) presentaron el menor riesgo de ECM en comparación con los pacientes con un consumo no diario (HR [IC del 95 %]: 0,74 [0,63; 0,87]); el HR (IC del 95%) para ECM en pacientes con consumo bajo o alto fue de 0,83 (0,69-1,00) y 0,77 (0,60-0,99), respectivamente.
*Ver en el texto completo de la guía.


