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Consejería de Salud
Servicio Murciano de Salud
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Incluida en el banco de preguntas el . Categorías: Salud Infantil, Salud Mental, Urgencias/Emergencias . La información ofrecida puede no estar actualizada. Es posible que nuevos estudios o publicaciones modifiquen o maticen la respuesta dada.

Health professionals Servicio Murciano de Salud. Consejería de Salud. Región de Murcia

El Proceso de Duelo en el Servicio de Urgencias.

Se ha localizado investigación que evalúa y hace recomendaciones sobre el Proceso de Duelo (PD) en el Servicio de Urgencias (SU), fundamentalmente en niños. Señalan que, además de las circunstancias inherentes a la muerte, hay condiciones que en la mayoría de los casos son propias del SU y que pueden complicar el PD, por ejemplo la muerte es súbita, imprevista, no esperada, tiene condiciones extraordinarias o catastróficas (accidentes); etc. Indican la importancia de que se comience ya en el SU el apoyo para el PD, para lo cual debe haber una persona de apoyo designada. La actitud y afrontamiento de los profesionales del SU ante la muerte de los pacientes también es objeto de evaluación, por lo que también recomiendan darles apoyo y formación.

Un protocolo de actuación(1) ante el fallecimiento de un niño en el SU señala que la actitud y la información dada por el pediatra del SU puede tener un efecto directo en cómo la familia va a adaptarse a la pérdida y en cómo va a pasar el PD. Incluye las recomendaciones para el seguimiento de los padres tanto en el momento de la muerte como en días posteriores. Sin olvidar que no sólo las familias requieren apoyo, también se debe apoyar al personal sanitario implicado en todo el PD. Entre las actuaciones indica:

  • Contactar con el pediatra de Atención Primaria para tramitar una cita en los días posteriores para ayudar a los familiares en el PD.
  • Asegurar apoyo psicológico a la familia en los casos que sea necesario.
  • Tiempo de descanso posterior al fallecimiento e información a la familia. Se debe intentar conseguir un tiempo para la recuperación. Incluso un breve paseo o unos minutos fuera del SU.
  • El equipo del SU debe realizar una reunión de conclusión, una vez que ha ocurrido la muerte. Para, entre otras cosas, dialogar acerca de la muerte y el impacto de ésta en cada miembro del equipo. Algunos profesionales se pueden sentir culpables tras una reanimación sin éxito y mantenerse afectados en su trabajo posterior.
  • Dar información ante la muerte inminente e inmediatamente después: contar con un área aislada y preparada para el cometido, utilizar lenguaje e información directa y clara, ofrecer la posibilidad de revisar preguntas o dudas clínicas, escuchar a los padres sin interrumpirles, ayudando a que expresen sentimientos como tristeza, culpa, etc. e identificar y resolver expectativas o esperanzas que tenían hacia el niño fallecido, ofrecer apoyo también a otros familiares (abuelos, hermanos), ofrecerles la opción de permanecer un tiempo con el cuerpo del niño, sin forzarles a que lo hagan, etc.
  • Derivar a atención especializada si: el duelo es anormalmente prolongado e intenso, hay exacerbación del patrón de duelo, o se dan signos y/o síntomas físicos.
  • Realizar al menos una llamada telefónica, sobre todo en los casos de muerte repentina e inesperada en la primera semana, y a los 2 meses para evaluar el PD.

Una Guía(2) proporciona información sobre la muerte de niños en el SU. Señala que, aunque la muerte en el SU suele ser repentina e inesperada, la tradicional relación médico-paciente no se ha establecido y la familia no ha sido asesorada y aconsejada, el SU debe proporcionar un entorno de apoyo a los padres en el duelo, abordando sus necesidades emocionales, espirituales, y culturales.
Las recomendaciones formuladas por la American Academy of Pediatrics, la American College of Emergency Physicians, y el Institute of Medicine señalan como muy importante en la atención al final de la vida: mejorar la educación/formación de los miembros del equipo; mejora y desarrollo del conocimiento clínico y habilidades, destrezas y actitudes interpersonales, principios éticos, y capacidad de organización. Esto puede ayudar a los profesionales a proporcionar cuidados paliativos al final de la vida del niño y atención al duelo de sus familias. Además, crear un entorno centrado en la familia en el SU que involucre a los profesionales en el proceso de atención, puede tener un efecto positivo en la resolución del duelo. Para muchas familias, el PD después de la pérdida de un niño comienza en el SU, cuando se les proporciona un entorno sensible y de comprensión.

