Los documentos consultados sugieren que la psicoterapia podría ser útil para abordar la ansiedad, la depresión, la adherencia al tratamiento y el afrontamiento del estrés, en personas con fibrosis quística (FQ). La técnica que presenta mayor respaldo actual es la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), aunque son necesarios estudios de calidad y con mayores muestras de población.
Los sumarios de evidencia (SE) consultados sobre FQ(1,2), indican que la prevalencia de ansiedad y depresión varía según la edad, un metanálisis informó valores agrupados entre pacientes del 28,4 % y el 32,8 %, respectivamente; los valores de ansiedad y depresión entre los cuidadores fueron del 38,4 % y el 32,8 %(3). En los pacientes, la ansiedad y la depresión contribuyen a una disminución de la función pulmonar, la adherencia al tratamiento, el índice de masa corporal y la calidad de vida, además de un mayor número de ingresos hospitalarios.
Las recomendaciones del Comité Internacional de Salud Mental en FQ, de la Fundación de FQ y la Sociedad Europea de FQ (CFF/ECFS, por sus siglas en inglés)(4) en una declaración de consenso, sobre la detección de la depresión y la ansiedad en estas personas, indica:
- Realizar pruebas de detección anuales de depresión y ansiedad en pacientes ≥ 12 años y, en ciertos casos, en niños de 7 a 11 años si hay puntuaciones elevadas de depresión o ansiedad del cuidador, y/o si el niño informa síntomas significativos de depresión o ansiedad o si los padres, cuidadores o miembros del equipo multidisciplinario de FQ los observan.
- Para adolescentes ≥ 12 años de edad y adultos, se recomienda utilizar el cuestionario de salud del paciente (PHQ)-9 y el cuestionario de trastorno de ansiedad generalizada (GAD)-7 para detectar anualmente la depresión y la ansiedad.
Para el tratamiento de la depresión o la ansiedad, la CFF/ECFS recomienda un modelo de atención escalonada y flexible de intervención clínica con colaboración entre pacientes, cuidadores, el equipo multidisciplinario de FQ y otros proveedores de tratamiento o consultores:
- Para niños de 7 a 11 años con depresión o ansiedad clínicamente significativa, utilizar intervenciones psicológicas basadas en evidencia.
- Para adolescentes ≥ 12 años y adultos, las opciones de tratamiento sugeridas varían según la gravedad del trastorno.
- En caso de depresión o ansiedad leve, utilizar educación sobre la depresión/ansiedad, medidas preventivas o de apoyo y volver a evaluar al paciente en su próxima visita.
- En caso de depresión o ansiedad moderada, ofrecer o derivar a intervenciones psicológicas, como TCC o terapia interpersonal.
- En caso de ansiedad grave, utilizar la TCC basada en la exposición como primer enfoque y considere tomar lorazepam a corto plazo si los síntomas de ansiedad moderada a grave no responden a los enfoques conductuales.
- Para la depresión grave, utilizar una combinación de intervenciones psicológicas basadas en la evidencia y farmacoterapia antidepresiva.
Una Revisión Sistemática (RS) Cochrane(5) evaluó la eficacia de las intervenciones psicológicas para mejorar la adherencia a las terapias inhaladas en personas con FQ y determinó los componentes de TCC más eficaces utilizados en estas intervenciones. Incluyó 10 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) (1.642 participantes) cuatro ECA con niños y adolescentes; cinco con adultos; y uno con niños y adultos. Nueve ECA compararon una intervención psicológica con la atención habitual; fue posible combinar los datos de algunos de los ECA en diversos análisis cuantitativos. Un ECA comparó una intervención psicológica con un comparador activo (educación más resolución de problemas [ERP]). Se identificaron cinco ensayos en curso.
Los resultados de la RS muestran que las intervenciones psicológicas fueron generalmente multicomponentes y complejas, conteniendo un promedio de 9.6 componentes de TCC (rango de 1 a 28). Las dos más comúnmente utilizadas incluyeron ''resolución de problemas'' e ''instrucción sobre cómo realizar el comportamiento''. Las intervenciones variaron en el tipo, contenido y modo de realizarlas. La duración de las intervenciones varió de 10 semanas a 12 meses. Los puntos de tiempo de evaluación variaron de seis semanas hasta los 23 meses.
