Tras la búsqueda realizada, se han encontrado únicamente un ensayo clínico y dos estudios cuasiexperimentales realizados en nuestro entorno sanitario sobre la educación (tanto grupal como individual) impartida por la enfermera a pacientes anticoagulados y, aunque las muestras son pequeñas, todos concluyen que esta intervención podría mejorar los conocimientos para el autocuidado en este grupo de personas. Se sugiere también que son necesarios más estudios (con mayores muestras) que relacionen la intervención educacional con los diferentes aspectos que mejoran el autocuidado.
Un estudio cuasiexperimental, realizado en el Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga(1), evaluó una intervención educativa sobre conocimientos de anticoagulación oral dirigida a pacientes que iniciaban el programa de autocontrol con anticoagulantes orales (ACO). Para comprobar la adherencia y el nivel de coagulación del paciente, se evaluó el Tiempo en Rango Terapéutico Rosendaal (TTRr), antes y después de la intervención. Se incluyeron 145 pacientes desde 2016 a 2022 con una edad media de 49,18 años (desviación estándar [DE] 17,24). La puntuación media de la primera prueba sobre conocimientos fue de 14,61 (DE 3,26) y la de la segunda de 17,01 (DE 2,14) (p < 0,001). Los valores antes y después de las intervenciones también fueron estadísticamente significativos para el TTRr (67,46 vs. 70,53, p < 0,001). Los autores concluyeron que los conocimientos mejoraron tras la sesión de formación y los valores de TTRr fueron mejores tras el entrenamiento por lo que parece ser una acción efectiva para mejorar los conocimientos sobre ACO en estos pacientes.
Otro estudio cuasiexperimental (también antes y después, sin grupo control)(2) se realizó entre enero de 2020 y enero de 2023 y participaron 23 centros del Área de Salud de Gran Canaria. De las 168 personas que asistieron a las sesiones, se incluyeron 145 en la muestra final del estudio. Las personas participantes en la evaluación tuvieron una edad media de 66,9 años (DE 11,06), el 55,2% fueron hombres (n= 80), el 33,8% tenía estudios primarios (n= 49) y el 66,9% eran jubilados/pensionistas (n= 97). El 54% (n= 78) de los sujetos entrevistados presentaba como diagnóstico principal fibrilación auricular y un 35,2% (n= 51) de ellos tenía asociada la hipertensión arterial como una comorbilidad. Llevaban una media de 6,6 años de tratamiento (DE 5,3), el 74,5% (n= 108) con Sintrom® y el 63,4% (n= 92) se encontraba dentro de rango terapéutico. El 79% afirmó haber recibido información previa sobre su enfermedad y tratamiento (n= 115).
En el análisis basal a las respuestas del cuestionario utilizado, las cuestiones con mayor acierto fueron las relacionadas en cómo actuar ante una dosis olvidada (74,5%; n= 108), seguida por la interacción con alcohol (62,8%; n= 91) y la utilidad de los ACO (62,8%; n= 91). Por otro lado, el 48,3% (n= 46) identificó el efecto de la verdura de hoja verde y el 51,7% (n= 75) el de la vitamina K. Así mismo, el 60,7% (n= 88) conocía qué era el Indice Internacional Normalizado (INR, por sus siglas en inglés). Las preguntas con menor acierto basal fueron las relacionadas con la Aspirina® y los antiinflamatorios (24,8%; n= 36) y el momento para buscar atención inmediata (22,8%; n= 33). En la medición posterior (a los cuatro meses, la enfermera encargada del trabajo de campo contactó telefónicamente para la repetición del cuestionario bien en el centro de salud o bien en el domicilio), hubo un aumento del porcentaje de respuestas acertadas y una disminución de las respuestas en blanco en todas las preguntas, siendo estadísticamente significativo el cambio en 16 de ellas (p< 0,05). Atendiendo al número de aciertos de cada una de las preguntas del cuestionario, un 84,8% (n= 123) de los sujetos había mejorado tras haber recibido la formación, mientras que un 15,2% (n= 22) se mantenía igual o había empeorado. La media de puntuación del cuestionario aumentó de manera estadísticamente significativa [antes (= 9,63; DE 4,97); después (= 13,86; DE 3,33); p= 0,000)].
La satisfación acerca de la educación se valoró como muy adecuada por el 80% de los participantes que contestaron. El 91% de ellos recomendaría la sesión a otros pacientes.
Los autores de este estudio concluyeron que se encontró un mayor nivel de conocimientos en anticoagulación a los cuatro meses de la participación en una sesión educativa grupal realizada por una enfermera dirigida a pacientes con ese tratamiento y en seguimiento en Atención Primaria en Gran Canaria.
Un ensayo clínico, del cual solo se ha podido consultar el resumen, tuvo como objetivo evaluar la efectividad de una intervención educativa enfermera en pacientes con tratamiento de acenocumarol(3). Incluyó en el grupo control a 86 pacientes que recibieron la asistencia habitual y el grupo de intervención de 90 individuos que recibieron 3 sesiones educativas grupales, reforzadas con folleto de apoyo. Se valoraron las determinaciones de INR, las complicaciones y calidad de vida, al inicio, a los seis y doce meses de la intervención.
En los resultados se expone que: la edad media de los pacientes fue 72,37 ± 9,89 años, el 52,3% varones, con un nivel de formación bajo el 71,6% y con diagnóstico mayoritario de fibrilación auricular el 60,20%. De un total de 3.738 determinaciones INR, se encontraban en rango el 55,3%. No hubo diferencia en las complicaciones menores entre ambos grupos. Se produjeron tres complicaciones mayores en el grupo control: hemorragia cerebral (n=1), accidente cerebrovascular (n=1) y muerte relacionada con el tratamiento con ACO (n=1). La calidad de vida se mantuvo estable durante el estudio en el grupo control y mejoró en todas las dimensiones excepto en la satisfacción en el grupo experimental. Los autores concluyeron que mejoró la calidad de vida del grupo experimental con disminución del estrés, de las limitaciones diarias, disminución de las alteraciones sociales y aumento de la autoeficacia.


