[Apéndices preauriculares, también denominados tragos accesorios, u “orejas accesorias” en la bibliografía].
Los documentos consultados coinciden en la no necesidad del estudio de malformaciones urológicos ante el hallazgo de apéndices preauriculares aislados y no asociados a otras anomalías. Sí debería plantearse ante otros hallazgos dismórficos o antecedentes maternos de diabetes gestacional o familiares de hipoacusia o alteraciones renales.
Según los protocolos de la Asociación Española de Pediatría, los apéndices preauriculares pueden ser hallazgos benignos(1) y, si son aislados, no implican necesidad de un estudio renal(2).
El sumario de evidencia (SE) de UpToDate sobre las anomalías congénitas del oído(3) explica que pueden aparecer apéndices preauriculares en diversos síndromes genéticos. Y que es más posible esta asociación cuando se trata de apéndices múltiples o bilaterales que cuando sólo hay un apéndice aislado.
En relación a las malformaciones renales cita un estudio prospectivo(4) en el que 108 de los 17.286 nacidos en un centro hospitalario durante un periodo de 4 años presentaron fositas o apéndices preauriculares de manera aislada. Un genetista los evaluó para confirmar la ausencia de otras anomalías congénitas y se les realizó una ecografía renal entre el primer y tercer mes de vida. Los hallazgos ecográficos se compararon con los de 95 bebés aparentemente sanos sometidos a ecografía al segundo día de vida. Se identificaron pielectasia leve (en dos casos y tres controles) y cálculo renal (en un control). La prevalencia de anomalías renales fue similar entre los grupos (2,2 y 3,1 % en casos y controles, respectivamente). Ante estos hallazgos sus autores concluyeron que la ecografía renal no estaba indicada en bebés con fosas o apéndices preauriculares aislados.
Los autores del sumario de UpToDate sugieren que se realice una ecografía renal en aquellos niños que presentan una anomalía auricular si esta se acompaña de alguna de las siguientes circunstancias:
- otras malformaciones o hallazgos dismórficos;
- antecedentes familiares de sordera o malformaciones auriculares o renales;
- antecedentes maternos de diabetes gestacional.
En esta misma línea, otro de los SE de UpToDate, sobre la evaluación del recién nacido(5), considera que, dado que los pacientes con anomalías auriculares externas menores (como los apéndices preauriculares) aisladas no parecen tener un aumento significativo del riesgo de anomalías renales, a menos que estas se acompañen de otras malformaciones importantes o de síndromes de anomalías congénitas múltiples, parece innecesario realizar pruebas renales de imagen de manera rutinaria.
También los SE de DynaMed(6,7) consideran que las anomalías preauriculares congénitas suelen ser benignas y la evaluación adicional solo estaría indicada si se acompañan de otros datos clínicos.
El SE de DynaMed sobre condiciones cutáneas del recién nacido(6) explica que, aunque puede existir un riesgo de malformaciones renales en caso de anomalías preauriculares, posiblemente la ecografía renal no sea necesaria si la anomalía preauricular se presenta de manera aislada. Recomienda que se considere la realización de la ecografía renal si se encuentran otras características dismórficas o hay antecedentes familiares de pérdida auditiva o anomalías renales.
Con esta información concuerda la encontrada en las revisiones más recientes.
Una revisión panorámica sobre las “orejas accesorias”(8) hace referencia a un estudio retrospectivo(9) (también citado por UpToDate(3)) en el que el 29% de los pacientes con anomalías del oído también presentaron anomalías renales en la ecografía. En dicho estudio se recomendaba realizar una ecografía renal si el paciente presentaba cualquier anomalía del oído acompañada de uno o más de los siguientes síntomas: otras características dismórficas, antecedentes familiares de sordera, malformaciones auriculares o renales, o antecedentes maternos de diabetes gestacional.
Basándose en esta información, los autores de la revisión destacan la importancia de realizar un examen físico completo, de pies a cabeza, en los pacientes con apéndices preauriculares para no pasar por alto otras anomalías.
Añaden que otras exploraciones podrían incluir (pero no limitarse) a pruebas renales, audiometría, electrocardiograma o ecocardiografía (por su asociación también con malformaciones cardiacas). Consideran que estas pruebas podrían hacerse antes de la exéresis cosmética del apéndice bajo anestesia local, pero que también podrían formar parte del estudio preoperatorio de aquellos que necesitaran una anestesia general para su extirpación.
La revisión señala que, dada la baja incidencia de esta afección, los estudios que investiguen la asociación de las orejas accesorias con anomalías de órganos sólidos seguirán siendo escasos.
El estudio de Wang et al.(9) citado por esta revisión y por UpToDate revisó la historia de 42 pacientes con alteraciones del oído externo a los que se les realizó ecografía renal. Solo 1/9 (11%) de los pacientes con anomalía auricular aislada presentó anomalías renales frente a 11/33 (33%) de los que tenían múltiples anomalías congénitas. Se consideraron alteraciones del oído externo las fositas y apéndices preauriculares, la microtia, la anotia y las orejas en copa, caídas y otras formas de orejas displásicas. Se consideró anomalía renal el hallazgo ecográfico de agenesia renal uni o bilateral, hipoplasia, ectopia cruzada, riñón en herradura, riñón pélvico, riñón quístico, hidronefrosis, uréteres duplicados, megauréter, o reflujo vesicoureteral.
Por último, una revisión narrativa(10), citada en DynaMed(6), sobre las anomalías congénitas benignas, argumenta que la incidencia de anomalías renales en pacientes con apéndices preauriculares aislados es comparable a la de la población general. Añade que una ecografía renal estaría indicada cuando se identifican factores de riesgo adicionales como características dismórficas, antecedentes familiares de pérdida auditiva o anomalías renales, o antecedentes maternos de diabetes gestacional.


