En 2019, una respuesta publicada en Preevid(1) afirmaba que, aunque no estaba clara su efectividad, podía considerarse el uso de relajantes musculares (RM), de manera aislada o en combinación con antiinflamatorios no esteroideos (AINE), durante periodos cortos de tiempo, en la lumbalgia aguda. Se añadía que, debido a sus posibles riesgos de abuso y adicción, resultaba conveniente evitar las benzodiacepinas (BZ).
En la misma línea, tras la revisión realizada concluimos que, aunque su efecto clínico podría ser pequeño, los RM, combinados o no con AINE, podrían utilizarse en la lumbalgia aguda durante periodos cortos de tiempo, debiendo tenerse en cuenta sus efectos adversos y evitando el uso de BZ.
El Pacific Northwest Evidence-based Practice Center recientemente ha publicado la revisión sistemática(2) (RS) que sustenta la última guía de práctica clínica(3) (GPC) sobre lumbalgia aguda de la American Academy of Pain Medicine. Esta RS, que dispone de una versión completa más detallada, es la RS más actualizada que hemos identificado y su búsqueda bibliográfica (de ensayos clínicos aleatorizados [ECA]) se completó el 29/05/2026.
En esta RS las BZ se consideraron como un grupo diferente a los RM. Respecto a estos grupos de fármacos, los autores concluyen que hay evidencia moderada de que los RM mejoran el dolor y la funcionalidad y, combinados con AINE, mejoran moderadamente el dolor en comparación con AINE en monoterapia. Los RM y las BZ fueron evaluados en 21 de los ECA incluidos:
- 8 ECA (n 2.228) compararon RM frente a placebo o un tratamiento falso. Los RM evaludos fueron carisiprodol#, tiocolchicósido, tizanidina, baclofeno, ciclobenzaprina y metocarbamol;1 ECA se consideró de bajo riesgo de sesgo, 6 de moderado y otro de alto riesgo. En las primeras 2 semanas los RM se mostraron ligeramente más eficaces de placebo en la funcionalidad, pero no había diferencias a partir de las 2 semanas. Los RM se asociaron con un mayor número de eventos adversos que placebo, siendo los más frecuentes los neurológicos centrales (sedación, somnolencia, mareo y cefalea) seguidos de los digestivos (diarrea, dispepsia). No pareció haber diferencias entre RM y placebo en cuanto a abandono del tratamiento por los efectos adversos.
- 8 ECA (n 1.363) compararon RM combinados con AINE frente a AINE: 3 de bajo riesgo de sesgo, 4 de riesgo moderado y uno de riesgo alto. No se identificaron diferencias en cuanto a funcionalidad pero en el dolor, la combinación resultó más beneficiosa. Podría no haber diferencias en cuanto a efectos adversos.
- 1 ECA (n 88) comparó RM + AINE vs placebo. La combinación mostró mejores resultados que placebo. No hubo eventos adversos atribuibles a la terapia.
- 1 ECA (n 87) comparó RM vs AINE. Ambos tratamientos parecieron mostrar una mejoría global similar y no se reportaron efectos adversos significativos atribuibles a la terapia.
- 1 ECA (n 192) comparó RM frente a terapia manual. Ambos mostraron resultados similares.
- 1 ECA (n 80), de riesgo moderado de sesgo, comparó RM vs BZ. Diazepam mostró más efectos adversos que carisoprodol (pero sin diferencia estadísticamente significativa). Carisopordol mostró mejores resultados en función y dolor a los 6-7 días pero no en el día 3.
- 1 ECA (n 114) comparó BZ + AINE vs AINE. No hubo diferencias en dolor, funcionalidad ni eventos adversos.
En la versión completa de la revisión pueden consultarse los metaanálisis realizados de los RM frente a placebo (figuras 11-16) y la combinación de RM + AINE frente a AINE (figuras 20-24); y en las tablas 78-80 la evaluación global de los efectos de las diferentes opciones y comparaciones terapéuticas en cuanto a dolor, función y efectos adversos.
Existen numerosa RS y metaanálisis anteriores a esta que han evaluado la eficacia de los RM en la lumbalgia aguda. De entre todas destacamos la publicada por Cashin et al en 2021(4), por haber sido utilizada como referencia en varios de los documentos que hemos seleccionado para la elaboración de esta respuesta.
Se trata de una RS con metanálisis que evaluó la eficacia y seguridad de los RM en la lumbalgia inespecífica del adulto. Se buscaron ECA hasta el 23/02/2021. Se seleccionaron 49 para la revisión narrativa y 31 (con 6.505 participantes) se incluyeron en el metaanálisis. Los RM estudiados fueron antiespasmódicos no benzodiacepínicos, antiespásticos, BZ y otros (por ej. toxina botulínica). Un gran número de ensayos presentaban alto riesgo de sesgo.
Los autores concluían que existía incertidumbre en cuanto a la eficacia clínica y la seguridad de estos fármacos. Añadían que la evidencia, de muy baja y baja certeza, indicaba que en la lumbalgia aguda los antiespasmódicos no benzodiacepínicos, podrían proporcionar reducciones leves, pero no clínicamente significativas, en la intensidad del dolor a las dos semanas o antes (pero no posteriormente) y podrían aumentar el riesgo de eventos adversos. Sin embargo, podrían tener poco o ningún efecto en la interrupción del tratamiento, lo que sugiere que tanto el tratamiento como el riesgo de eventos adversos son aceptables.