Para el grupo de intervenciones psicológicas que duraron "más de seis meses y hasta 12 meses" los resultados indican que estas intervenciones probablemente mejoren la adherencia a las terapias inhaladas en personas con FQ en comparación con la atención habitual (diferencia de medias [DM] 9,5, intervalo de confianza [IC] del 95%: 8,60 a 10,40; 1 estudio, 588 participantes; evidencia de certeza moderada). Los autores concluyen que debido a la cantidad limitada de ensayos incluidos en esta revisión, así como a la heterogeneidad clínica y metodológica, no fue posible identificar un efecto general de la intervención mediante un metanálisis. Alguna evidencia de certeza moderada sugiere que las intervenciones psicológicas (en comparación con la atención habitual) probablemente mejoran la adherencia a las terapias inhaladas en personas con FQ, sin aumentar los eventos adversos relacionados con el tratamiento, la ansiedad y la depresión (evidencia de certeza baja). Los autores concluyen que serían necesarios estudios robustos de calidad y con mayores muestras de población.
Otra RS publicada en 2025(6), cuyo objetivo fue evaluar el papel y la eficacia de las intervenciones psicológicas en la mejora de la calidad de vida (CdV) en personas con FQ, incluyó seis ECA, las intervenciones estaban basadas en la TCC, empleando varios formatos digitales o de telesalud, como la TCC específica para personas con FQ (TCC-FQ)(7) y el programa de afrontamiento y aprendizaje para gestionar el estrés (CALM)(8), a menudo impartido a través de telesalud. Según los resultados, la mayoría de las intervenciones demostraron reducciones significativas en la depresión, la ansiedad y el estrés percibido, junto con mejoras en la autoeficacia de afrontamiento y la vitalidad. Los tamaños del efecto variaron de moderados a altos para los principales resultados psicológicos. Las medidas de CdV, en particular la vitalidad y el funcionamiento emocional, mejoraron de manera estadísticamente significativa en la mayoría de los estudios. Los autores concluyen que las intervenciones psicológicas, en particular la TCC y la terapia de aceptación y compromiso (TAC), mejoran significativamente la salud mental y la calidad de vida en personas con fibrosis quística, lo que facilita su integración en la atención médica habitual.
Por último, se incluye un ECA(9) multicéntrico de 3 años de duración, que buscó determinar si la TAC en personas con FQ es superior a la psicoterapia de apoyo (PA) para mejorar el funcionamiento psicológico de estas personas. Ciento veinticuatro adultos con FQ y síntomas elevados de ansiedad o depresión fueron asignados aleatoriamente a seis semanas de TAC o PA, impartidas por Zoom. Los participantes completaron medidas de funcionamiento psicológico: depresión (BDI-II), ansiedad (BAI), fusión cognitiva (grado en que los pensamientos de una persona causan angustia y afectan su comportamiento) (CFQ-13), aceptación y compromiso de acción (AAQ-II); y barreras para la adherencia al tratamiento al inicio, después del tratamiento y a los tres meses de seguimiento. Los resultados bioconductuales, incluyendo la gravedad de la FQ y la carga del tratamiento, se recopilaron mediante datos de la historia clínica electrónica. Según los resultados de este ECA, la terapia TAC mostró mayores mejoras en el funcionamiento psicológico a las 6 semanas (puntuación media = 57,3 [51,6, 63,0]) en relación con PA (puntuación media = 67,8 [62,2, 73,5], d de Cohen = 0,59, P = .017), con mayores mejoras en fusión cognitiva (CFQ-13) y aceptación y acción comprometida (AAQ-II). Las mejoras del tratamiento en el funcionamiento psicológico persistieron a los 3 meses (TAC: 59,7 [53,5, 65,9] frente a SP: 69,0 [62,6, 75,4], d de Cohen = 0,40, P = ,041), con TAC demostrando mejoras continuas en el CFQ-13 y el AAQ-II. Las personas en TAC con mayores barreras iniciales para la adherencia a la medicación informaron una mayor reducción de estas barreras después del tratamiento (p = 0,026). Las personas con ratios FEV₁/FVC iniciales más bajos ( p. ej., ≤ 65 %) mostraron las mejoras mas significativas en TAC en comparación con PA (TAC: 7,3 [1,7, 12,8] frente a PA: 1,3 [-3,2, 5,8], p = 0,036 para la interacción). Los autores concluyen que la TAC con FQ fue superior a la PA en la mejora del funcionamiento psicológico en adultos con FQ y alto nivel de distrés psicológico.


