Tras la revisión de documentos de reciente publicación (incluyendo guías de práctica clínica [GPC], protocolos asistenciales y sumarios de evidencia) concluimos que para la prevención de la anemia ferropénica en recién nacidos prematuros alimentados con lactancia materna se deberían administrar al menos 2 mg/kg/día de hierro elemental (de 2 a 3-4 mg/kg/día, con mayor dosis a menor peso al nacer, hasta un máximo de 15 mg/día) desde la segunda semana de vida hasta los 12 meses de edad cronológica o hasta que la alimentación complementaria garantice un adecuado aporte de hierro.
En nuestro contexto sanitario encontramos discrepancias en cuanto a la dosis de hierro elemental recomendado en lactantes prematuros con el objetivo de prevenir la anemia. Por un lado, en el protocolo de la Sociedad Española de Neonatología(1) “se recomienda suplementar a los niños < 1.500 < 32 alimentados con lactancia materna con 4 mg/kg al día de hierro en forma de sulfato ferroso (hasta un máximo de 15 mg al día), desde el mes de edad hasta el año de edad cronológica o hasta que la alimentación complementaria aporte suficiente hierro (fuerza de la recomendación B)”. Similar propuesta encontramos en un programa asistencial sobre salud infantil de Gobierno de Canarias(2) respecto a la prevención de la anemia del prematuro. En cambio, en el protocolo de la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica las dosis de hierro propuesta tras el alta para aquellos prematuros que nacieron con peso menor de 1.500 g es de 1-2 mg/kg/día, durante al menos un año(3).
A nivel internacional destacamos:
Según la GPC de la Organización Mundial de la Salud sobre el cuidado del lactante prematuro o de bajo peso al nacer(4) se recomienda la suplementación enteral con hierro para lactantes prematuros o de bajo peso al nacer alimentados con leche materna que no reciben hierro de otra fuente. (Recomendación firme, evidencia de certeza moderada)*. El Grupo de Desarrollo de la Guía (GDG) observó que existían datos limitados sobre la dosis, el momento de inicio y la duración de la suplementación con hierro pero en base a la evidencia revisada, sugiere que se puede iniciar una dosis diaria de 2 a 4 mg/kg de hierro elemental cuando la alimentación enteral esté bien establecida, y que esta dosis se puede continuar hasta que el lactante reciba hierro de otra fuente.
Comenta que la evidencia de efectividad de esta intervención se obtuvo de una revisión sistemática de ocho ensayos (11 publicaciones) que informaron sobre un total de 1.093 lactantes de siete países (Canadá, Alemania, India, Países Bajos, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos)(5). La mayoría de los ensayos incluyeron bebés con un peso al nacer inferior a 1,5 kg o nacidos antes de las 32 semanas de gestación. Los ensayos utilizaron dosis de suplementación con hierro que oscilaron entre 1 y 7 mg/kg por día, con una mediana de 2,2 (rango intercuartil [RIC] 1,97–2,55) mg/kg por día. La suplementación se inició entre los 14 y los 56 días de edad cronológica. La duración media de la suplementación fue de 81 (desviación estándar [DE] 57) días y la mediana de 53 (RIC 40–98) días. La revisión describe beneficios pequeños a moderados en cuanto a una mayor longitud (evidencia de baja certeza), menor prevalencia de anemia (evidencia de certeza moderada) y aumento de ferritina (evidencia de muy baja certeza), sin evidencia de daños asociados.
Un posicionamiento de la Canadian Paediatric Society (CPS) de noviembre de 2025(6) sobre la minimización de la pérdida de sangre y de la necesidad de transfusión en recién nacidos menciona que una revisión sistemática de ocho ECA(5) proporcionó evidencia de certeza moderada de que la suplementación enteral de hierro, iniciada a 2 a 4 mg/kg/día, aporta beneficios en lactantes prematuros y de bajo peso al nacer alimentados con leche materna y de que iniciar la suplementación de hierro tempranamente, a las 2 semanas de edad, puede mejorar la concentración de ferritina en comparación con un inicio más tardío (es decir, después de las 6 a 8 semanas). Como recomendación concreta el posicionamiento establece que los recién nacidos prematuros que se alimentan principalmente con leche materna (más del 50 % de la ingesta) deberían recibir de forma rutinaria suplementación enteral con hierro en las dosis recomendadas por la CPS(7): los bebés con un peso al nacer de 2,0 kg a 2,5 kg deberían recibir un suplemento de hierro de 1-2 mg/kg/día durante los primeros 6 meses de vida y los bebés con un peso al nacer inferior a 2,0 kg deberían recibir un suplemento de hierro de 2-3 mg/kg/día durante el primer año de vida.
