Dos recientes Informes de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (IETS) realizados en nuestro contexto sanitario concluyen que la estimulación magnética transcraneal (EMT) podría mejorar varias de las secuelas derivadas de un accidente cerebrovascular (ACV) pero la calidad de la evidencia que apoya este potencial efecto beneficioso es, en general, baja y en las guías de práctica clínica (GPC) sobre la rehabilitación del ACV que han sido consultadas la EMT no es una técnica habitualmente recomendada (salvo quizás para la rehabilitación de las extremidades superiores). Por otra parte, cabe destacar que los datos disponibles muestran que la EMT es una técnica segura.
Un IETS de 2025 sobre la efectividad y seguridad de las técnicas de estimulación cerebral no invasiva en la neurorrehabilitación del ACV(1) describe que dentro de estas técnicas se encuentran principalmente dos: la EMT y la estimulación transcraneal por corriente directa (ETCC). Para la elaboración del informe se realizó una revisión de revisiones sistemáticas (RS) y en cuanto a la EMT (en concreto la EMT repetitiva [EMTr**]), las conclusiones que se establecen para su uso en la neurorrehabilitación de personas que han sufrido un ictus, por tipo de secuela, son las siguientes:
- La estimulación con EMTr probablemente mejore la recuperación de la disfagia posterior a un ACV (calidad moderada).
- La estimulación con EMTr de baja frecuencia mejora posiblemente la severidad de la afasia tras un ACV (calidad baja), aunque la evidencia es incierta. La evidencia del efecto de EMTr de alta frecuencia en la afasia es escasa y muy incierta (calidad muy baja).
- La estimulación con EMTr podría mejorar el balance postural cuando se mide mediante las escalas PASS (Postural Assessment Scale for Stroke Patients), BBS (Berg Balance Scale) o POMA (Perfromance Oriented Mobility Asessment) (calidad baja) y también podría mejorar la velocidad de la marcha, evaluada con la prueba de 10 minutos de caminata (10MWT, por sus siglas en inglés) y el análisis cuantitativo de la marcha (calidad baja), aunque la evidencia es incierta. La evidencia relacionada con la recuperación funcional de la marcha (calidad muy baja) fue muy incierta y no se identificaron RS que evaluaran la resistencia durante la marcha mediante la prueba de 6 minutos de caminata (6MWT, por sus siglas en inglés).
- La estimulación con EMTr tiene un efecto incierto sobre la recuperación motora de miembros inferiores al final del periodo de intervención (calidad muy baja). Cuando se evalúa el efecto durante el seguimiento posterior es posible que pueda mejorar la motricidad (calidad baja), aunque de nuevo la evidencia es incierta. La estimulación iTBS (Intermitent Theta Burst Stimulation, subtipo de EMTr), así como la aplicación de EMTr en pacientes con espasticidad establecida, mejora posiblemente la motricidad de miembros inferiores (calidad baja), aunque en este caso la evidencia también es incierta.
- La estimulación con EMTr de alta frecuencia (10 Hz) probablemente mejora la recuperación de la función motora de miembros superiores (calidad moderada). La estimulación con EMTr de moderada frecuencia (de 3 a 5 Hz) en modo iTBS y EMTr catodal también mejora posiblemente la recuperación motriz (calidad baja). La estimulación con EMTr de baja frecuencia posiblemente tenga poco o ningún beneficio en la recuperación motora de miembros superiores (calidad baja).
- La estimulación con EMTr o iTBS posiblemente puede tener poco o ningún efecto cuando se evalúa la recuperación funcional mediante MBI (Modified Barthel Index)(calidad baja), aunque la estimulación con alta intensidad podría tener algún beneficio (calidad baja). La estimulación con EMTr de baja o alta intensidad mejora posiblemente la capacidad funcional para realizar las actividades de la vida diaria (AVD) cuando se evalúa mediante el BI (Barthel Index) (calidad baja). Es posible que la estimulación con iTBS o a nivel cerebelar pueda acompañarse de algún beneficio, pero la evidencia para los resultados es incierta (calidad muy baja).
