La información contenida en los documentos consultados sugiere que las intervenciones enfermeras y los cuidados a personas con insuficiencia cardiaca (IC) en atención primaria podrían mejorar su calidad de vida (CV) sobre todo con respecto al aumento de conocimientos sobre su autocuidado y cuando son realizados en el marco de programas estructurados de atención integral a este tipo de personas.
El Sumario de Evidencia de Dynamed sobre el manejo estructurado y educación en la IC(1) menciona que la planificación integral del alta hospitalaria con apoyo posterior en atención primaria, puede reducir las tasas de readmisión y mejorar la CV de los pacientes con IC. Indica que la planificación integral requiere comunicación entre los equipos de atención primaria y atención hospitalaria, planificación del alta tras el ingreso hospitalario, participación de enfermeras especializadas, planificación de la atención anticipada y puede incluir atención domiciliaria. [DynaMed Nivel 2. La evidencia de nivel 2 (nivel medio) representa resultados de investigación que abordan resultados clínicos y demuestran algún método de investigación científica, pero no cumplen con los criterios de calidad para alcanzar el Nivel 1.]
Esta afirmación se basa en una revisión sistemática (RS)(2) con metaanálisis de 18 ensayos clínicos aleatorizados (ECA), que evaluó el efecto de la planificación integral del alta más el apoyo posterior en atención primaria, frente a la atención habitual, sobre la tasa de readmisión al hospital de personas con IC, la mortalidad por todas las causas, la duración del ingreso hospitalario, la CV y los costes sanitarios, en 3.304 personas con IC mayores de 50 años. El período de seguimiento promedio de los ECA fue de ocho meses (rango: 3-12 meses), y en este periodo se reingresó a menos pacientes del grupo intervención que del grupo control (555/1.590 frente a 741/1.714; número necesario a tratar = 12; riesgo relativo [RR]: 0,75; intervalo de confianza [IC] del 95 %: 0,64-0,88). El análisis de los estudios encontró una tendencia hacia una menor mortalidad por todas las causas para los pacientes asignados a la intervención en comparación con la atención habitual (RR =0,87; IC del 95 %, 0,73-1,03; n = 14 estudios), una estancia hospitalaria inicial similar, una mejora porcentual en las puntuaciones de CV en comparación con las puntuaciones iniciales (25,7 % [IC del 95 %, 11,0 %-40,4 %] frente a 13,5 % [IC del 95 %, 5,1 %-22,0 %]; n = 6, P = 0,01) y cargos similares o inferiores por atención médica por paciente por mes para la estancia hospitalaria inicial, la administración de la intervención, la atención ambulatoria y el reingreso hospitalario (-359 dólares [IC del 95 %, -763 dólares a 45 dólares]; n = 4, P = 0,10 para ensayos no estadounidenses y -536 dólares [IC del 95 %, -956 dólares a -115 dólares]; n = 4, P = 0,03, para ensayos estadounidenses).
Las Guías de Práctica Clínica (GPC) consultadas sobre el manejo y los cuidados a personas con IC(3-7), indican que estos deberían realizarse en el marco de programas que tengan un enfoque multidisciplinar de profesionales de la salud (p. ej., atención primaria, atención especializada, enfermeras, enfermeras de práctica avanzada, farmacéuticos, dietistas, fisioterapeutas y trabajadores sociales) que colaboran para implementar una atención basada en la mejor evidencia disponible y centrada en el paciente. Estas GPC señalan que las enfermeras están capacitadas para educar a las personas y a sus cuidadores sobre la promoción de la salud, el autocuidado (p. ej., control de la presión arterial y el peso en el hogar, reducción de la ingesta de sodio y calorías, aumento de la actividad física, abandono del hábito de fumar y gestión de la medicación) y acompañar en las transiciones de la atención sanitaria entre los diferentes escenarios asistenciales.
Los resultados de una encuesta realizada a 837 enfermeras involucradas en el cuidado diario de pacientes con IC tanto del ámbito hospitalario como del ámbito de la atención primaria, de 15 países europeos(8), indican que el rol de las enfermeras en los programas de atención a personas con IC varía en toda Europa; sin embargo, su participación en la educación del paciente y su familia, la monitorización de síntomas y el seguimiento son elementos comunes y fundamentales. Por consiguiente, se considera necesario armonizar la formación, la capacitación y las trayectorias profesionales para estandarizar la atención de la IC según las directrices de expertos en toda Europa.
En nuestro contexto asistencial se han identificado las rutas asistenciales de la IC de la Sociedad Española de Cardiología(9) y la elaborada en la Región de Murcia en 2024(10) como parte del Proyecto de Mejora de la Atención a la IC Ambulatoria en la Región de Murcia (Proyecto MAICA-RM, 2024). En estos documento se mantiene que es fundamental ofrecer en el ámbito de la atención primaria un seguimiento cercano de estos pacientes, para evitar reingresos y mejorar su CV. En concreto, en el documento del proyecto MAICA-RM se detalla las actuaciones de la Enfermera Comunitaria: en primer lugar recibe un aviso en su agenda a las 24 h del alta para planificar el tipo de seguimiento; se recomienda realizar una llamada telefónica a las 48 h, seguida de una primera visita presencial a los 7-14 días y después cada 15-30 días durante 3-6 meses; iniciar la Ruta IC en el sistema de registro OMI-AP. Las intervenciones consisten fundamentalmente en la valoración de la situación clínica global; toma de constantes; revisión de la medicación; refuerzo educativo y fomento del autocuidado e identificación de nuevas necesidades.
En este documento(10) también se afirma que un autocuidado adecuado ha demostrado mejorar laCV, evitar ingresos por descompensaciones y reducir la mortalidad en este tipo de personas.
Por último, una RS publicada en 2025 sobre la eficacia de las intervenciones enfermeras para mejorar el autocuidado de personas con IC en el domicilio(11), incluyó estudios experimentales y observacionales con grupo control, que investiguen intervenciones enfermeras, incluyendo cuidados transicionales, programas de atención domiciliaria, llamadas telefónicas, intervenciones digitales (soluciones web y aplicaciones móviles) o una combinación de estas sobre el autocuidado de pacientes con IC. Las variables de resultado medidas fueron el mantenimiento del autocuidado, la gestión del autocuidado y los comportamientos de autocuidado, medidos con diversos instrumentos. Se incluyeron veintisiete estudios (2.176 participantes), de los cuales 24 eran ECA. Surgieron tres categorías de intervenciones: "atención transicional", "atención domiciliaria" e "intervenciones remotas". Los autores concluyen que la atención transicional y la atención domiciliaria combinadas con llamadas telefónicas e intervenciones digitales, para atender a los pacientes en su domicilio podrían mejorar ligeramente el autocuidado en pacientes con IC.


