La evidencia científica disponible indica que la aplicación de anestesia tópica con crema de lidocaína-prilocaína (EMLA®), antes de realizar una venopunción (VP) en niños mayores de un año, reduce el dolor asociado al procedimiento en comparación con placebo o ausencia de analgesia previa. El efecto analgésico obtenido es clínicamente relevante cuando se trata de procedimientos programados y se dispone del tiempo necesario para una aplicación adecuada.
Dos Sumarios de Evidencia (SE) de UpToDate(1) y DynaMed(2), así como una Guía de Práctica Clínica (GPC)(3), destacan la utilidad de los anestésicos tópicos en el control del dolor durante intervenciones menores como la VP. Además, se enfatiza la necesidad de combinar estrategias físicas, psicológicas y farmacológicas para minimizar el dolor y el malestar, señalando que, las cremas tópicas anestésicas son eficaces en el contexto de la VP.
El primer SE(1) recomienda ofrecer analgesia tópica siempre que sea posible en VP no urgentes, colocación de catéter intravenoso (IV) o acceso percutáneo a una línea central permanente. Comenta, en base a los estudios revisados(5-13) que EMLA® reduce el dolor asociado a procedimientos como punción venosa o arterial y la inserción de catéteres IV pero que otras formulaciones tópicas —como lidocaína liposomal, gel de tetracaína o el parche calentado de lidocaína-tetracaína— proporcionan un alivio del dolor equivalente o superior, con un inicio de acción más rápido. Asimismo, se destaca la importancia de complementar la analgesia tópica con intervenciones no farmacológicas.
El segundo SE mencionado(2) señala que el uso de anestésicos tópicos para el manejo del dolor se asocia a mayores tasas de éxito en los procedimientos de VP y a una reducción de los intentos repetidos. Para la VP y el acceso venoso periférico se recomiendan diversas opciones —como EMLA®, lidocaína liposomal al 4%, tetracaína al 4%, sistemas de inyección sin aguja por chorro o aerosoles vapocongelantes— en función de la edad del niño y de los efectos adversos asociados. Según este sumario EMLA® y el gel de tetracaína (ametocaína) han mostrado producir puntuaciones de dolor similares en niños mayores de un año sometidos a canalización IV o VP.
La GPC(3) indica que la lidocaína liposomal es un anestésico tópico eficaz para procedimientos IV, con tiempos más breves de canalización y mayores tasas de éxito en el primer intento(14-16). La tetracaína también demuestra ser más eficaz que EMLA® en la reducción del dolor, aunque ambas presentan eficacia estadísticamente significativa(17). La principal ventaja tanto de la ametocaína como de la lidocaína liposomal frente a EMLA® es su inicio de acción más rápido.
Otros documentos, como dos Revisiones Sistemáticas (RS)(18-19) y un Ensayo Clínico Aleatorizado (ECA)(20), respaldan el uso de EMLA® para el alivio del dolor durante la VP en niños, recomendando su utilización siempre que se sigan las instrucciones de la ficha técnica y las pautas establecidas. Además, su empleo se contempla en protocolos asistenciales como el de Prevención y alivio del dolor en los procedimientos de pediatría en atención primaria de Mallorca(21).
**En la elaboración de la respuesta ha participado como autora, durante su estancia en el servicio Preevid, Ainoa Fernández Alcaraz, residente de Enfermería Familiar y Comunitaria.