- La estimulación con EMTr probablemente mejore la función cognitiva de pacientes que han sufrido un ictus (calidad moderada) y posiblemente también la memoria, aunque en este caso, la calidad de la evidencia es menor (calidad baja).
- El tratamiento con EMTr de pacientes con heminegligencia visual que han sufrido un ictus posiblemente no mejora de forma significativa según los resultados obtenidos por el Star Cancellation Test (calidad muy baja), aunque la evidencia es incierta. En todo caso, posiblemente se observa una mejora significativa en la puntuación de la Line Bisection Test (calidad baja).
- La estimulación con EMTr mejora posiblemente los síntomas de depresión post-ictus, incluso con un efecto significativo en la remisión (calidad baja). Son pocos los estudios que recogen la frecuencia de efectos adversos, aunque en el caso de la EMTr de alta frecuencia, se ha señalado un posible aumento del riesgo de sufrir dolor de cabeza en el grupo tratado (calidad baja). No hay evidencia sobre qué protocolo de EMTr es mejor. La evidencia es incierta, aunque posiblemente el tratamiento de menos de seis semanas de duración obtiene mejores resultados que el tratamiento con una duración mayor de seis semanas (calidad muy baja). No parece que el tratamiento de base con antidepresivos tenga efecto sobre los resultados.
- La estimulación con EMTr mejora posiblemente la espasticidad de miembros inferiores (calidad baja) y la espasticidad en general presente en estos/as pacientes (calidad baja).
Otro IETS más reciente (abril de 2026)(2) presenta como objetivo específico evaluar la efectividad y seguridad de la EMTr en el tratamiento de las secuelas motoras, lingüísticas y cognitivas del ACV mediante una RS de la literatura. Incluyó 130 ensayos controlados aleatorizados (ECA) con personas que habían padecido un ACV y mostraban secuelas motoras de las extremidades, disfagia, secuelas lingüísticas y/o cognitivas, y en las que se utilizaron al menos 5 sesiones de EMTr (incluyendo EMTr profunda y estimulación con ráfagas theta [iTBS, por sus siglas en inglés]). Las muestras oscilaron entre 10 y 199 participantes (mediana 36, media 41,4). La edad media de los participantes estuvo entre 44,9-74,8 (media 60,4) y la proporción de mujeres entre 10-66,7% (media 35,9%). El tiempo transcurrido desde el ictus hasta el inicio de la intervención fue muy variable, desde 4 días hasta 6,7 años (mediana 59,3 días, media 300,9 días). Se utilizaron diferentes protocolos; en 92 grupos se aplicó estimulación de 1 Hz, en 6 de 3 Hz, en 23 de 5 Hz y en 38 de 10 Hz. En este caso las conclusiones son:
- Efecto sobre los miembros superiores: Cuando se consideran todos los protocolos de estimulación conjuntamente, existe evidencia de calidad moderada a favor de un efecto significativo pequeño-moderado de la EMTr sobre la corteza motora primaria (M1) en la mejoría de la función motora. Todos los protocolos analizados obtuvieron resultados clínicamente relevantes (aunque no se alcanzó la significación estadística para los 5 Hz). Sin embargo, la evidencia es de calidad baja para todos ellos por separado, salvo en el caso de la estimulación de baja frecuencia aplicada, en promedio, antes de 60 días tras el ACV (calidad moderada). En el seguimiento, mayormente a corto plazo (1-3 meses), los efectos se mantienen. Existe evidencia de baja calidad a favor de un efecto significativo y fuerte de la EMTr sobre M1 en la mejoría en las actividades de la vida diaria. Este efecto es aún mayor si se aplica en promedio antes de 60 días tras el ACV. Separadamente, todos los protocolos obtuvieron resultados clínicamente relevantes (aunque no se alcanzó la significación estadística para los 5 Hz).