Una revisión narrativa(3) evalúa los beneficios percibidos, barreras y facilitadores para la implementación y practica de la presencia de la familia durante la reanimación (PFDR) en el SU. Uno de los beneficios percibidos incluye la ayuda en el PD, orientación y comprensión a la familia. Los profesionales percibieron como barreras: aumento del estrés y ansiedad, se sintieron distraídos por los familiares, el miedo a litigios, experiencia traumática e interferencia de la familia. Había cuatro sub-temas que surgieron en torno a la PFDR: la necesidad de designar a una persona de apoyo, la importancia de la formación y la educación del personal y el desarrollo de una política formal en el SU para informar sobre la práctica. Con el fin de garantizar que la práctica de la PFDR se vuelva consistente, el personal del SU debe comprender la necesidad de la formación avanzada sobre la PFDR y la educación, la importancia de la función de la persona de apoyo designada y la evidencia de la política FPDR como facilitadoras para la implementación.

Otra revisión narrativa(4) sobre el PD señala que, además de las circunstancias inherentes a la muerte, hay algunas condiciones que pueden complicar el PD, por ejemplo algunas que se dan en los SU, como son la muerte súbita, imprevista, no esperada; las condiciones extraordinarias o catastróficas; etc.
La revisión describe las diferentes fases del PD: shock, anhelo/añoranza, desorganización y desesperación, aceptación gradual y reintegración, restitución o reconciliación. Y hace recomendaciones sobre la ayuda a la elaboración del duelo. En la primera fase (en el SU), es fundamental establecer una relación de confianza y de respeto mutuo, según la pauta de intervención en crisis y de enfoque integral del cuidado. Se debe facilitar la expresión emocional gradual de la experiencia de la pérdida (descripción de los hechos objetivos, de las emociones, etc.). Para ello el personal sanitario ha de gozar de un buen equilibrio emocional, contar con instrumentos de ayuda (grupos psicoeducativos de aprendizaje compartido), contar con estrategias formativas sobre intervenciones terapéuticas, etc.

Una tercera revisión(5) sobre el apoyo, por parte de los profesionales del SU, a los familiares (padres, hermanos, abuelos) después de muerte súbita de un lactante indica que dichos profesionales pueden facilitar el PD temprano si les proporcionan una comprensión de sus necesidades familiares y suministran información apropiada. Señala que es importante: aceptar y alentar la expresión del dolor del duelo; tener en cuenta que un duelo no resuelto, o mal resuelto, puede ser definitivo en el desarrollo de ciertas enfermedades psiquiátricas y psicosomáticas; etc.

Un estudio cualitativo(6) examina las necesidades de apoyo e intervenciones de los profesionales a los padres en el primer momento del duelo (SU). Se cree que estas intervenciones son útiles durante diferentes períodos de tiempo en el PD: primeras 72 horas, de tres a 14 días y más de dos semanas. Entre los 10 profesionales entrevistados se incluyó personal de emergencia, 5 padres y 1 abuelo de niños que habían sufrido Síndrome de Muerte Súbita del Lactante o muerte súbita inexplicable en la infancia. El estudio identificó 13 intervenciones y necesidades de apoyo y hace recomendaciones sobre ellas: poner en contacto a los familiares con la persona de apoyo en el SU, regulación emocional y cognitiva, aportar información preliminar sobre la causa de la muerte, proporcionarles un tiempo para que estén con el niño fallecido, dar compasión y apoyo, informar sobre el proceso, referencias y recursos, facilitar el acceso a los servicios, comunicación y seguimiento, experiencia de la comunidad, apoyo por parte de un profesional de salud mental, etc.

