Esta respuesta actualiza a una pregunta clínica realizada en el año 2013(1); en ese momento no se encontró información explícita sobre el intervalo adecuado para sustituir la aguja de reservorio Port-a-Cath.
Se ha procedido a actualizar dicha respuesta mediante una nueva búsqueda y tras la revisión de la evidencia disponible, basada en consensos profesionales, se podría concluir con respecto al cambio de la aguja Gripper, la recomendación de sustituirla al menos cada 7 días, evitando así periodos de permanencia prolongados que puedan favorecer la aparición de complicaciones.
En un Sumario de Evidencia (SE)(2) de UpToDate se identificó evidencia de calidad moderada (revisión sistemática, ensayos aleatorizados y estudios observacionales) que indica que los equipos de administración continua —incluidos los equipos de infusión, alargaderas y conectores, aunque sin mencionar de forma explícita las agujas— utilizados para administrar soluciones distintas de lípidos, sangre, hemoderivados u otros usos especiales, deberían sustituirse cada 96 horas. Este SE recomienda no superar ese intervalo, mientras que la Guía de Práctica Clínica (GPC) de Bacteriemia Zero(3) del Ministerio de Sanidad establece que la sustitución no debe realizarse antes de 96 horas. Ambos documentos coinciden en que estos equipos deberían reemplazarse al menos una vez cada 7 días (salvo indicación específica del fabricante) y siempre que se observen conexiones visiblemente sucias o se produzca una desconexión accidental.
En el caso de la nutrición parenteral, los equipos deberían cambiarse cada 24 horas. En las emulsiones lipídicas y en la infusión de propofol, el cambio debería realizarse cada 6–12 horas según la evidencia recopilada en el SE(2). La GPC de Bacteriemia Zero(3) respalda estos hallazgos con unos grados de evidencia baja y recomendación fuerte.*
El SE también recoge evidencia que compara el reemplazo ≥ 96 horas frente a 72 horas, así como ≥ 48 horas frente a 24 horas, sin que se hayan observado diferencias en la incidencia de bacteriemia o fungemia relacionadas con el catéter o la infusión. Además, señala que una revión sistemática con metaanálisis(4) de cinco ensayos clinicos aleatorizados (ECA) sugiere que un intervalo de reemplazo menos frecuente podría reducir la tasa de infección del torrente sanguíneo. No obstante, también indica que algunos estudios señalaron un posible aumento de la mortalidad en población neonatal cuando se emplean intervalos más prolongados.
Un ECA(5) de gran tamaño con 2.944 adultos y niños informó que la incidencia de infección del torrente sanguíneo relacionada con el catéter fue similar entre quienes recibieron un reemplazo del equipo de administración cada 7 días (1.463 pacientes) y quienes lo recibieron cada 4 días (1.481 pacientes), en el contexto de catéteres venosos centrales.
Se identifican también dos protocolos(6,7) —uno sobre el uso y manejo del Port-a-Cath en la unidad de hospitalización de la Dirección Territorial de Melilla y otro de la unidad de oncología y hematología del SESCAM— que recomiendan explícitamente cambiar la aguja de infusión (Gripper®) cada 7 días en perfusiones continuas, indicando, además la necesidad de rotar el punto de punción del reservorio. Asimismo, un protocolo clínico(8) de la unidad oncológica médica del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada aconseja sustituir, en caso de perfusión continua, la aguja, los sistemas de suero y las conexiones cada 7 días. Este documento añade tres excepciones para el cambio de sistemas de suero: las soluciones lipídicas deben renovarse cada 12 horas; la nutrición parenteral total, cada 24 horas; y los sistemas utilizados para hemoderivados deben cambiarse al finalizar la transfusión.
A pesar de estas recomendaciones, en la actualización de 2024 de la GPC Infusion Nurses Society (INS)(9), se señala específicamente que no existe evidencia suficiente para recomendar una frecuencia concreta de recambio de la aguja no coring (Huber/Gripper) cuando el Port‑a‑Cath se mantiene en uso continuo. El estándar indica que la sustitución de la aguja debería realizarse siguiendo las indicaciones del fabricante o las políticas institucionales vigentes, dada la ausencia de estudios que establezcan un intervalo óptimo de reemplazo. Por ello, el INS no fija un número determinado de días y únicamente especifica que la recomendación debería basarse en las instrucciones y recomendaciones del fabricante del producto o protocolos elaborados por el centro sanitario.