También en otro posicionamiento previo de esta misma sociedad, sobre el seguimiento del lactante extremadamente prematuro tras el alta de la unidad de cuidados intensivos neonatales(8), se especifica que aquellos lactantes alimentados principalmente con leche materna deberían recibir un suplemento con 2- 3 mg/kg/día de hierro elemental durante el primer año de vida.
De igual forma la European Society of Pediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition (ESPGHAN) en su GPC sobre la nutrición enteral el bebé prematuro(9) recomienda una ingesta diaria de hierro de 2 a 3 mg/kg/día a partir de las 2 semanas de edad para los lactantes con muy bajo peso al nacer (nivel de evidencia [NE] 1+, grado de recomendación [GR] A)* y que se debe continuar con los suplementos de hierro en las dosis recomendadas hasta los 6-12 meses de edad corregida (NE 4, recomendación de buena práctica clínica), teniendo en cuenta que al igual que todos los lactantes, los prematuros deberían recibir alimentos complementarios ricos en hierro a partir de los 6 meses de edad (NE 1+, GR A).
Plantea, además, que, dado que el estado del hierro en los lactantes con muy bajo peso al nacer es muy variable, se recomienda realizar mediciones repetidas de ferritina sérica (NE 4, recomendación de buena práctica clínica) y que si la ferritina es <35–70 µg/L, la dosis de hierro puede aumentarse hasta 3–4 (o un máximo de 6) mg/kg/día durante un período limitado (NE 4, recomendación de buena práctica clínica). En caso de detectarse cifras de ferritina superiores a 300 µg/L, debería suspenderse la suplementación (NE 4, recomendación de buena práctica clínica).
En otra reciente GPC de la ESPGHAN(10) se propone igualmente que todos los bebés prematuros deberían recibir suplementos de hierro pero en este caso las dosis se ajustan según el peso al nacer: en niños con peso al nacer <1.500 g, la dosis sería de 2–3 mg/kg/día; 1.500–2.000 g, 2 mg/kg/día; y 2.000–2.500 g; 1–2 mg/kg/día. También se recomienda la monitorización regular de los niveles de ferritina y la adaptación de la suplementación a sus valores (si la ferritina es <35–70 µg/L la dosis de hierro se debería incrementar hasta 3–4 mg/kg/día, con un máximo de 6 mg/kg/día, y si es >300 µg/L se detendría la administración del suplemento).
Otra reciente GPC elaborada por varias sociedades científicas polacas(11) plantea que la suplementación con hierro en lactantes de bajo peso al nacer debería ser la siguiente:
- Lactantes de 1,5 a 2,0 kg: 2 mg/kg de peso corporal/día de hierro elemental;
- lactantes de 1,0 a 1,5 kg: 3 mg/kg de peso corporal/día de hierro elemental;
- lactantes menores de 1 kg: 4 mg/kg de peso corporal/día de hierro elemental.
La dosis de 2–4 mg/kg/día de hierro elemental (máximo 15 mg) a partir de las 2 semanas de edad es también la que plantean la GPC de la Indian Academy of Pediatrics(12).
Tanto en el sumario de evidencia de UpToDate sobre la anemia de la prematuridad(13) como en el que revisa la lactancia materna del bebé prematuro(14) o el manejo de la deficiencia de hierro en niños < 12 años(15) se indica que para todos los bebés prematuros o de bajo peso al nacer que son amamantados, se recomienda la suplementación rutinaria con al menos 2 mg/kg al día de hierro elemental (de 2 a 4 mg/kg/día, con un máximo de 15 mg) a partir de las dos semanas de edad, continuando dicha suplementación hasta que obtengan suficiente hierro de otras fuentes (por ejemplo, a partir de alimentos complementarios ricos en hierro) o durante el primer año de vida.
Por su parte, los sumarios de evidencia de DynaMed consultados(16,17) adoptan las recomendaciones de la GPC de la ESPGHAN sobre nutrición enteral del prematuro indicando que se recomienda una ingesta de hierro de 2-3 mg/kg/día a partir de las 2 semanas de vida posnatal y que se ha de continuar la suplementación con hierro hasta los 6-12 meses de edad corregida.
*Ver en texto completo del documento.