- Efecto sobre los miembros inferiores. Existe evidencia de baja calidad que indica que la EMTr sobre M1 no mejora la función motora de los miembros inferiores, al analizar los diferentes protocolos por separado o conjuntamente. La evidencia sobre el efecto de distintos protocolos de EMTr en M1 sobre el equilibrio/control postural muestra efectos significativos en una mayoría de estudios, aunque estos son pocos y la calidad de la evidencia es muy baja. Existe evidencia de calidad moderada de que la EMTr sobre M1 produce un efecto significativo pequeño en la mejoría de las actividades de la vida diaria. Existe evidencia de baja calidad que indica que la iTBS cerebelar no produce una mejoría significativa de la función motora. Existe evidencia de calidad moderada de un efecto pequeño-moderado de la iTBS cerebelar sobre la mejoría del equilibrio.
- Efecto sobre la disfagia. Cuando se consideran todos los protocolos de estimulación conjuntamente, existe evidencia de calidad moderada de que la EMTr sobre M1 produce una mejoría importante de la penetración/aspiración y la función deglutoria. Todos los protocolos analizados obtuvieron efectos clínicamente relevantes (g > 0,40), aunque solo alcanzaron la significación estadística los de 5 Hz, iTBS y bilateral en penetración/aspiración, y 1 Hz, 3 Hz, iTBS y bilateral en función deglutoria. El efecto se mantiene a corto/medio plazo tras la intervención. Existe evidencia de baja calidad de que la estimulación de 10 Hz en el cerebelo produce un efecto significativo pequeño-moderado en la mejoría de la penetración/aspiración, y evidencia de calidad muy baja que indica un efecto fuerte sobre la función deglutoria.
- Efecto sobre la afasia. Existe evidencia de baja calidad de que la estimulación de 1 Hz en el hemisferio derecho produce un efecto significativo pequeño-moderado en la mejoría de la gravedad global de la afasia. Existe evidencia de baja calidad de que la TBS continua en el hemisferio derecho produce un efecto significativo fuerte en la mejoría de la gravedad global de la afasia. Existe evidencia de baja calidad de que la iTBS en el hemisferio izquierdo produce un efecto significativo en la mejoría de la gravedad global de la afasia.
- Efecto sobre la función cognitiva general. Existe evidencia de calidad moderada de que la estimulación unilateral en la corteza prefrontal dorsolateral produce un efecto significativo pequeño-moderado en la mejoría de la función cognitiva general. Se obtuvieron efectos significativos para todos los protocolos evaluados (1 Hz, 5 Hz, 10 Hz y iTBS), aunque la calidad de la evidencia es baja cuando se analizan por separado.
- Efecto en la calidad de vida. Muy pocos estudios evaluaron calidad de vida relacionada con la salud general o específica de ictus, sin obtener resultados significativos (calidad baja o muy baja según el protocolo de estimulación).
- Seguridad. Existe evidencia de alta calidad de que la EMTr no produce efectos adversos graves, salvo la posibilidad de crisis epiléptica en un pequeño porcentaje de personas (≤ 0.26%). Los efectos adversos leves o moderados, principalmente el dolor de cabeza, pueden ocurrir con cierta frecuencia, pero son transitorios o fácilmente resolubles.
En cuanto al papel en la terapéutica que le otorgan las GPC sobre rehabilitación del ictus seleccionadas por su más reciente publicación:
Una GPC australiana actualizada en 2026(3) señala que:
- La estimulación cerebral (ETCC o EMTr) no debería utilizarse en la práctica clínica habitual para mejorar la función del brazo, y sólo debería emplearse como parte de un marco de investigación. (Recomendación débil en contra; en revisión)*
- La estimulación cerebral (ETCC o EMTr) no debería utilizarse en la práctica rutinaria para mejorar las actividades de la vida diaria y sólo debería emplearse como parte de un marco de investigación. (Recomendación débil en contra)*
- La estimulación cerebral (ETCC o EMTr), con o sin terapia tradicional para la afasia, no se recomienda en la práctica clínica habitual para mejorar la función del habla y el lenguaje en pacientes crónicos con afasia y solo se debería utilizar como parte de un marco de investigación. (Recomendación débil en contra)*
Estas mismas recomendaciones se plantean en otra GPC de Singapur(4), adaptación de la GPC anterior(3).
