Asumiendo que la inyección de toxina botulínica en musculatura superficial facial para fines estéticos sería un procedimiento con mínimo riesgo de sangrado (al igual que otros procedimientos dermatológicos menores), en general, no sería necesario suspender el tratamiento con anticoagulantes orales de acción directa (ACOD). No obstante, en algunas circunstancias en que dadas las características del paciente se sospecha de un mayor riesgo de hemorragia (por ejemplo ante deterioro de la función renal) podría ser recomendable suspender la anticoagulación 24 horas antes del procedimiento.
En base a las guías de practica clínica consultadas(1-4) y la actualización de 2025 de un documento de consenso español sobre manejo perioperatorio y periprocedimiento del tratamiento antitrombótico(5), en caso de procedimientos con riesgo hemorrágico mínimo (intervencioness que presentan un riesgo de sangrado mayor a 30 días cercano al 0%) no sería necesario suspender el tratamiento con ACOD de forma sistemática. No obstante, en el documento de consenso se indica que “el abordaje de estos pacientes requerirá de un consenso multidisciplinar” y entre las medidas a seguir en aquellos pacientes en tratamiento con ACOD en los que por su situación clínica específica se decide la suspensión temporal se incluyen:
- Se recomienda no tomar el anticoagulante oral el día de la cirugía/procedimiento
- En los casos de tratamiento con ACOD pautados cada 12 horas, se sugiere evitar la toma del fármaco la noche anterior a la cirugía/procedimiento, de forma que la última toma se haya realizado 24 horas antes de la intervención
- En casos particulares en los que las características del paciente puedan determinar un posible riesgo hemorrágico aumentado (por ejemplo, en insuficiencia renal), se recomienda considerar una suspensión corta del ACOD entre 24 y 48 horas
- Se recomienda reintroducir la anticoagulación lo antes posible, preferentemente en la mañana del día siguiente a la intervención. En los casos de ACOD con 2 tomas diarias, en función del riesgo tromboembólico, se sugiere valorar la reintroducción la primera noche del día del procedimiento.
También se han revisado otros dos documentos de consenso realizados en nuestro contexto sanitario(6,7) y los sumarios de evidencia de DynaMed(8) y UpToDate(9) sobre este tema. Todos coinciden en sugerir igualmente la no suspensión de los ACOD ante procedimientos con riesgo hemorrágico mínimo salvo que las características propias del paciente hagan sospechar que ese riesgo de hemorragia puede ser mayor.
En cuanto al procedimiento específico de inyección de toxina botulínica, no se han encontrado estudios en los que se evalúe su utilización con fines estéticos en pacientes anticoagulados con ACOD. La búsqueda realizada identifica un documento de consenso sobre el uso intramuscular de toxina botulínica A para la espasticidad de las extremidades en el paciente anticoagulado(10). En él se abordaba la situación clínica concreta del paciente anticoagulado con un ACOD y se establecía al respecto que no era necesario modificar la dosis ni la pauta posológica de los ACOD antes de las inyecciones de toxina botulínica A.
También se localiza un estudio de cohortes(11) que tuvo como objetivo investigar la frecuencia de los efectos secundarios hemorrágicos de las inyecciones de toxina botulínica A para el tratamiento del blefaroespasmo esencial benigno (BEB) y el espasmo hemifacial (EH) en pacientes que tomaban fármacos antitrombóticos y cuyo tratamiento no fue suspendido. Al analizar los datos no se observaron diferencias significativas en la frecuencia media de hematomas entre el grupo con antitrombóticos y el grupo control, ni en el análisis retrospectivo de tratamientos previos (2% versus 4%) ni en la encuesta prospectiva sobre inyecciones actuales de toxina botulínica (30% versus 31%). En pacientes en tratamiento con ACOD (24%) la frecuencia de hematomas fue del 1% en el análisis retrospectivo y del 8% para los tratamientos actuales. Para los autores, en vista de los resultados del estudio, no parece justificado suspender la medicación antitrombótica en el contexto del tratamiento con toxina botulínica A para el BEB y el EH.


