La evidencia encontrada sugiere que los colchones de presión alterna no sustituyen a los cambios posturales (CP). Aun cuando las superficies dinámicas de alivio de presión pueden reducir el riesgo de lesiones por presión (LPP), las guías (GPC) y sumarios de evidencia (SE) actuales recomiendan seguir realizando CP, ajustando la frecuencia de CP de forma individualizada según el riesgo del paciente, la tolerancia, preferencias y el tipo de superficie utilizada, para prevenir las LPP.
Los SE sobre prevención de LPP consultados(1-3) explican que, la redistribución de la presión es el factor más importante para prevenir las LPP y en su tratamiento y prevención se debería tener un enfoque multimodal e incluir los CP y el uso de dispositivos para aliviar la presión, aunque haya poca evidencia disponible de ensayos controlados aleatorizados (ECA) que aborden si los CP reducen el riesgo de LPP.
Las pautas más recientes en las que se basan todos los SE, se extraen de la GPC sobre prevención y tratamiento de úlceras/LPP del National Pressure Injury Advisory Panel, European Pressure Ulcer Advisory Panel y la Pan Pacific Pressure Injury Alliance(4).De ella señalamos como declaración de buenas prácticas*:
- Cambiar de posición a las personas con riesgo de LPP, independientemente del tipo de superficie de apoyo corporal total para la redistribución de la presión que se utilice. El intervalo entre cambios de posición puede ajustarse según la capacidad de redistribución de la presión de la superficie de apoyo y la respuesta de la persona. Sin embargo, ninguna superficie de apoyo puede sustituir por completo los CP.
- Recolocar al individuo de manera que se logre una descarga óptima de los puntos de presión y una redistribución máxima de la presión.
- Utilizar equipos especializados diseñados para reducir la fricción y la cizalladura al reposicionar a las personas. Si es necesario el manejo manual, deben aplicarse técnicas que minimicen la fricción y la cizalladura.
- Cambiar de posición a todas las personas que tengan o estén en riesgo de sufrir LPP, utilizando un régimen individualizado.
- Determinar intervalos de CP apropiados e individualizados basados en una evaluación integral de la persona:
- nivel de actividad y movilidad,
- capacidad de CP de forma independiente,
- tolerancia de la piel y los tejidos,
- condición clínica,
- comodidad,
- patrones de sueño,
- objetivos de atención y
- la superficie de apoyo de cuerpo completo en uso.
- Evaluar si hay signos de lesiones tempranas en la piel y los tejidos que puedan significar que el individuo necesite un CP más frecuente o un posicionamiento preferencial fuera de las áreas dañadas.
- Iniciar cambios frecuentes, pequeños e incrementales (micromovimientos) en la posición del cuerpo para las personas en estado crítico que son demasiado inestables para mantener un régimen de CP regulares, y complementarlo.
Y como recomendaciones*:
- Se podría implementar el CP a intervalos de dos o tres horas para la mayoría de las personas con riesgo de LPP, siempre que también estén sobre una superficie de apoyo corporal completo adecuada para la redistribución de la presión.
- No extender de forma rutinaria los intervalos de CP a cuatro, cinco o seis horas para las personas con riesgo de LPP.
- Utilizar la posición lateral a 30 grados para prevenir la aparición de LPP en personas con riesgo de sufrirlas.
- Que la elevación de la cabecera de la cama se mantenga a 30 grados o menos para prevenir la aparición de LPP; sin embargo, puede ser necesario elevar más la cabecera de la cama en algunas situaciones clínicas (por ejemplo, en personas con mayor riesgo de aspiración).
Por último, aportamos las conclusiones de la actualización (versión publicada el 4 de junio de 2026) de una revisión sistemática Cochrane sobre los CP para la prevención de LPP en adultos(5). En esta actualización se aportaron 3 ECA adicionales, por lo que en total se incluyeron en la revisión 11 ensayos que se realizaron en ámbitos asistenciales de hospitalización y geriátricos, y en los que participaron 4.462 personas de 18 a 90 años. Los autores mencionan que a pesar que los CP son una estrategia utilizada con frecuencia para la prevención de las LPP en adultos en ámbitos asistenciales de hospitalización, de cuidados de larga estancia o de atención geriátrica, la mayoría de la evidencia acerca de si una frecuencia de CP o una postura concreta (p. ej., inclinación de la cama a un ángulo de 30 grados) funciona mejor que otra para prevenir las LPP, fue de certeza baja o muy baja.