Con respecto a la actitud y afrontamiento al duelo por parte de los profesionales:

Dos encuestas(7,8) sobre las actitudes del personal hacia la presencia de la familia en la sala de reanimación. Señala que varios estudios han indicado que los familiares valoran la oportunidad de observar la atención recibida, y esto les ayuda al futuro proceso de duelo, aunque por parte de los profesionales es un tema muy controvertido. Los resultados de la encuesta concluyen que hay fuertes sentimientos en contra de dicha presencia. Y que la aplicación de una política de este tipo requerirá una cuidadosa preparación y educación del personal en cuanto a los beneficios de esta intervención.

Un estudio cualitativo(9) describe las experiencias vividas por 11 enfermeras acerca de la muerte de sus pacientes. Las enfermeras fueron seleccionadas a través de un muestreo intencional en SU, cuidados paliativos, cuidados intensivos, docentes y administración. Se identificaron 4 temas relacionados con las experiencias de aflicción y maneras de afrontamiento. Señala que se necesitan más estudios para determinar si el nivel de apoyo y educación recibida antes y después de sus experiencias impactaron sobre el duelo de las participantes. Estas aludieron a falta de educación formal sobre el duelo y formas de afrontamiento en su formación de enfermería. Varias enfermeras se sentían preparadas para dar la noticia de la muerte (al paciente o la familia). Se necesitan más estudios para identificar cómo los conceptos de pena, superación, y muerte se incorporan tanto en la práctica didáctica como clínica de los planes de estudios. Los grupos con habilidades más desarrolladas sobre el afrontamiento de la muerte podrían ser utilizados como modelos para enseñar o ayudar a otras enfermeras. Debido que los rituales parecían ser un aspecto importante de afrontamiento, se necesitan más estudios sobre cómo los rituales afectan el proceso de duelo de las enfermeras. Por último, se necesitan más estudios para explorar cómo la pérdida de personas significativas para los propios profesionales afecta el proceso de duelo en relación con el cuidado de los pacientes moribundos.

Un estudio descriptivo trasversal (10) de 50 enfermeras de un SU determina su grado de conocimiento sobre el duelo, identifica sus actitudes ante la muerte en su práctica diaria y proporciona información que describa la necesidad o no de crear más herramientas para enfermería que enseñen una actuación frente al duelo. El 85% reconocen los síntomas propios del duelo. La muerte de un paciente afecta "nada" a un 10%, "sólo ese día" un 70 %, "varios días" a un 5%, "a menudo" a un 10% y "siempre" a un 5%. Con respecto a la edad del paciente que muere, el 100% de los encuestados admite que la escala de edades que más le afecta sería la siguiente en orden decreciente de afectación: adolescente, menor de 40 años, entre 40-65 años, entre 65-80 años y por último mayores de 80 años. El 80% de los enfermeros del SU reconocen no haber realizado el curso que ofrece el centro sobre afrontamiento de situaciones conflictivas. Concluye que las enfermeras del SU reconocen los síntomas propios del duelo pero no les afecta tanto en su vida personal, familiar como laboral por estar en un servicio con alto índice de mortalidad. Muchos de ellos describen el proceso de la muerte como una faceta más de la vida.

