Aunque las guías de práctica clínica(GPC) no recomiendan la suplementación de vitamina D3 (VD, colecalciferol) como parte del tratamiento de la esclerosis múltiple (EM), se han encontrado estudios que establecen una relación inversa entre los niveles séricos de VD y el riesgo y/o evolución de la enfermedad y estudios que sugieren un potencial beneficio de la suplementación. En consecuencia, se considera necesario continuar con la investigación.
El sumario de evidencia (SE) de Uptodate sobre patogenia y epidemiología de la EM(1) expresa que varios estudios han encontrado una relación inversa entre la exposición al sol, la exposición a la radiación ultravioleta o los niveles séricos de VD y el riesgo o prevalencia de EM, mientras que otros han demostrado que estos factores están inversamente relacionados con la actividad de la EM, cuando la enfermedad está establecida. Destacamos los siguientes estudios con respecto a esta asociación:
- un análisis de datos del Nurses'' Health Study y Nurses'' Health Study II(2) observó que el riesgo de desarrollar EM se redujo significativamente para aquellos que tomaban ≥400 unidades internacionales/día de VD (riesgo relativo 0,59, intervalo de confianza [IC] del 95 % 0,38-0,91).
- un informe prospectivo(3) de más de 450 pacientes con un síndrome clínicamente aislado sugestivo de EM mostró que los niveles séricos de 25-hidroxivitamina D, medidos en los primeros 12 meses, se asociaron inversamente durante los cuatro años siguientes con los riesgos de conversión a EM clínicamente definida, la presencia de nuevas lesiones cerebrales activas de EM en la resonancia magnética (RM) y la progresión de la EM.
- un estudio(4) encontró que la exposición al sol, pero no los niveles de VD, se asociaron con el riesgo de EM en participantes negros, hispanos y blancos, lo que sugiere que la VD en sí misma puede no ser el factor protector de interés que se asocia con el sol.
Otro SE de Uptodate sobre la VD y la salud extraesquelética(5), recoge con respecto a la relación de VD y EM:
- Que en un estudio prospectivo de casos y controles a gran escala(6) que incluyó a más de siete millones de militares estadounidenses, los reclutas estadounidenses blancos con niveles de 25(OH)D inferiores a 20 ng/mL (50 nmol/L) tuvieron aproximadamente el doble de riesgo de desarrollar EM posteriormente. Los resultados de este estudio sugieren que los niveles elevados de VD en sangre estarían asociados con un menor riesgo de EM.
- Un metaanálisis de 21 ensayos (1.903 pacientes) publicado en 2025(7), encontró que la suplementación con VD se asoció con tasas de recaída reducidas, una mejora pequeña pero estadísticamente significativa en la discapacidad y una formación reducida de nuevas lesiones en la RM T2, aunque los tamaños del efecto clínico fueron modestos.
El SE de Dynamed sobre EM(8), en el apartado de suplementos, refiere acerca de la VD que:
- Según las recomendaciones de la GPC de NICE sobre EM en el adulto(9) actualizada en agosto de 2026, se menciona no administrar VD únicamente con el fin de tratar la EM.
- Una revisión sistemática (RS) Cochrane de 2018(10), concluye que la VD podría no reducir el riesgo de recaída ni el empeoramiento de la discapacidad en adultos con EM (Nivel de evidencia según DynaMed 2: nivel intermedio, representa resultados de investigación que abordan resultados clínicos y demuestran algún método de investigación científica, pero no cumplen con los criterios de calidad para alcanzar el nivel 1) .
El SE de BMJ Best Practice sobre EM(11), refiere que cada vez hay más pruebas que sugieren que una baja exposición a la luz solar durante la infancia, así como unos niveles bajos de VD en el momento del diagnóstico, son factores de riesgo para la EM y que existen pruebas que respaldan el papel del metabolismo de la VD en la función inmunitaria normal y su alteración en las enfermedades autoinmunes(6).
De las numerosas RS halladas, hemos seleccionado las más recientes y consideradas más relevantes:
- Una RS y metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados (ECA)(12), publicada en 2024 incluyó 9 estudios con 867 participantes y los autores concluyeron que este metaanálisis refuerza la evidencia actual de que la suplementación con VD no tiene un impacto significativo en los resultados clínicos de las personas con EM. Sin embargo, la reducción no significativa de nuevas lesiones T2 podría preceder a los beneficios clínicos a largo plazo y debería validarse en estudios adicionales.
- Otra RS(13), también publicada en 2024, ésta a partir de 14 estudios de casos y controles (n = 4.130 casos, n = 4.604 controles) menciona que las personas con deficiencia de VD tuvieron un riesgo 54 % mayor de EM que aquellas con un estado suficiente de VD (Odds Ratio [OR] 1,54; IC del 95 % 1,05, 2,24). En los estudios que excluyeron a los participantes que tomaban suplementos de VD (N = 7), la OR fue de 2,19 (IC del 95 %: 1,44, 3,35), mientras que, en los estudios que no excluyeron a los participantes que tomaban suplementos, no hubo aumento en el riesgo (OR 0,82; IC del 95 %: 0,43, 1,58). Los autores concluyeron que, la deficiencia de VD se asocia con una mayor probabilidad de desarrollar EM. Mantener niveles suficientes de VD podría ser un factor de riesgo modificable importante para la EM.
- La última de las RS seleccionadas, trata sobre la VD durante la gestación y el riesgo de EM en la descendencia(14), en la que se incluyeron cuatro estudios de casos y controles con riesgo de sesgo de moderado a bajo y se concluyó que unos niveles suficientes de VD durante el embarazo podría proteger a la descendencia contra el desarrollo de EM en etapas posteriores de la vida.
En la búsqueda de evidencia realizada en nuestro ámbito asistencial, no se han encontrado GPC u otro tipo de documento en el que se recomiende la administración de VD en EM.


