[El agotamiento por calor es una forma leve-moderada de enfermedad por calor en la que la temperatura puede ser normal o estar ligeramente aumentada (37-40ºC). Si no se trata adecuadamente puede evolucionar a golpe de calor. En la enfermedad por calor el aumento de temperatura corporal se debe a un aumento de la temperatura ambiental o a un ejercicio físico extenuante y no está mediado por citocinas pirógenas].
La revisión realizada muestra que en el agotamiento por calor no está indicado el uso de antitérmicos para disminuir la temperatura corporal.
En el agotamiento por calor el paciente debe cesar la actividad física, colocarse en posición supina, enfriar el cuerpo mediante métodos físicos* y rehidratarse(1-10). En cuanto al uso de antipiréticos, los documentos que abordan su empleo coinciden en que no tienen cabida en el manejo de esta patología:
El sumario de evidencia de BMJ Best Practice que aborda el manejo del agotamiento por calor(1) explica que los antitérmicos solo funcionan cuando la elevación de la temperatura corporal se debe a pirógenos y no sirven para reducir la relacionada con el calor. Recomienda que no se usen antitérmicos en el paciente con agotamiento por calor.
La guía de práctica clínica de la Wilderness Medical Society sobre la enfermedad por calor(2) refiere que los antitérmicos como el ibuprofeno y la aspirina actúan inhibiendo la formación de prostaglandinas y que el paracetamol reduce el punto de ajuste termorregulador, por lo que no son efectivos en la enfermedad por calor.
Un documento de consenso sobre el manejo extrahospitalario de la enfermedad por calor inducida por el ejercicio(3) comenta que los antipiréticos no han sido estudiados en dicha entidad, pero que su fisiopatología no sustenta el uso de los mismos. Añade que existe la posibilidad de que los antitérmicos, como el paracetamol y los antiinflamatorios no esteroideos, contribuyan al daño orgánico relacionado con la enfermedad por calor inducida por el ejercicio. Este consenso hace una recomendación en contra de su uso (grado D**).
Un protocolo australiano, dirigido al personal de ambulancia, sobre el manejo de la fiebre(4) (incluida la fiebre en la enfermedad por calor) contempla el uso del paracetamol solo cuando se sospecha una etiología infecciosa.
También un libro electrónico, en los temas relativos a técnicas de enfriamiento(5) y enfermedad por calor(6), comenta que no deberían emplearse antipiréticos en la enfermedad relacionada con el calor, ya que podrían exacerbar una coagulopatía y contribuir a la disfunción orgánica.
En nuestro contexto sanitario, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios en una nota sobre los medicamentos y el calor(11) y un boletín farmacoterapéutico sobre el mismo tema(12) recomiendan que en la enfermedad relacionada con el calor se evite la prescripción de paracetamol en caso de fiebre, debido a su ineficacia y también porque podría producir un empeoramiento de enfermedad hepática, que a menudo está presente. Además, recomiendan evitar la prescripción de medicamentos antinflamatorios no esteroideos, pues son especialmente nefrotóxicos en caso de deshidratación.
*Alejarse de la fuente de calor, evitar el contacto con superficies calientes, colocarse a la sombra, eliminar el exceso de ropa, sumergirse en agua fría, aplicar hielo en el cuerpo, envolver en toallas o sábanas empapadas en agua fría, medidas evaporativas (por ej. mojar o rociar con agua y aplicar ventilador).
**Recomendación basada directamente en opiniones de expertos o extrapolada de estudios primarios o revisiones sistemáticas.