Referencias (10):

  1. Protocolo de actuación ante el niño que fallece en urgencias. Hospital Universitario de Cruces. Osakidetza (Leído en http://urgenciaspediatria.hospitalcruces.com/default.aspx el 18 de diciembre de 2014) [http://urgenciaspediatria.hospitalcruces.com/doc/generales/proto/Cap18.14_protocolo_nino_fallecido.pdf] [Consulta: 22/12/2014]
  2. Jane Knapp, Deborah Mulligan-Smith and the Committee on Pediatric Emergency Medicine. Death of a Child in the Emergency Department. Pediatrics Vol. 115 No. 5 May 1, 2005 pp. 1432 -1437 [DOI 10.1542/peds.2005-0317] [Consulta: 22/12/2014]
  3. Porter JE, Cooper SJ, Sellick K. Family presence during resuscitation (FPDR): Perceived benefits, barriers and enablers to implementation and practice. Int Emerg Nurs. 2014 Apr;22(2):69-74. [DOI 10.1016/j.ienj.2013.07.001] [Consulta: 22/12/2014]
  4. Mingote JC, Casanueva Mateos L, Denia Ruíz P. El proceso de duelo. Educación para la salud, la vida y la muerte. Rev ROL Enf 2012; 35(1)58-64 [http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22558716] [Consulta: 22/12/2014]
  5. Phillips BM. Supporting relatives following a cot death. Postgrad Med J. 1996 Nov;72(853):648-52. [DOI 10.1136/pgmj.72.853.648] [Consulta: 22/12/2014]
  6. 6. Rudd RA, D'Andrea LM. Professional support requirements and grief interventions for parents bereaved by an unexplained death at different time periods in the grief process. Int J Emerg Ment Health. 2013;15(1):51-68. [http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24187887] [Consulta: 22/12/2014]
  7. Mahabir D, Sammy I. Attitudes of ED staff to the presence of family during cardiopulmonary resuscitation: a Trinidad and Tobago perspective. Emerg Med J. 2012 Oct;29(10):817-20 [DOI 10.1136/emermed-2011-200742] [Consulta: 22/12/2014]
  8. Redley B, Hood K. Staff attitudes towards family presence during resuscitation. Accid Emerg Nurs. 1996 Jul;4(3):145-51. [DOI 10.1016/s0965-2302(96)90062-4] [Consulta: 22/12/2014]
  9. Gerow L, Conejo P, Alonzo A, Davis N, Rodgers S, Domian EW. Creating a curtain of protection: nurses' experiences of grief following patient death. J Nurs Scholarsh. 2010 Jun;42(2):122-9. [DOI 10.1111/j.1547-5069.2010.01343.x] [Consulta: 22/12/2014]
  10. 10. Isabel María Castanedo Córdoba , Carmen Suárez Solana, Catalina Vivar Molina. Capacitación y afrontamiento de las enfermeras de urgencias ante la muerte y el duelo. Enfermería Docente 2010; 91: 16-1 [http://www.index-f.com/edocente/91pdf/91-016.pdf] [Consulta: 22/12/2014]

Estas referencias son del tipo:

  1. Metaanálisis y/o revisiones sistemáticas: 0 referencia
  2. Ensayos clínicos: 0 referencia
  3. Cohortes, casos controles, serie de casos clínicos: 1 referencia
  4. Consenso de profesionales: 0 referencia
  5. Guías de práctica clínica: 1 referencia
  6. Sumario de evidencia: 0 referencia
  7. Revisión narrativa: 3 referencias
  8. Estudios cualitativos: 2 referencias
  9. Información/ material de ayuda para pacientes: 0 referencia
  10. Encuesta de opinión: 2 referencias
  11. Protocolo: 1 referencia
  12. Capítulo de libro: 0 referencia

Pregunta contestada por

Cita recomendada

Banco de Preguntas Preevid. El Proceso de Duelo en el Servicio de Urgencias. Murciasalud, 2014. Disponible en http://www.murciasalud.es/preevid/20253

Advertencia sobre la utilización de las respuestas

Las contestaciones a las preguntas formuladas, se elaboran con una finalidad exclusivamente formativa. Lo que se pretende, es contribuir con información al enriquecimiento y actualización del proceso deliberativo de los profesionales de la Medicina y de la Enfermería. Nunca deberán ser usadas como criterio único o fundamental para el establecimiento de un determinado diagnóstico o la adopción de una pauta terapéutica concreta.

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