Una pregunta clínica publicada en el Banco de preguntas Preevid, en 2018, sobre “Prevención y tratamiento de las úlceras digitales de pacientes afectados por esclerodermia”(1), concluía que “para la prevención, además del tratamiento farmacológico de la patología de base, estaban indicadas unas medidas generales como dejar de fumar, proteger las manos de la exposición al frío y de los traumatismos. En cuanto al cuidado de la úlcera, no se han encontrado estudios que evalúen la eficacia de intervenciones diferentes a las que se utilizan en otro tipo de úlcera, lo cual sugiere que se deberían seguir las mismas recomendaciones que para el cuidado habitual de las úlceras”.
Tras la revisión de la información más actualizada, encontramos que los principios generales de las recomendaciones hechas por los expertos, ponen en valor tanto las mismas medidas preventivas para evitar que se produzcan úlceras digitales (UD) como el tratamiento farmacológico de la esclerosis sistémica (ES). Así como que las UD requieren un abordaje específico siendo la cura en ambiente húmedo el método más eficaz y ampliamente utilizado; no obstante, la cura seca, aunque su uso es muy limitado, se utilizaría para tratar áreas necróticas irreversibles.
La guía de práctica clínica (GPC) de la Liga Europea contra el Reumatismo, (EULAR, por sus siglas en inglés), acerca de las recomendaciones para el tratamiento no farmacológico del lupus eritematoso sistémico y la ES(2), en los principios generales y recomendaciones* indica:
- El tratamiento no farmacológico debería adaptarse a las necesidades, expectativas y preferencias de los pacientes y basarse en una toma de decisiones compartida, podría comprender una o más intervenciones, proporcionarse solo o como complemento del tratamiento farmacológico y no debería sustituir al tratamiento farmacológico cuando este último sea necesario.
- El manejo no farmacológico debería estar dirigido a mejorar la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS).
- A estos enfermos se les debería ofrecer educación y apoyo para el autocuidado para mejorar la función manual, los resultados relacionados con la boca, la CVRS y la capacidad para realizar las actividades cotidianas.
- Se debería considerar el ejercicio orofacial, de manos, aeróbico y de resistencia para mejorar la microstomía, la función de las manos y la capacidad física, respectivamente.
- Se debería evaluar el hábito tabáquico e implementar estrategias para dejar de fumar.
- Se debería evitar la exposición al frío para prevenir el fenómeno de Raynaud (FR). En personas con ES, esto es importante para mitigar el FR grave.
- En personas con ES y manos hinchadas, se podría considerar el drenaje linfático manual para mejorar su función.
La GPC sobre las recomendaciones portuguesas para el manejo del FR y UD en la ES y otras enfermedades del tejido conectivo(3), aporta* además:
- La educación del paciente y las medidas generales, como la eliminación del frío, los traumatismos y el estrés, el abandono del hábito tabáquico y el cuidado de la piel, son la piedra angular del tratamiento del FR y las UD en pacientes con ES.
- La detección temprana y el cuidado óptimo de las heridas, incluido el desbridamiento, son componentes esenciales en el manejo de las UD.
- El manejo debería realizarse de forma compartida entre el equipo multidisciplinar e involucrando a los pacientes en la toma de decisiones.
Las recomendaciones que recoge la GPC de la Sociedad Turca de Reumatología(4), especifica que en el cuidado de las UD*:
- se deberían seguir los principios generales del cuidado de heridas en el tratamiento local de las úlceras por presión;
- se debería preguntar en cada visita sobre la aparición de dolor, dolor nocturno, hiperemia o mal olor, y seguir el proceso de cicatrización de la herida;
- dado que podría facilitar el desarrollo de la infección, los tejidos necróticos se podrían desbridar, ya sea farmacológica o quirúrgicamente, cuando se considere necesario;
- se podrían seleccionar apósitos estériles oclusivos, semioclusivos, absorbentes o hidratantes y aplicarlos tomando una decisión según el paciente y las características de la UD para proporcionar la humedad tisular adecuada.
Un reciente consenso de profesionales de the World Scleroderma Foundation (WSF), sobre las recomendaciones en los tratamientos quirúrgicos y no quirúrgicos locales de las UD en la ES(5), indica* que:
- Todas las heridas de la ES, incluidas las UD, deberían tratarse activamente y evaluarse clínicamente con frecuencia. En particular, la elección del apósito y el desbridamiento tisular superficial (método autolítico) o profundo (con bisturí) son fundamentales en el tratamiento.
- El paradigma TIME (manejo de tejidos, infección e inflamación, equilibrio de humedad y avance de los bordes de la herida y de la epidermis) debería utilizarse siempre para abordar una herida, incluidas las UD.
- Las heridas y las úlceras por presión deberían ser tratadas por un equipo multidisciplinario experto en el cuidado de heridas.
- En heridas refractarias y/o complicadas y UD, podría ser necesaria una intervención quirúrgica para tratar afecciones graves como gangrena u osteomielitis, que en ocasiones pueden requerir amputación.
Otro consenso de profesionales sobre el diagnóstico y tratamiento de enfermedades esclerosantes de la piel(6), añade a lo anterior, que en el caso de úlceras secas y superficiales, se recomienda el cuidado no oclusivo de la herida. Se aconseja el uso de un apósito protector para heridas (es decir, alginato) cuando hay úlceras profundas, para proteger la herida de fuentes de infección y para favorecer la granulación. El cuidado de la herida incluye una limpieza y desinfección exhaustiva de la herida con cloruro de sodio, antisépticos o soluciones de limpieza de heridas.
A nivel nacional, se ha publicado en 2025, una Guía de cuidados de las lesiones cutáneas/ úlceras en personas con ES(7), y manifiesta que, dada la fisiopatogenia y las características de estas lesiones, requieren un abordaje específico y que la cura en ambiente húmedo es el método más eficaz y ampliamente utilizado. Este tipo de cura se caracteriza por mantener las condiciones fisiológicas y ambientales en el lecho de la herida que imitan el entorno debajo de la epidermis, favoreciendo y acelerando la cicatrización al evitar la sequedad de la herida y promoviendo la migración celular (cicatrización). Actualmente, existen productos diseñados para mantener un ambiente húmedo en el lecho de la úlcera, permitiendo controlar el exudado y evitando la maceración de la piel perilesional.
Por otro lado, también se comenta en la guía que, aunque el uso de la cura seca es muy limitado en ES, se utiliza principalmente para tratar áreas necróticas irreversibles, con el objetivo de momificar la zona y evitar infecciones, facilitando así la separación del tejido necrosado de la zona no isquémica.
Comentar también que la Asociación Española de Esclerodermia prepara la publicación de la guía “100 Preguntas sobre Esclerosis Sistémica”(8) para pacientes y familiares.


