La evidencia actual sugiere una posible relación entre el consumo de azúcar, especialmente en forma de bebidas azucaradas, y los síntomas de hiperactividad en niños. Sin embargo, la considerable heterogeneidad y la falta de investigación causal de alta calidad limitan la posibilidad de llegar a conclusiones definitivas. Se necesitan estudios con un diseño más riguroso para establecer estas relaciones.
Entre las recomendaciones de los consensos profesionales de las principales organizaciones de salud y nutrición americanas(1), europeas(2) y la Organización Mundial de la Salud(3), se encuentran la reducción y minimización de la ingesta de azúcares libres, con el objetivo deseable de que representen menos del 5 % de la ingesta energética en niños y adolescentes de 2 a 18 años. La ingesta debería ser incluso menor en lactantes y niños menores de 2 años. El azúcar debería consumirse preferiblemente como parte de una comida principal y en su forma natural, como leche materna, leche, productos lácteos sin azúcar y frutas frescas, en lugar de bebidas azucaradas, zumos de frutas, batidos o productos lácteos azucarados(2,3). La evidencia relaciona el consumo excesivo de azúcares con resultados negativos para la salud, como un mayor riesgo de padecer caries, sobrepeso y obesidad, así como enfermedades crónicas relacionadas con la dieta(1). En ninguno de los documentos se encuentra mención a la restricción de azúcares para la prevención de la hiperactividad en niños.
Asimismo, la guía de práctica clínica del National Institute for Health and Care Excellence (NICE) sobre el diagnóstico y tratamiento del trastorno por déficit de atención con hiperactividad(4), en la sección de recomendaciones dietéticas, no menciona la restricción del azúcar como intervención para el manejo de la hiperactividad.
No obstante, identificamos dos revisiones sistemáticas (RS) recientes, sobre la influencia de la ingesta de azúcar en la hiperactividad de los niños:
- La RS más reciente, publicada en 2020(5), incluyó siete estudios: dos transversales, dos de casos y controles y tres prospectivos, con un total de 25.945 individuos, para el metaanálisis. La asociación entre el consumo de azúcar y refrescos y el riesgo de desarrollo de síntomas del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) se proporcionó según el modelo de efectos fijos (tamaño del efecto combinado: 1,075; intervalo de confianza [IC] del 95%: 1,028-1,125; P = 0,002) y el modelo de efectos aleatorios (tamaño del efecto combinado: 1,22; IC del 95%: 1,04-1,42; P = 0,013). Tanto el modelo de efectos fijos como el de efectos aleatorios presentaron una asociación positiva entre el consumo de azúcares y bebidas azucaradas y el riesgo de TDAH. Sin embargo, según el análisis de subgrupos, no hubo asociación entre el azúcar dietético por sí solo y el TDAH. Además, según los resultados del análisis de subgrupos, el tipo y la población de los estudios se identificaron como posibles fuentes de heterogeneidad. Los autores, además, plantearon que se necesitan futuros estudios bien diseñados que tengan en cuenta los factores de confusión para confirmar el efecto del azúcar en el TDAH.
- La otra RS publicada en 2019(6), incluyó catorce estudios observacionales (cuatro estudios de cohortes, cinco de casos y controles y cinco transversales). En el análisis combinado, los patrones dietéticos saludables resultaron protectores contra el TDAH (odds ratio [OR]: 0,65; IC del 95%: 0,44-0,97), mientras que los patrones dietéticos poco saludables se asociaron con un riesgo de TDAH (OR: 1,41; IC del 95%: 1,15-1,74). Los autores sugirieron a la luz de los resultados, que una dieta rica en azúcares refinados y grasas saturadas puede aumentar el riesgo de desarrollar síntomas de TDAH, mientras que una dieta saludable, caracterizada por un alto consumo de frutas y verduras, protegería contra el TDAH o la hiperactividad. Sin embargo, los autores afirmaron que dada la cantidad y el diseño de la mayoría de los estudios disponibles en la literatura, la evidencia actual es débil (ausencia de ensayos clínicos aleatorizados).