Evidencia de certeza moderada y baja, no mostró ningún beneficio de los antiespásticos y las BZ en cuanto al dolor y la discapacidad en el seguimiento inmediato (≤ 2 semanas) y a corto plazo (3-13 semanas), salvo en lo que respecta a la reducción de la discapacidad asociada a las BZ entre las 3 y las 13 semanas. Las BZ mostraron un mayor riesgo de eventos adversos, no siendo la diferencia estadísticamente significativa (certeza de la evidencia muy baja). Los antiespásticos mostraron un mayor riesgo de abandono del tratamiento por eventos adversos (evidencia de certeza muy baja).
Según el sumario de evidencia (SE) de BMJ Best Practice sobre la lumbalgia musculoesquelética(5) se puede considerar el uso de RM a corto plazo en la lumbalgia aguda. Explica que evidencia de certeza baja y muy baja muestra que los RM reducen la lumbalgia aguda antes de las 2 semanas en comparación con el placebo o el control; no obstante, se trata de un beneficio pequeño que podría no ser clínicamente importante; por otra parte, su uso podría asociarse con un mayor riesgo de eventos adversos (sobre todo la somnolencia, que podría limitar su uso diurno). Añade que algunas evidencias sugieren que la combinación de RM y paracetamol o un AINE ofrece mejores resultados que cualquiera de los dos en solitario. Advierte que algunos RM son posibles fármacos de uso indebido y que las BZ no deberían utilizarse como fármacos de primera línea.
Los autores del SE de UpToDate sobre la lumbalgia aguda(6) también consideran que los RM no benzodiacepínicos son un tratamiento de segunda línea y recomiendan añadirlos, si el paciente los tolera, a los AINE si el dolor persiste (Grado 2C*). Entre ellos, consideran de elección la ciclobenzaprina.
Comenta este sumario que la evidencia disponible muestra que son más efectivos que el placebo para el alivio del dolor a corto plazo de la lumbalgia aguda y mejoran la funcionalidad. En cuanto a su uso combinados con AINE refiere que la evidencia es mixta: hay ensayos que encuentran mejorías pero otros no.
Señala que hay cierta evidencia de que la ciclobenzaprina, el metocarbamol, el carisoprodol# y la tizanidina son más efectivos que otros.
También apunta que se ha reportado un aumento del riesgo de efectos adversos, sobre todo colinérgicos y del sistema nervioso central, siendo más problemáticos en ancianos.
Sobre las BZ el sumario afirma que, no hay datos que sugieran que mejoran el dolor o los resultados funcionales y tienen riesgo de abuso. Por todo ello, añade, no tienen papel en el manejo de la lumbalgia aguda inespecífica.
También los SE de DynaMed(7,8) considerna los RM como un tratamiento farmacológico de segunda línea en la lumbalgia aguda, haciendo una recomendación condicional* para su uso. Refieren que la evidencia es limitada y sus efectos adversos podrían limitar su uso. La sedación podría limitar su empleo por ejemplo en ancianos, conductores y determinados profesionales. Por dichos efectos podría restringirse su utilización a la noche y limitarlos a pequeños periodos de tiempo. El efecto reportado por los pacientes podría estar más bien relacionado con su efecto sedante que con su efecto a nivel muscular. Se recomienda no usar BZ, debido la limitada evidencia sobre su eficacia y el riesgo de abuso y sobredosis.
Tal como refleja DynaMed, los posicionamientos sobre los RM difieren entre las distintas GPC en el manejo de la lumalgia aguda:
- Ni el National Institute for Health and Care Excellence(9) ni la North American Spine Society(10) contemplan su uso.
- La American Academy of Pain Medicine(2) (AAPM) los considera tratamiento de segunda línea (recomendación fuerte, evidencia de certeza moderada de la AAPM*).
- El Department of Veterans Affairs & Department of Defense(11) (VA/DoD) recomineda no prescribir BZ (recomendación fuerte en contra del VA/DoD*). Y considera que la evidencia sobre los RM no benzodiacepínicos es insuficiente y no permite hacer recomendaciones a favor ni en contra.
- Una guía finlandesa(12) afirma que los RM pueden proporcionar cierto alivio a corto plazo del dolor lumbar, pero la magnitud del efecto no es clínicamente significativa. Considera que, debido a sus efectos secundarios, debe usarse con precaución.
- Según la World Federation of Neurosurgical Societies(13), aunque no son fármacos de primera línea, tanto los RM no benzodiacepínicos como las BZ podrían usarse para la mejoría del dolor y del espasmo muscular.
En nuestro contexto sanitario, la guía terapéutica de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria(14) en el apartado de observaciones de la lumbalgia aguda comenta que “las evidencias que avalan las BZ o los RM son escasas. Parece que el mayor beneficio que pueden aportar estos fármacos es que los pacientes puedan descansar (en la guía se recomiendan en caso de dificultad para dormir o espasmo muscular) durante un máximo de 2 semamas. El diazepam es el fármaco de referencia para ello”.
Por su parte, según el manual del residente de la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología(15) los RM se pueden añadir a los AINE si el dolor no mejora inicialmente con estos, debiendo ser usados cortos periodos de tiempo.
Y, por último, un boletín farmacoterapéutico INFAC(16) argumenta que la ciclobenzaprina, tizanidina y baclofeno han mostrado una ligera eficacia en la mejoría del dolor y la discapacidad en la lumbalgia aguda pero que, debido a que se relacionan con más efectos adversos que los AINE, se usarían cuando los AINE no funcionen o estén contraindicados. Sobre las BZ indica que no deben usarse por su riesgo de abuso y no ser eficaces en la mejora del dolor o la funcionalidad.
#No comercializado en España.
*Consultar niveles de evidencia y grados de recomemndación en los documentos citados.


