Los Sumarios de Evidencia (SE)(1-6) y las Guías de Práctica Clínica (GPC)(7-11) consultadas sobre deterioro cognitivo leve (DCL), no recomiendan el cribado o la detección rutinaria sistemática del DCL en todas las personas mayores de 65 años asintomáticas atendidas en Atención Primaria. Sugieren valorar de forma dirigida a quienes presenten síntomas, quejas cognitivas, sospecha clínica o preocupación de familiares/cuidadores.
Los autores de los SE de UpToDate(1-3) definen el DCL como un estado intermedio entre la cognición normal y la demencia, se trata de un síndrome que no cumple los criterios de demencia, pero que va más allá del envejecimiento normal caracterizado por alteraciones cognitivas objetivas pero sin disminución del nivel general de funcionamiento. En estos documentos, no se recomienda la realización de pruebas para la detección del DCL de forma rutinaria en adultos mayores asintomáticos, mediante escalas de valoración del estado mental.
Los SE de Dynamed(4,5) y BMJ(6) mencionan que el DCL es un síndrome heterogéneo en el que la alteración cognitiva no provoca o provoca una mínima alteración en las actividades de la vida diaria y no cumple los criterios de demencia. Los autores de estos documentos recomiendan sospechar DCL en aquellas personas que manifiestan cambios cognitivos, bien expresado por ellos mismos u otro informante, como familiares y cuidadores.
De manera similar, las GPC del Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de los Estados Unidos (USPSTF, por sus siglas en inglés)(7), de la Academia Estadounidense de Neurología(8), el Grupo de Trabajo Canadiense sobre Atención Médica Preventiva(9) y la Guia National Institute for Health and Clinical Excellence (NICE)(10), no respaldan la detección precoz o la desaconsejan en adultos asintomáticos. Sin embargo, es apropiado preguntar a los pacientes mayores sobre la pérdida de memoria y las dificultades cognitivas como parte de la revisión de rutina que se realiza durante las consultas anuales de control de salud. Asimismo, cualquier dificultad cognitiva observada durante la consulta requiere una evaluación cuidadosa, al igual que cualquier inquietud de la familia o del propio paciente sobre la memoria y la cognición. Se recomienda realizar la evaluación en los adultos mayores que presenten quejas cognitivas (o sus familiares y cuidadores) y centrarse en establecer la gravedad de las deficiencias y proporcionar una base para el seguimiento. Las personas con DCL tienen un mayor riesgo de progresar a demencia, y los profesionales sanitarios no deben asumir que las preocupaciones sobre el deterioro cognitivo están relacionadas con el envejecimiento normal sin una evaluación adecuada.
La Guía Fisterra sobre DCL(11) también señala que no existe suficiente evidencia para recomendar el cribado de la demencia en la población general mayor de 65 años sin síntomas ni signos de deterioro cognitivo. Por el momento tampoco ha podido demostrarse el beneficio del diagnóstico precoz en el paciente, familiares o cuidadores.
Por último, una revisión sistemática sobre la precisión de los instrumentos de detección cognitiva, así como los beneficios y los perjuicios de las intervenciones para tratar el DCL, con el fin de informar al USPSTF(12), identificó 287 estudios con más de 280.000 participantes. Sólo un ensayo clínico aleatorizado evaluó directamente el efecto del cribado poblacional sobre 4.005 personas, y no encontró diferencias estadísticamente significativas en calidad de vida relacionada con la salud a los 12 meses entre los grupos cribados y no cribados. Los autores concluyen que aunque los instrumentos de cribado pueden detectar adecuadamente el DCL, no hay pruebas de que este cribado mejore los resultados en salud de los pacientes o sus cuidadores, ni si las intervenciones dirigidas a pacientes o cuidadores ofrecen beneficios clínicamente importantes para las personas con DCL detectado precozmente o para sus cuidadores.


