Tras la revisión realizada concluimos que no existe evidencia suficiente que confirme la efectividad de la suplementación con vitamina D para la mejora de los síntomas asociados a la endometriosis. Destaca, además, la ausencia de información sobre los potenciales efectos adversos que podría provocar dicha suplementación.
En general, las guías de práctica clínica (GPC) que abordan el manejo de la endometriosis no hacen mención al papel de la suplementación con vitamina D para el manejo de la sintomatología asociada(1-4); tampoco hacen recomendaciones concretas respecto a algún tipo de dieta. En dos de las GPC se considera la suplementación con calcio y vitamina D en mujeres menopáusicas con ingesta insuficiente para preservar la masa ósea(5) o en mujeres premenopáusicas en tratamiento con agonistas del receptor de GnRH(6).
En una GPC de la European Society of Human Reproduction and Embryology(7) se plantea específicamente responder a la cuestión de qué estrategias de tratamiento no médicas son eficaces para los síntomas asociados a la endometriosis (dolor y calidad de vida) y entre dichas estrategias se incluye la nutrición. En este apartado se cita una revisión sistemática(8) que incluyó un ensayo clínico aleatorizado (ECA) en el que no se observaron diferencias en el dolor tras la cirugía de endometriosis entre mujeres que tomaban vitamina D oral (colecalciferol o 1,25-dihidroxivitamina D3) o placebo(9), y también se cita otro ECA posterior(10) en el cual, en adolescentes y mujeres jóvenes con endometriosis confirmada quirúrgicamente, la suplementación con vitamina D produjo cambios en el dolor pélvico de magnitud similar a los ocurridos con el placebo. El grupo elaborador de la guía establece que no se pueden formular recomendaciones para ninguna intervención no farmacológica específica (medicina tradicional china, nutrición, electroterapia, acupuntura, fisioterapia, ejercicio e intervenciones psicológicas) para reducir el dolor o mejorar la calidad de vida en mujeres con endometriosis, ya que los posibles beneficios y riesgos no están claros. (Buena práctica basada en la opinión de expertos)*
En un Informe de Evaluación de Tecnologías Sanitarias sobre la atención a las mujeres con endometriosis(11), realizado en nuestro contexto, respecto al tratamiento del dolor establece que no hay datos suficientes para recomendar regímenes alimenticios o suplementos vitamínicos a las mujeres con endometriosis dolorosa (recomendación basada en acuerdo de expertos)*.
Sin embargo, en una GPC australiana(12) encontramos como recomendación condicional (basada en un nivel de evidencia muy bajo) que se sugiere que los médicos aborden el tema de la dieta (dieta pobre en FODMAP)** y los suplementos dietéticos (aceite de pescado y vitamina D) con las mujeres con endometriosis para el manejo del dolor, pero se debería informar que la evidencia que apoya su uso es limitada.
Como dosis propone 2.000 UI de vitamina D3 (colecalciferol) al día aunque cita el ECA mencionado arriba(10) y señala que la suplementación con vitamina D (una vez al día durante 6 meses) puede tener poca o ninguna diferencia en la mejoría clínicamente significativa del dolor (medido con la escala analógica visual, EVA) a los 6 meses.
Tampoco en los sumarios de evidencia consultados se alude a la utilización de vitamina D para el manejo sintomático de la endometriosis(13-16). En un sumario de evidencia de DynaMed(13) y en otro de UpToDate(14) se habla de los suplementos de calcio y vitamina D en el contexto de la utilización de agonistas de la GnRH para preservar la salud ósea. El sumario de evidencia de UpToDate centrado en el tratamiento médico del dolor pélvico secundario a endometriosis(15) no habla de la vitamina D y sobre la dieta en general destaca que no existen recomendaciones dietéticas para el tratamiento de la endometriosis.
Cuatro de los ECA incluidos en una revisión sistemática publicada en abril de 2026(17), evaluaban el papel de los suplementos de vitamina D en mujeres con endometriosis. Tres de ellos valoraban el efecto en la sintomatología(9,10,18) y el cuarto en la tasa de embarazo clínico en mujeres con endometriosis sometidas a un procedimiento de fertilización in vitro(19). Solo uno de los cuatro estudios mostró un efecto positivo asociado a la suplementación con vitamina D(18). En este ECA(18), 60 pacientes (de 18 a 40 años) con dolor relacionado con la endometriosis (diagnóstico laparoscópico) fueron asignadas aleatoriamente a recibir 50.000 UI de vitamina D o placebo cada dos semanas durante 12 semanas. Cincuenta mujeres completaron el estudio, 25 participantes por grupo. En comparación con el placebo, la suplementación con vitamina D redujo significativamente el dolor pélvico valorado en base a EVA (diferencia media = - 1,12; intervalo de confianza [IC] del 95 % = -2,1 a -0,09; p = 0,03). Los autores de la revisión concluyen que, si bien algunos estudios han mostrado concentraciones séricas más bajas de vitamina D en mujeres con endometriosis y una asociación entre el bajo consumo de vitamina D en la dieta y un mayor riesgo de desarrollar endometriosis, su suplementación no parece afectar al curso de esta enfermedad.
En otra revisión sistemática de ECA(20) , publicada en febrero de 2026 y centrada en el efecto terapéutico de las vitaminas en la endometriosis, se incluyeron sólo 3 de los ECA(9,10,18). En este caso, para los autores, la suplementación con vitamina D puede reducir el dolor relacionado con la endometriosis en algunos casos, especialmente con regímenes de dosis altas. Sin embargo, destacan que hay estudios que no muestran una ventaja significativa sobre el placebo y que los efectos inconsistentes sobre los síntomas clínicos en los distintos ensayos, los esquemas de dosificación heterogéneos y las limitaciones metodológicas de los estudios (incluidos tamaños de muestra pequeños y un estado basal de vitamina D variable) implican que la evidencia general sobre el uso rutinario de vitamina D en la endometriosis sigue siendo sugerente en lugar de definitiva. Sostienen que para aclarar el papel terapéutico de la vitamina D en el tratamiento de la endometriosis la futura investigación debería centrarse en ensayos con potencia estadística adecuada, dosificación estandarizada, evaluación basal de la vitamina D (para poder evaluar si los beneficios de la suplementación se limitan a pacientes con deficiencia), períodos de seguimiento más prolongados y criterios de valoración objetivos.
A conclusiones similares llegan los autores de otras 3 revisiones sistemáticas publicadas en este caso en 2025(21-23) y que incluyen los mismos 3 ECA(9,10,18). Una de ellas(21) combinó de forma cuantitativa los resultados de los tres ECA y los diferentes metanálisis encontraron que en mujeres con endometriosis la vitamina D no mostró diferencias significativas con respecto al placebo en la mejora del dolor pélvico (p = 0,13; diferencia de medias estandarizada [DME] = 0,32; IC 95%= -0,10 a 0,75) ni en la dispareunia o dismenorrea relacionada con la endometriosis (p = 0,56; DME = -0,12; IC 95%= -0,51 a 0,28).
*Ver en el texto completo del documento.
**Dieta baja en oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables.