En otra GPC canadiense(5) se indica que la estimulación cerebral no invasiva (EMTr y ETCC) podría considerarse como un complemento para la rehabilitación de las extremidades superiores. Añade que estas intervenciones aún no están disponibles ni aprobadas para su uso en casos de ACV en Canadá, pero que la evidencia que respalda su uso continúa fortaleciéndose.
Por su parte, una GPC americana de 2024(6) considera que no existe suficiente evidencia para hacer una recomendación a favor o en contra de la estimulación cerebral no invasiva (p. ej., EMTr, ETCC y iTBS) para pacientes en rehabilitación tras un ACV. En esta guía entre los temas identificados que requieren investigación adicional se incluye la EMTr, argumentando que se debería: identificar la dosis, el tipo y el sitio de estimulación óptimos para la EMTr, en función de la localización y la etapa del ACV del paciente, así como de los objetivos del tratamiento; determinar los parámetros óptimos de la EMTr en las diferentes etapas del ACV; informar sobre los resultados en múltiples escalas de evaluación de uso común; determinar las terapias óptimas para usar en combinación con la EMT en lugar de usar la EMT como terapia independiente; explorar el seguimiento a largo plazo de posibles reacciones adversas, así como de la respuesta al tratamiento en estudios que utilizan EMTr.
Las recomendaciones que establece otra GPC centrada en rehabilitación motora(7) son:
- La adición de EMTr a la terapia de rehabilitación en pacientes con ACV tiene un efecto positivo en la mejora de la función motora de las extremidades superiores, la fuerza de agarre y la función de la mano, por lo que se recomienda según la condición del paciente. (Nivel de evidencia bajo; Nivel de recomendación B: condicional para la recomendación)*
- La evidencia sobre la EMTr para mejorar la función de las extremidades inferiores en pacientes con ACV es insuficiente, por lo que no se puede determinar un nivel de recomendación. (Nivel de recomendación I: no concluyente)*
- La adición de EMTr a la terapia de rehabilitación en pacientes con ACV tiene un efecto positivo en la mejora de la espasticidad de las extremidades superiores, por lo que se recomienda según la condición del paciente. (Nivel de evidencia bajo; Nivel de recomendación B: condicional para la recomendación)*
- La evidencia sobre la EMTr para mejorar la espasticidad de las extremidades inferiores en pacientes con ACV es insuficiente, por lo que no se puede determinar un nivel de recomendación. (Nivel de recomendación I: no concluyente)*
Y otra de las GPC(8) refiere que:
- La EMTr aún se encuentra en fase experimental y no debería utilizarse de forma rutinaria en el tratamiento de la ataxia post-ictus (Recomendación III-C)*.
- Los beneficios de la EMTr y la ETCC en la rehabilitación de la afasia post-ictus son inciertos (Recomendación IIb-A)*, al igual que en la rehabilitación de la apraxia del habla y la disartria (Recomendación IIb-C)*.
- La estimulación eléctrica neuromuscular superficial, la EMTr y la ETCC están en fase de investigación, pero la evidencia sobre su eficacia clínica en la disfagia no está bien establecida (Recomendación IIb-A)*.
- Los efectos de la ETCC y la EMTr en el control postural y el equilibrio son inciertos (Recomendación IIb-A)*.
- La estimulación sensorial periférica repetitiva, la ETCC y la EMTr para la rehabilitación de las extremidades superiores están en fase de investigación, pero la evidencia sobre su eficacia clínica no está bien establecida (Recomendación IIb-A)*.
- Los beneficios de la ETCC y la EMTr para reducir la negligencia espacial unilateral tras un ictus son inciertos (Recomendación IIb-A)*.
En otras GPC sobre rehabilitación tras un ictus consultadas(9-11) no se hace mención a la EMT entre las intervenciones terapeúticas consideradas.
**Se habla de EMTr “cuando se crea un tren de pulsos de baja (≤ 1 Hz) o alta frecuencia (≥ 5 Hz) durante tiempos muy cortos (milisegundos), lo que produce cambios en la excitabilidad corticoespinal, ocasionando efectos reguladores neuronales que perduran más allá del tiempo que dura la propia sesión de EMTr”(1).
*Ver en el texto completo del documento.


