Esta respuesta actualiza a otra publicada en 2014(1) y en la que se concluía que no había evidencia suficiente de que los programas en los que el niño y la familia pasan a ser el centro de atención y las intervenciones en sí mismas quedan en un segundo plano, denominados NIDCAP, por sus siglas en inglés (Newborn Individualized Developmental Care and Assessment Program) mejorasen el desarrollo neurológico a largo plazo o los resultados clínicos a corto plazo en los recién nacidos prematuros.
Se ha procedido a actualizar la búsqueda y las nuevas pruebas encontradas sugieren que las intervenciones de los programas tipo NIDCAP, aplicadas en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) podrían favorecen el neurodesarrollo y otros resultados clínicos relevantes, aunque se necesita más investigación para determinar qué tipos de intervenciones son más eficaces para mejorar los resultados cognitivos y motores, y también cuales son los resultados a largo plazo.
El Sumario de Evidencia (SE) de UpToDate que aborda el deterioro del desarrollo neurológico a largo plazo en bebés prematuros(2), indica que los programas de intervención temprana centrados en el bebé y en la relación padres-bebé, parecen ser eficaces para mejorar el neurodesarrollo en bebés prematuros durante la primera infancia, pero los beneficios sostenidos en la edad escolar siguen siendo inconsistentes. Los autores de este SE señalan que los programas de intervención temprana varían en cuanto a su cronología, entorno, duración, intensidad y enfoque, y sigue sin estar claro qué componentes, si los hay, tienen efectos significativos a largo plazo.
Se han seleccionado tres revisiones sistemáticas (RS)(3-5) que evalúan el efecto de intervenciones tempranas sobre del neurodesarrollo en recién nacidos prematuros:
- La primera RS(3) con metaanálisis de 40 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) mostró que las intervenciones tempranas podrían mejorar los resultados cognitivos en la infancia (cociente de desarrollo [CD]: diferencia de medias estandarizada [DME] 0,27; intervalo de confianza [IC] del 95 %: 0,15 a 0,40; P < 0,001; 25 ECA con 3.132 participantes, evidencia de certeza baja) y mejora los resultados cognitivos en la edad preescolar (cociente intelectual [CI]; DME 0,39; IC del 95 %: 0,29 a 0,50; P < 0,001; 9 ECA y 1.524 participantes, evidencia de certeza alta). Sin embargo, la intervención temprana del desarrollo puede no mejorar los resultados cognitivos en la edad escolar (CI: DME 0,16, IC del 95 %: -0,06 a 0,38; P = 0,15; 6 ECA con 1.453 participantes, evidencia de certeza baja).
- En la segunda RS(4) se incluyeron 31 ECA con 15.559 lactantes prematuros; 27 ECA compararon el método madre canguro (MMC) con la atención convencional y cuatro compararon el inicio temprano versus tardío de MMC. Los resultados indican que el MMC reduce los riesgos de mortalidad (riesgo relativo (RR) 0,68; IC del 95 % (IC) 0,53 a 0,86; 11 ECA, 10.505 prematuros; evidencia de alta certeza) durante la hospitalización al nacer o hasta los 28 días de edad y probablemente reduce la infección grave (RR 0,85; IC del 95 % 0,79 a 0,92; nueve ECA; evidencia de certeza moderada); los beneficios de mortalidad fueron mayores cuando la duración de MMC fue de 8 horas/día que con MMC de menor duración. Los ECA que compararon el MMC iniciado de forma temprana frente a la forma tardía demostraron una reducción de la mortalidad neonatal (RR 0,77; IC del 95 %: 0,66 a 0,91; tres ECA, 3.693 prematuros; evidencia de alta certeza) y una probable disminución de la sepsis clínica hasta los 28 días (RR 0,85, IC del 95 %: 0,76 a 0,96; dos ECA; evidencia de baja certeza) tras el inicio temprano del MMC.
- Una tercera RS(5) que evaluó los efectos de la participación familiar en la atención rutinaria de lactantes prematuros o de bajo peso al nacer hospitalizados, incluyó 15 ECA con 5.240 participantes. Todas las intervenciones incluyeron atención parental directa a pie de cama. Las intervenciones de participación familiar disminuyeron la retinopatía del prematuro (odds ratio [OR] 0,52; IC del 95%: 0,34, 0,80; 8 ECA), la duración de la estancia hospitalaria (DM -2,91 días; IC del 95%: -5,15, -0,82; 11 ECA), y el estrés y la ansiedad parental (Escala de Estrés Parental: DM -0,29 puntos, IC del 95%: -0,56, -0,01, 2 ECA; Escala de Ansiedad Estado-Rasgo: DM -1,79; IC del 95%: -3,11, -0,48; 2 ECA). La participación familiar aumentó la velocidad de ganancia de peso (DM: 2,09 g/día; IC del 95 %: 1,27; 2,91; 3 ECA), las puntuaciones del examen neuroconductual (DM: 1,11; IC del 95 %: 0,21; 2,01; 2 ECA) y la ingesta predominante o exclusiva de leche materna (OR: 1,34; IC del 95 %: 1,01; 1,65; 3 ECA). Los autores de esta RS concluyen que la participación familiar tiene un papel beneficioso en varios resultados para los bebés y los padres.
La Red Europea de Investigación sobre Cuidado del Desarrollo Temprano de la Fundación Europea de la Ciencia (ESF, por sus siglas en inglés)(6) sugiere ocho procedimientos que podrían considerarse "principios de cuidado", basados en la evidencia y con suficientes argumentos filosóficos, psicológicos y neurocientíficos que justifican la presencia de la familia en la unidad de cuidados intensivos y que deberían implementarse: acceso gratuito para los padres las 24 horas del día, sin limitaciones por turnos del personal o rondas médicas; apoyo psicológico a los padres; manejo del dolor; control de ambiente, evitando el ruido y la luz excesivas; apoyo postural; contacto piel con piel; lactancia materna y apoyo a la lactancia; y protección del sueño.
La Organización Mundial de la Salud también hace una serie de recomendaciones para una atención sanitaria de calidad a los recién nacidos prematuros(7):
- Todos los recién nacidos pequeños y enfermos deberían permanecer con sus cuidadores, con una separación mínima, y el rol de los cuidadores se debería reconocer y apoyar en todo momento durante la atención, incluido el alojamiento conjunto durante la hospitalización.
- Todos los recién nacidos prematuros o con bajo peso al nacer deberían recibir el MMC lo antes posible después del nacimiento, y los padres recibir apoyo para su implementación.
- Todos los recién nacidos pequeños y enfermos deberían recibir una atención de apoyo al desarrollo adecuada, y sus familias ser reconocidas como participantes en la atención.
- Todas las familias deberían recibir atención en un entorno donde se respeten y apoyen sus necesidades socioeconómicas, emocionales y culturales.
- Todos los recién nacidos pequeños y enfermos deberían recibir un seguimiento del desarrollo adecuado y coordinado, con una mínima interrupción de la vida y las rutinas familiares.
En nuestro contexto asistencial, se ha identificado el Protocolo de Cuidados Centrados en el Desarrollo y en la Familia de la Gerencia de Atención Integral de Albacete(8) elaborado en base a los Cuidados Centrados en el Desarrollo y las intervenciones que favorecen el neurodesarrollo mencionadas en los documentos anteriores(6,7).


