Los documentos consultados coinciden en no recomendar de forma generalizada el uso de inhibidores de la bomba de protones (IBP) en los pacientes que reciben anticoagulación oral y restringirlo solo a aquellos que presentan otros factores de riesgo asociados. En general, estaría indicarlo prescribirlos en los pacientes antiacoagulados que, además, tienen antecedente de úlcera péptica o sangrado digestivo, edad avanzada o tratamiento concomitante con antiplaquetarios o antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Algunos documentos también contemplan su uso en aquellos con alcoholismo, insuficiencia renal o toma de corticoides o inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).
De varios boletines farmacoterapéuticos(1-4) elaborados en nuestro contexto sanitario extraemos la siguiente información:
- No está demostrado el beneficio de la prescripción de un IBP para la gastropatía causada por medicamentos en personas sin riesgo aumentado de sangrado gastrointestinal. Al contrario, puede causar eventos adversos y contribuir a la polimedicación. No hay evidencia concluyente de que el tratamiento con IBP disminuya el sangrado digestivo en los pacientes tratados con anticoagulantes orales que no presentan otros factores de riesgo.
- El tratamiento con IBP estaría indicado en aquellos pacientes anticoagulados que además presentan alguna de las siguientes circunstancias:
- Antecedente de hemorragia digestiva alta o úlcera péptica.
- Toma de fármacos gastrolesivos (AINE, antiagregantes, anticoagulantes, corticoides, ISRS).
- Mayores de 65 años: no existe unanimidad en la actitud a seguir y se debería individualizar cada caso.
UpToDate dispone de un sumario de evidencia(5) sobre los riesgos y la prevención del sangrado de los pacientes en tratamiento con anticoagulantes orales. Sus autores sugieren usar IBP en aquellos con antecedentes de sangrado digestivo que no han sido tratados adecuadamente y en aquellos con un mayor riesgo percibido de sangrado digestivo (AINE, antiplaquetarios, patología digestiva subyacente, alcoholismo, quimioterapia que afecte al epitelio digestivo).
Un consenso(6) de la Asociación Mexicana de Gastroenterología sobre prescripción y deprescripción de IBP recomienda la profilaxis en los pacientes anticoagulados que además toman antiagregantes o presentan factores de riesgo para hemorragia digestiva alta.
Según este documento los factores de riesgo para la hemorragia digestiva alta son:
- Antecedente de complicaciones por úlcera péptica, sobre todo hemorragia digestiva alta.
- > 60 años.
- AINE/inhibidores selectivos de la COX-2 [COXIB] a dosis altas o en combinación con otros fármacos asociados a daño mucoso gástrico como anticoagulantes, antiagregantes, esteroides e ISRS.
- Uso de aspirina, aún a baja dosis en adultos mayores, o en combinación con otros fármacos (AINE, COXIB, esteroides, antiagregantes, anticoagulantes).
La European Society of Cardiology, en su guía de práctica clínica(7) sobre la fibrilación auricular considera que el uso de los IBP debería individualizarse según el riesgo de sangrado de cada paciente. No obstante, la guía explica que la evidencia es limitada y no se refiere específicamente a pacientes con fibrilación auricular. En la terapia antitrombótica combinada, en la que el uso de IBP resulta razonable, la evidencia también es limitada.
En un posicionamiento(8) italiano sobre la gastroprotección para los pacientes antiagregados o anticoagulados, se recomienda prescribir IBP a los pacientes con anticoagulación oral que presentan uno o más de los siguientes factores de riesgo:
- Antecedentes de enfermedad péptica (complicada o no). En todos los casos estaría indicado el diagnóstico y tratamiento de la infección por H. pylori.
- Uso concomitante de antiagregantes.
- Uso concomitante de AINE.
- Edad > 65 años si toman anticoagulantes antivitamina K; > 75 años si toman anticoagulantes orales de acción directa.
El posicionamiento subraya que los IBP no previenen el sangrado del intestino delgado ni del colon.
Una revisión sistemática(9) evaluó la magnitud del efecto de la gastroprotección, así como su generalización, en los pacientes con anticoagulantes orales no antivitamina K y estableció un algoritmo de uso de los IBP basado en el riesgo del paciente. La búsqueda bibliográfica cubrió desde enero de 2015 hasta febrero de 2026.
El algoritmo propone 3 categorías de riesgo de sangrado digestivo:
- Bajo riesgo. No se recomienda el uso rutinario de los IBP e incluso propone su deprescripción si no hay una clara indicación. Los IBP solo estarían indicados en caso de enfermedad gastrointestinal activa. Esta categoría incluye: < 65 años, no antecedente de sangrado digestivo ni úlcera, no toma de AINE, antiplaquetarios ni corticoides, HAS-BLED 0-1, función renal normal.
- Riesgo intermedio. Habría que individualizar la decisión tras un proceso de decisiones compartidas. Son los pacientes de 65-74 años, con un factor de riesgo adicional moderado (por ej. diabetes, hipertensión) y sin sangrado digestivo previo.
- Riesgo alto: Está indicado el uso de IBP, a dosis estándar. Incluye: antecedente de sangrado digestivo o úlcera péptica, > 75 años, uso de antiplaquetarios, HAS-BLED ≥ 3, enfermedad renal crónica (filtrado glomerular estimado < 60 mL/min/1,73m3), toma concomitante de antiagregantes, uso crónico de corticoides o AINE, anemia o fragilidad.


