Según la documentación revisada, tanto sertralina como lorazepam son compatibles con la lactancia materna en caso de ser necesarios, utilizando la menor dosis eficaz y monitorizando sus posibles efectos adversos en el niño lactante. No obstante, para el manejo a largo plazo del trastorno obsesivo compulsivo (TOC) en una mujer lactante deberían valorarse otros tratamientos distintos de las benzodiacepinas.
La ficha técnica(1) consultada de sertralina no recomienda el uso de sertralina en mujeres lactantes, salvo que los beneficios superen los riesgos. Pero explica que, a pesar de que pequeñas cantidades de sertralina y de su metabolito N-desmetilsertralina se excretan en la leche, los niveles en las muestras plasmáticas de niños, en general, no han sido significativos en los datos publicados. Aunque no se puede excluir el riesgo, no se han notificado reacciones adversas en niños amamantados por madres que toman sertralina.
Y la ficha(2) de lorazepam menciona que, debido a su excreción en la leche materna, su uso está contraindicado durante la lactancia, a menos que el beneficio previsto en la mujer supere el riesgo potencial en el lactante. Añade que se han detectado casos de sedación e incapacidad de mamar en neonatos lactantes de madres en tratamiento con benzodiacepinas por lo que, en caso de tomarlas, los posibles efectos farmacológicos deberían ser monitorizados en estos niños.
Según las evaluaciones de fármacos de la web e-lactancia.org, sertralina(3) es un fármaco seguro durante la lactancia. Considera además que, probablemente, es el antidepresivo más seguro en este periodo. Por su nivel de riesgo muy bajo, la web no muestra alternativas de tratamiento.
También considera que lorazepam(4) es un fármaco seguro durante la lactancia. No obstante, matiza que las benzodiacepinas son compatibles con la lactancia si su uso es puntual y a bajas dosis, debiéndose elegir la mínima dosis eficaz. Advierte que conviene vigilar la aparición de somnolencia en el lactante y que su alimentación es correcta. Como alternativas propone midazolam y oxazepam.
A diferencia de midazolam(5), oxazepam(6) estaría indicado en estados de ansiedad y, por tener un nivel de riesgo muy bajo, la web no muestra alternativas a esta benzodiacepina. Sin embargo, oxazepam no está comercializado en nuestro país (ver en la web de Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios).
De las evaluaciones de sertralina(7) y lorazepam(8) elaboradas por Lexidrug, extraemos la siguiente información:
- En los niños expuestos a inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) a través de la leche materna deberían vigilarse la aparición de irritabilidad, cambios en el sueño, patrones de alimentación y comportamiento y crecimiento. Aun así, sertralina es uno de los ISRS preferidos durante la lactancia.
- Loracepam, por ser una benzodiacepina de corta duración, podría usarse para tratar la ansiedad en mujeres lactante .
De las evaluaciones de fármacos(9,10) elaboras por Micromedex destacamos:
- Micromedex considera el riesgo para el lactante es mínimo si la madre toma sertralina. La American Academy of Pediatrics (AAP) la incluye entre los fármacos “cuyo efecto en los lactantes se desconoce pero que podría ser motivo de preocupación”. Es el ISRS con un mejor perfil de seguridad y sería el de elección durante la lactancia, debiendo utilizarse la menor dosis efectiva.
- Del lorazepam, Micromedex considera que el riesgo para el lactante es mínimo, la Organización Mundial de la Salud lo considera compatible con la lactancia y la AAP lo incluye entre los fármacos “cuyo efecto en los lactantes se desconoce pero que podría ser motivo de preocupación”. En caso de ser necesaia su prescripción a la madre, los bebés deben ser vigilados por si aparecen sedación, alimentación pobre o pobre ganancia ponderal.
Por último, resulta relevante comentar que en los sumarios de evidencia de UpToDate(11) y DynaMed(12) sobre el TOC en el embarazo y postparto las benzodiacepinas no se mencionan como parte del tratamiento farmacológico. Únicamente en el sumario de UpToDate(11) los autores refieren que, al inicio del tratamiento con ISRS, mientras se consigue su efecto, si la ansiedad es muy intensa, usan dosis bajas de lorazepam para evitar la discontinuación del ISRS. Los tratamientos contemplados en estos sumarios incluyen, principalmente, terapia cognitivo conductual, antidepresivos (de elección los ISRS) y antipsicóticos (como aumentadores de los ISRS, de elección los atípicos).


