Según la documentación consultada, no están claros los efectos beneficiosos (estrés, depresión, ansiedad, conducta alimentaria y peso) del tratamiento psicológico administrado tras la cirugía bariátrica. En todo caso, los efectos observados no parecen mantenerse en el tiempo, lo que sugiere que podría ser necesario prolongar estas terapias a largo plazo. En general, la evidencia disponible es de baja calidad.
El sumario de evidencia de UpToDate(1) sobre el manejo a largo plazo del paciente tras la cirugía bariátrica destaca el papel de los equipos multidisciplinares. Sus autores mencionan la terapia conductual entre las actividades de apoyo que su equipo ofrece a estos pacientes.
El apoyo psicológico y las terapias psicológicas, en caso de ser necesarios, forman parte del manejo global a largo plazo de los pacientes intervenidos de cirugía bariátrica según diferentes guías de práctica clínica(2-4).
En cuanto a los efectos del tratamiento psicológico postquirúrgico, los resultados de las revisiones sistemáticas (RS) más recientes no han logrado mostrar un efecto beneficioso mantenido en el tiempo.
La RS(5) más reciente evaluó los efectos de la terapia cognitivo conductual (TCC) en los resultados físicos, conductuales y psicosociales de los pacientes sometidos a cirugía bariátrica. Se buscaron ensayos clínicos aleatorizados (ECA) hasta el 07/02/2025. Aunque, según el metaanálisis realizado, la TCC pareció disminuir la ansiedad, los síntomas depresivos, la ingesta descontrolada y la ingesta emocional inmediatamente tras la cirugía, estos efectos desaparecían un año después. La TCC no pareció afectar al peso, índice de masa corporal, calidad de vida física o mental en ningún momento. Solo dos (n 80(6) y n 306(7)) de los siete ECA seleccionados para la revisión evaluaron la TCC administrada después de la cirugía. Por los datos aportados en los diferentes diagramas de bosque realizados, el estudio con mayor tamaño muestral no evaluó los efectos a largo plazo. En el de menor tamaño, la TCC no logró mostrar diferencias estadísticamente significativas en los efectos evaluados a corto ni a largo plazo. A corto plazo, el de mayor tamaño sí mostró beneficios de la TCC perioperatorias en la ingesta (emocional y descontrolada), ansiedad y depresión.
Otra RS(8), mediante un análisis bayesiano, evaluó la efectividad de las intervenciones psicológicas (estrategias cognitivas y/o conductuales) perioperatorias en pérdida de peso, índice de masa corporal, calidad de vida y salud psicosocial. Se buscaron ECA hasta el 03/10/2021 y se incluyeron 9 en la revisión. Dos estudios aplicaron la intervención solo antes de la cirugía, 4 solo después y 3 antes y después. Según sus resultados, estas intervenciones perioperatorias podrían tener poco o ningún beneficio en el índice de masa corporal y la pérdida de peso, siendo la certeza de la evidencia muy baja. En cuanto a las conductas alimentarias, la depresión y la ansiedad la certeza fue baja o muy baja, siendo la dirección del efecto inconsistente.
La tercera RS(9) buscó ECA hasta el 21/01/2020 para determinar el impacto de las intervenciones psicosociales (pre y postoperatorias) en los trastornos alimentarios y el peso de los pacientes sometidos a cirugía bariátrica. Se seleccionaron 10 ECA. Las intervenciones incluían TCC, enfoques basados en atención plena (mindfulness), tratamientos basados en la aceptación, entrevista motivacional e intervenciones psicoeducativas. Seis ECA con un total de 314 participantes (n 18-117) evaluaron intervenciones administradas después de la cirugía (TCC, enfoques basados en atención plena, tratamientos basados en la aceptación, entrevista motivacional e intervenciones psicoeducativas). El efecto de las terapias psicosociales tras la cirugía frente al control sobre los trastornos alimentarios fueron inconsistentes a corto plazo y no se observó efectividad a largo plazo; el efecto sobre el peso no mostró diferencias significativas en ningún momento del seguimiento.
Según una revisión panorámica(10) (búsqueda hasta febrero de 2020) que examinó el efecto de los tratamientos psicológicos y psicofarmacológicos en la salud mental y el peso de pacientes sometidos a cirugía bariátrica, las intervenciones conductuales y cognitivas administradas tras la cirugía mejoran los trastornos de la alimentación, la depresión y la calidad de vida, pero su efecto en el peso es variable. En esta revisión se identificaron 5 ECA (2 eran ECA piloto) que evaluaron psicoterapia administrada tras la cirugía (n 30-144).
Otra RS(11) más antigua (búsqueda hasta marzo de 2019) evaluó intervenciones psicosociales que tuvieran un componente cognitivo o conductual. En 20 de los 36 estudios seleccionados se aplicaba psicoterapia tras la cirugía (12 ECA y 14 observacionales). Los autores consideraban que las intervenciones psicosociales administradas tras la cirugía parecían más prometedoras que si se administraban antes de la cirugía en cuanto a la pérdida de peso a corto plazo; pero sus efectos podrían no ser duraderos lo que sugería que podría ser necesario mantener las sesiones a largo plazo. Además, los estudios de intervenciones tras la cirugía que no mostraron beneficios en el peso eran de mayor calidad que aquellos que sí lo observaron. También se observó un efecto beneficioso de las intervenciones postoperatorias en la calidad de vida.
Por último, entre los ECA más actuales consideramos de interés uno(12) que evaluó el efecto de una TCC telefónica administrada al menos un año después de la cirugía en 306 pacientes (152 vs 154). La intervención consistió en 1 sesión semanal de una hora de duración durante 6 semanas, seguidas de una sesión de refuerzo un mes después. El grupo control recibió el manejo estándar con citas rutinarias en las que recibían educación sobre cuidados tras la cirugía, aunque no se trataba de una psicoterapia estructurada, algunos pacientes del grupo control podían recibir estrategias de TCC no formales. No hubo diferencias en la trayectoria del peso a lo largo del tiempo entre ambos grupos. Las diferencias (a favor de la psicoterapia) observadas en los primeros meses en el estrés y las conductas alimentarias no eran estadísticamente significativas a largo plazo (18 meses).


