Lo documentos consultados, sugieren que la Electroestimulación Eléctrica Transcutánea Nerviosa (TENS, por sus siglas en inglés) podría reducir el dolor en personas con síndrome de dolor miofascial, aunque la calidad de la evidencia es baja y se necesitan estudios más sólidos para establecer su eficacia.
Los Sumarios de Evidencia (SE) de Dynamed(1) y UpToDate(2) sobre síndrome de dolor miofascial (SDM), incluyen la TENS como una intervención que puede ser eficaz en el manejo del dolor en estas personas. [Nivel de evidencia 2 de Dynamed: La evidencia de nivel 2 (nivel medio) representa resultados de investigación que abordan resultados clínicos y demuestran algún método de investigación científica, pero no cumplen con los criterios de calidad para alcanzar el Nivel 1].
Una revisión sistemática (RS)(3) sobre la eficacia de la TENS en el SDM incluyó 21 estudios; 12 eran ensayos clínicos aleatorios (ECA) y 7 de ellos (214 participantes) se incluyeron en el metanálisis. Los resultados mostraron una disminución estadísticamente significativa en la puntuación del dolor en la Escala Visual Analógica (EVA) a favor del grupo de TENS (grupo intervención) en comparación con el grupo de ejercicio (diferencia de medias [DM] = -1,60; intervalo de confianza [IC] del 95 %: -2,16 a -1,05; p < 0,00001). Sin embargo, no se observó una disminución estadísticamente significativa en la puntuación del umbral del dolor a la presión en el grupo TENS frente al grupo control (DM = 1,88; IC del 95 %: -0,62 a 4,38; p = 0,14) ni con el grupo de ejercicio (DM = 0,19; IC del 95 %: -0,99 a 1,37; p = 0,75). Se concluye que la TENS podría ser utilizada como tratamiento complementario para aliviar el dolor en el SDM.
Otra RS(4) evaluó la seguridad y eficacia de las modalidades físicas terapéuticas en el tratamiento de SDM; incluyó 25 ECA en los que se utilizaron 10 intervenciones diferentes. Los resultados se expresaron de manera narrativa y según estos, la terapia con TENS, con ondas de choque extracorpóreas y la terapia láser, entre otras modalidades terapéuticas, mejoran los síntomas de dolor, la movilidad articular, el estado psicológico y la calidad de vida en pacientes con SDM, sin que se hayan comunicado efectos secundarios. Los autores concluyen que esta RS demostraría que estas modalidades podrían ofrecer una opción terapéutica segura y eficaz para el SDM. Sin embargo, añaden que actualmente no existe consenso sobre el paradigma de tratamiento óptimo, por lo que se requieren ECA de calidad para promover aún más la aplicación de las modalidades físicas terapéuticas para el SDM.
Una revisión narrativa(5) que analiza la información sobre la prevalencia, la fisiopatología y las modalidades de tratamiento para el manejo del SDM, con respecto laTENS, indica que se pueden aplicar diferentes combinaciones de intensidad y frecuencia de estimulación eléctrica, y que la frecuencia alta generalmente se combina con la intensidad baja, y viceversa. Señala que si bien no existen pautas concretas que describan qué combinación de estas variables produce la mayor eficacia, se cree que la intensidad es el factor más importante y que el tratamiento debe producir una sensación fuerte, pero no dolorosa para lograr una máxima eficacia. El mecanismo de acción de la TENS puede ser multifactorial, pero se cree que las contracciones musculares inducidas por la TENS pueden normalizar las concentraciones de acetilcolina en la placa motora terminal, lo que puede ayudar a relajar las bandas tensas del músculo. Para los autores, aunque no se ha investigado a fondo en el contexto del SDM, los datos que existen sobre la eficacia de la TENS en SDM parecen ser modestamente favorables.
