Se han revisado numerosos documentos (elaborados en nuestro contexto sanitario(1-8) o fuera de él(9-14)) que abordan el procedimiento de restricción de la movilidad cervical en niños (o en población general). En ninguno de ellos encontramos mención explícita a la necesidad de mantener la inmovilización cervical lateral (ICL, inmovilizador tetracameral o dama de Elche) al colocar al paciente sobre un colchón de vacío para inmovilización espinal completa. No obstante, de la información que aportan inferimos que el uso de ICL es compatible con tableros espinales y que el colchón de vacío se usaría asociado únicamente al collarín cervical.
Destacamos,por ejemplo, que:
- En un protocolo sobre restricción de la movilidad cervical del Grupo Interdisciplinar de Emergencias Pediátricas de Osakidetza(2) se menciona que el collarín cervical no limita todos los movimientos del cuello y que debe ir siempre asociado a los estabilizadores laterales y arnés tipo araña de la tabla espinal.
- En un boletín de información farmacoterapéutica de Navarra(5) sobre el manejo prehospitalario del paciente con trauma grave (no específico de población pediátrica) se indica que se debe “realizar control de columna cervical desde el primer momento de la valoración. Inicialmente este control se hará de forma bimanual por parte de un segundo rescatador. La restricción del movimiento cervical se puede acompañar de inmovilización con collarín cervical rígido, si bien éste no limita completamente los movimientos cervicales, por lo que debe seguir realizándose inmovilización manual o aplicar bloques laterales (dama de Elche), cinta, o colchón de vacío a su medida”.
- En el proceso asistencial integrado de atención al trauma grave(6) (tampoco específico de población infantil) para la inmovilización del paciente a nivel prehospitalario se recomienda una combinación de collarín cervical rígido con inmovilizador tetracameral (dama de Elche) y un tablero espinal largo, lo que es efectivo para limitar el movimiento de la columna cervical (Recomendación III)*.
- Por su parte, tanto una guía clínica(7) como un protocolo(8), del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria describían que "la restricción de movimientos espinales la realizaremos poniendo al paciente el collarín cervical, el inmovilizador tetracameral (dama de Elche) y colocando al paciente, fijado con correas, en la tabla larga, o con collarín e inmovilización en el colchón de vacío".
Comentamos, por último, que fuera de nuestro medio sanitario no se recomienda el uso de collarines rígidos en niños. Por ejemplo, en una guía de práctica clínica (GPC) australiana(10) se indica que no hay evidencia de una mejora definitiva en el pronóstico del paciente; los posibles daños asociados con el uso de collarines rígidos incluyen aumento de la presión intracraneal, dificultad respiratoria, agitación del paciente y ulceración de tejidos blandos. Y en un posicionamiento del The Royal College of Emergency Medicine(11) se plantea que no usar un collar semirrígido podría considerarse razonable en población infantil y que para prevenir lesiones secundarias de la columna cervical, se ha de intentar minimizar el movimiento de toda la columna (como sería con un colchón de vacío) en lugar de usar un método o dispositivo específico (como sería un collarín).
Además, según otra GPC (no específica de niños)(9) para la protección de la columna cervical se considera preferible una férula de vacío a un collarín rígido. (Recomendación firme, evidencia de calidad moderada)*.
*Ver en el texto completo del documento.


