En una pregunta similar publicada en 2023(1) se concluía tras la revisión de los documentos consultados que los probióticos podrían ser eficaces en el tratamiento de la mastitis asociada a la lactancia en mujeres que han sufrido mastitis previamente; además, también podrían ser de utilidad para su prevención. No obstante, estas afirmaciones se sustentaban en evidencia de calidad baja. También se indicaba que, de utilizarse, se sugería que el probiótico debía contener cepas de Limosilactobacillus fermentum (anteriormente clasificado como Lactobacillus fermentum) o, preferiblemente, de Ligilactobacillus salivarius (anteriormente clasificado como Lactobacillus salivarius).
Tras la actual revisión realizada no se identifican nuevos ensayos clínicos que aporten evidencia concluyente sobre el potencial efecto de los probióticos en la prevención o el manejo de la mastitis en la lactancia. Aunque su uso sigue siendo sugerido por diversos autores, en general se consideran necesarios más estudios sobre su eficacia para establecer el verdadero papel de los probióticos en las mastitis asociadas a la lactancia. Además de la insuficiente evidencia que respalda su recomendación habría que tener en cuenta su coste económico.
Los autores del sumario de evidencia de UpToDate sobre mastitis de la lactancia(2) consideran que los datos sobre el uso de probióticos para tratar o prevenir la mastitis son inconsistentes y hacen referencia a dos revisiones (una revisión panorámica(3) y una revisión Cochrane(4) ya incluidas en la respuesta previa) señalando que no pudieron emitir recomendaciones definitivas debido a las limitaciones de los ensayos disponibles y la baja calidad de la evidencia.
En un protocolo sobre la atención a la mujer en periodo de lactancia con mastitis(5) se afirma que “No hay pruebas suficientes de la efectividad y relación coste-beneficio de los probióticos en el tratamiento y prevención de la mastitis. Hay evidencia moderada para su indicación en mastitis subagudas como alternativa al tratamiento antibiótico. Se debe considerar en su utilización el elevado coste económico y valorar suspenderlos si no han sido eficaces tras 7-10 días de tratamiento.”
Una revisión paraguas publicada en 2024 evaluó el efecto de las intervenciones dirigidas a la microbiota sobre la salud materna y su descendencia(6). Incluyó una única revisión sistemática sobre el efecto de los probióticos en las mastitis(7), revisión también incluida en la respuesta de 2023. Describe en base a sus resultados que en mujeres lactantes (n = 1.197) los probióticos mostraron un efecto significativo en la reducción de la incidencia de mastitis (riesgo relativo [RR]: 0,49; intervalo de confianza [IC] 95%: 0,35 a 0,69; p<0,0001), el dolor mamario asociado (RR: 0,81; IC 95%: 0,64 a 1,01; p = 0,07) y el recuento bacteriano total (diferencia de medias [DM]: -0,89; IC 95%: -1,34 a -0,43, p = 0,0001); la evidencia que sustentaba estos hallazgos se considera moderada.
Una revisión rápida de la evidencia publicada en 2024(8) plantea que el uso de probióticos para el tratamiento o la prevención no está respaldado por evidencia sólida. Sin embargo, señala que las mujeres pueden considerar tomar un probiótico diario como medida preventiva de la mastitis asociada a la lactancia (se han estudiado Limosilactobacillus fermentum y Ligilactobacillus salivarius), aunque la evidencia es débil y se necesitan estudios más rigurosos. En cuanto al tratamiento refiere que, a pesar de que una revisión panorámico(3) sugiere que los probióticos podrían ser efectivos tanto para la prevención como para el tratamiento, otros estudios no muestran ningún beneficio. Añade que también L. fermentum y L. salivarius son las especies más estudiadas, pero los datos sobre su efectividad son contradictorios.
En una revisión narrativa de 2025(9) se comenta que varios ensayos clínicos aleatorizados han informado que los probióticos pueden reducir la incidencia de mastitis de la lactancia y aliviar sus síntomas, incluyendo marcadores inflamatorios. Pero para los autores de la revisión la evidencia existente es limitada en alcance y calidad metodológica, y se necesitan ensayos de alta calidad a gran escala para determinar si los probióticos pueden usarse de forma fiable para la prevención o el tratamiento de la mastitis.
Por otra parte, en otra revisión narrativa(10), también de 2025, se concluye que la administración de cepas específicas de probióticos, en la etapa final del embarazo y durante la primera etapa de la lactancia, ha demostrado eficacia en la reducción de la incidencia de mastitis en el contexto de estudios clínicos. En cuanto al tratamiento incorpora una tabla según la cual se recomiendan los probióticos en mujeres con mastitis aguda pero en el caso de mastitis subclínica, subaguda o crónica (granulomatosa) se indica que no se dispone aún de evidencia para una recomendación.


