[El síndrome de May-Thurner consiste en la compresión del sistema venoso ilio-cava por el sistema arterial, contra las estructuras óseas. La causa más común se debe a la compresión de la vena ilíaca izquierda entre la arteria ilíaca común derecha y la quinta vértebra lumbar].
Los documentos consultados revelan la escasa evidencia disponible existente en cuanto al manejo antitrombótico a realizar tras la colocación de un stent en el paciente con síndrome de May-Thurner que sufre una trombosis venosa. Por otra parte, no existe consenso en cuanto al régimen terapéutico a seguir y si este debe o no incluir fármacos antiplaquetarios.
Los autores del sumario de evidencia de UpToDate sobre la intervención endovenosa en la obstrucción ilio-cava(1), en los pacientes con una trombosis aguda o subaguda, tras la trombolisis, mantienen la anticoagulación según las directrices habituales de las guías de enfermedad tromboembólica. En aquellos pacientes en los que se coloca un stent añaden clopidogrel (75 mg / día) durante 90 días y luego cambian a aspirina (81 mg / día) de manera indefinida. Añade el sumario que, generalmente, la anticoagulación puede suspenderse a los 6 meses, una vez comprobada la resolución completa del trombo y de la estenosis subyacente.
En 2014 la Cardiovascular and Interventional Radiological Society of Europe publicó unas directrices para la colocación de stents iliocavos(2). En cuanto a los cuidados tras el procedimiento, el documento exponía que, a pesar de no haber evidencia procedente de estudios controlados, se recomendaba firmemente la anticoagulación completa con warfarina (INR 2,5-3) tras la colocación del stent. Explicaba que, posiblemente, en los trombos ricos en fibrina característicos de la circulación venosa (bajo flujo y baja cizalladura) la anticoagulación era más importante que la antiagregación, más importante en entornos de alto flujo y alta cizalladura (como las arterias coronarias). Continuaba diciendo que los antiagregantes frente a los anticoagulantes no habían sido evaluados en ensayos clínicos y la evidencia se extrapolaba en gran medida del sistema arterial y del conocimiento del sistema venoso. Basándose en los datos clínicos sobre la colocación de stents en oclusiones ilio-cavas crónicas, se recomendaba el uso prolongado de warfarina en pacientes con oclusiones extensas, trombofilia subyacente, oclusiones suprarrenales, anticoagulación previa prolongada y flujo sanguíneo deficiente en la angiografía de control. Añadía que, dado que las lesiones postrombóticas eran más propensas a la reestenosis, el uso de anticoagulantes parecía ser útil en este subgrupo.
Posteriormente la guía de práctica clínica de la European Society for Vascular Surgery(3) recomendaba que la duración de la anticoagulación en aquellos pacientes con trombosis venosa profunda tratados mediante la eliminación temprana del trombo, con o sin colocación de stent, fuera al menos tan prolongada como si los pacientes fueran tratados únicamente con anticoagulación y a criterio del médico (recomendación I, evidencia C*). No hacía recomendaciones en cuanto al tratamiento antiagregante de estos pacientes. Según esta guía es controvertido el régimen de anticoagulación tras la colocación de un stent venoso, habiéndose reportado numerosos regímenes, con y sin la adición de antiplaquetarios. Señala además que en el contexto de la colocación de stent venosos ilíacos tras la eliminación temprana de trombos en casos de trombosis venosa profunda iliofemoral sintomática, ningún ensayo se ha centrado específicamente en la anticoagulación posterior a la colocación del stent.
Y más reciente, el posicionamiento de la Society of Interventional Radiology sobre los stents en la obstrucción crónica iliofemoral venosa(4), refiere que existe variabilidad en la práctica clínica en cuanto al uso de de terapia antitrombótica después de la colocación de un stent venoso iliofemoral. Explica que suele tratarse de poblaciones más jóvenes que las de los estudios tradicionales de anticoagulación de trombosis venosa profunda y que las tasas de permeabilidad del stent a medio plazo muestran claramente margen de mejora en pacientes con síndrome postrombótico. Añade que, en los pacientes sin lesión trombótica las tasas de permeabilidad del stent han sido extremadamente altas, y la literatura disponible no respalda el uso de terapia antitrombótica de rutina. Considera que la evaluación individualizada del riesgo y el beneficio a menudo favorecerá una terapia antitrombótica más prolongada e intensa en los pacientes con síndrome postrombótico tratado con stent, especialmente durante las primeras semanas y meses después del procedimiento. Este documento recomienda:
- Tras la colocación de un stent venoso iliaco el tratamiento anticoagulante podría no ser necesario en la mayoría de pacientes sin enfermedad trombótica, pero está recomendado durante varios meses en la mayoría de pacientes con antecedente de trombosis venosa profunda o síndrome postrombótico. (Evidencia D, recomendación moderada*).
- Tras la colocación de un stent venoso iliaco la adición de antiplaquetarios durante varios meses a los anticoagulantes es apropiada en la mayoría de pacientes tratados por síndrome postrombótico que tienen un bajo riesgo de sangrado. Es incierto, si los pacientes sin enfermedad trombótica deberían recibir tratamiento antiplaquetario. (Evidencia D, recomendación débil*). El tipo de tratamiento antiplaquetario no ha sido estudiado de manera rigurosa y se aconseja individualizarlo.
Una guía de práctica clínica australiana sobre los stent ilíacos(5) recomienda anticoagular a todos los pacientes a los que se coloca un stent venoso, debiendo establecerse la duración en función de las características del paciente y la lesión. Y recomienda que se considere el tratamiento antiplaquetario a largo plazo.
Las diferentes revisiones narrativas consultadas muestran la incertidumbre existente en cuanto al manejo antitrombótico tras la colocación de los stent en el síndrome de May-Thurner:
- La publicada en 2026(6) afirma que el régimen óptimo del tratamiento antitrombótico tras la colocación del stent sigue siendo objeto de intensa investigación. Y que el papel de los antiplaquetarios está menos establecido, pero podrían considerarse como complemento de la anticoagulación, sobre todo en pacientes con factores de riesgo arterial adicionales o en los que no toleran la anticoagulación completa.
- Igualmente, otra de 2025(7) indica que la estrategia farmacológica óptima tras la colocación del stent es controvertida, especialmente cuando no hay trombosis.
- Fereydooni et al.(8) recomiendan la terapia antiplaquetaria dual durante 6 semanas-3 meses y luego continuar con aspirina de modo indefinido. En aquellos casos que se presenten con una trombosis venosa profunda refieren que la anticoagulación se rige por las directrices del American College of Chest Physicia.
- La última(9) considera que los antiplaquetarios son menos efectivos que los anticoagulantes en el sistema venoso y solo sugiere el uso de estos últimos.
*Consultar niveles de evidencia y grados de recomendación en los documentos citados.