Un ECA(6), no incluido en las anteriores RS, evaluó la eficacia de un protocolo de liberación miofascial (LM) aplicado con un guante conductor de TENS. Ochenta individuos con SDM de cuello fueron divididos aleatoriamente en 4 grupos: (1) protocolo LM con un guante conductor TENS (LM+TENS), (2) protocolo LM sin TENS (LM), (3) protocolo TENS convencional (TENS) y (4) TENS placebo (control). Todos los participantes asistieron a 6 sesiones durante un período de 3 semanas. Las variables se evaluaron al inicio, en la tercera semana y en el seguimiento de 1 mes, y fueron: dolor (medido con EVA), umbral de dolor a la presión del trapecio superior (PTS), rango de movimiento cervical (RMC) y discapacidad medida con el índice de discapacidad del cuello (IDC). Se observaron cambios estadísticamente significativos entre los 3 grupos de intervención y el grupo control en las puntuaciones de EVA y IDC (P <0,05), siendo el grupo LM + TENS el de mayor diferencia. Además, LM aumentó significativamente el PTS en comparación con TENS, e incluso más cuando se aplicó con el guante conductor (P <0,05). Con respecto al RMC de flexión lateral, LM fue igualmente efectivo solo o en combinación con el guante en comparación con TENS (P < 0,05). Por el contrario, TENS no pareció afectar el PTS y el RMC del cuello (P > 0,05). Finalmente, no se detectaron diferencias entre los grupos en el RMC de rotación cervical (P >0,05). Los autores consideran que el protocolo LM parece ser más efectivo para tratar el dolor, la discapacidad y el RMC de flexión lateral que el TENS convencional, ya que que según los resultados de este estudio, un guante conductor de TENS mejora estadísticamente significativa los efectos de LM, posiblemente debido a la estimulación mecánica y eléctrica combinada del músculo.
Por último mencionar una RS (7) y una revisión paraguas de cochrane(8) sobre la efectividad de la terapia TENS en el dolor crónico musculoesquelético:
- La primera de ellas investigó los efectos de la estimulación nerviosa eléctrica percutánea (PENS) y la TENS sobre los mecanismos endógenos del dolor en pacientes con dolor musculoesquelético. Veinticuatro ECA se incluyeron en el análisis cualitativo y 23 en el metanálisis. Los efectos inmediatos de PENS y TENS sobre el umbral de dolor a la presión (PPT, por sus siglas en inglés) fueron estadísticamente significativos, con un tamaño del efecto moderado (diferencia de medias estandarizada [DME] 0,53; del 95 %: 0,34 a 0,72; P < 0,00001). Los efectos a corto plazo en los PPT no fueron estadísticamente significativos en comparación con el grupo control (P = 0,13). Los efectos a medio plazo en las PPT fueron estadísticamente significativos, con una magnitud del efecto elevada (DME: 0,55; IC del 95 %: 0,9 a 1,00; p = 0,02). Los efectos inmediatos en la modulación del dolor condicionado fueron significativos, con una magnitud del efecto elevada (DME: 0,94; IC del 95 %: 0,48 a 1,41; p < 0,0001). Los autores concluyen que tanto la PENS como la TENS tienen un efecto inmediato leve-moderado sobre la hiperalgesia mecánica local en pacientes con dolor musculoesquelético, aunque parece que estos efectos no se mantienen en el tiempo. Los análisis sugieren un efecto sobre los mecanismos centrales del dolor, lo que produce un aumento moderado del PPT y un aumento de la modulación del dolor condicionado; sin embargo, se consideran necesarios más estudios para extraer conclusiones más claras.
- En la revisión paraguas(8) se incluyeron nueve RS que investigaban el uso de TENS como tratamiento complementario en personas con dolor crónico definido o con afecciones crónicas asociadas con dolor persistente. Los autores consideran que la calidad metodológica de las RS fue buena, pero la calidad de la evidencia contenida en ellas fue muy baja. Por lo tanto, concluyen que no se puede concluir con certeza si, en personas con dolor crónico, la TENS es perjudicial o beneficiosa para el control del dolor, la discapacidad, la calidad de vida relacionada con la salud, el uso de analgésicos o la impresión global de cambio. Recomiendan estudios de calidad sobre TENS que podrían reducir significativamente la incertidumbre sobre la eficacia de este tratamiento en personas con dolor crónico.


