Los documentos consultados sugieren que el uso profiláctico de antitérmicos antes o inmediatamente después de la vacunación no está generalmente recomendado. No obstante, sería aceptable el empleo terapéutico del paracetamol cuando aparece fiebre (≥38 ºC) o malestar tras la vacunación. La excepción para administrar paracetamol profiláctico sería cuando se administra conjuntamente la vacuna contra el meningococo del serogrupo B (MenB-4C) con las demás vacunas de rutina en menores de un año.
Los Sumarios de Evidencias(1-2) consultados sobre inmunizaciones en niños y adolescentes, sugiere no administrar antipiréticos ni analgésicos de manera preventiva para evitar la fiebre en lactantes y niños que reciben las vacunas de rutina. Se recomienda su uso terapéutico para lactantes y niños que presenten fiebre o reacciones dolorosas locales o sistémicas tras la vacunación. Tan solo cuando se administra la vacuna MenB-4C junto con las demás vacunas de rutina se recomienda la administración preventiva de paracetamol.
Una Revisión Sistemática(3) realizada con el objetivo de evaluar la relación entre la administración profiláctica de antipiréticos, los eventos adversos posteriores a la vacunación y la respuesta de anticuerpos en los niños, incluyó 13 ensayos clínicos con un total de 5.077 niños, mayores de un mes. Los ensayos fueron heterogéneos con respecto al esquema de dosificación de la intervención, la edad de los niños incluidos, el tipo de vacuna utilizada y los resultados medidos. Las intervenciones incluían la administración profiláctica de antipiréticos (paracetamol o ibuprofeno o ambos) frente a placebo o sin antipiréticos profilácticos. Se consideraron todas las formulaciones, dosis y pautas de administración de los antipiréticos. No hubo ningún ensayo que examinara el efecto profiláctico del ibuprofeno sobre la respuesta de anticuerpos posterior a la vacunación. Los resultados de la administración profiláctica de antipiréticos, indican que el paracetamol redujo el riesgo de fiebre y reacciones locales y sistémicas en niños ≤ 6 años, mientras que el ibuprofeno no redujo el riesgo de fiebre. Hubo diferencias estadísticamente significativas en las respuestas de anticuerpos entre los grupos, siendo menor en el grupo de uso profiláctico de paracetamol, aunque este grupo mantenía niveles protectores de anticuerpos contra todos los antígenos administrados, después de la vacunación primaria y dosis de refuerzo.
Esta sugerencia de no administrar de forma rutinaria agentes antipiréticos/analgésicos profilácticos durante la vacunación o dentro de las cuatro horas posteriores a la misma concuerda con las recomendaciones de algunas Guías de Práctica Clínica (GPC) internacionales consultadas, como la del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización(4), la Organización Mundial de la Salud (5) y la GPC de la Asociación Médica Canadiense(6).
Según una GPC de salud pública del Reino Unido(7) (dónde la vacuna contra el MenB-4C está incluida en el calendario de vacunación infantil ) sí se aconseja la administración de paracetamol oral como medida preventiva contra la fiebre. La pauta recomendada consiste en administrar una dosis de paracetamol poco después de la vacunación, seguida de dosis adicionales con un intervalo de 4 a 6 horas entre cada una, completando un total de tres dosis.
En nuestro medio asistencial, según indica el Manual de inmunizaciones en línea de la Asociación Española de Pediatría(AEP)(8), actualizado en enero de 2026, no se recomienda usar el paracetamol para prevenir la fiebre u otros síntomas ni antes ni tras la inmunización. Se podría recomendar usar paracetamol a la dosis de 10-15 mg/kg (en general una sola dosis o con una segunda 4-6 horas después, son suficientes) si se presenta fiebre (≥38 ºC) o malestar, no de manera preventiva. También podría usarse ibuprofeno, si está recomendado por edad. Como excepción, se recomienda el uso profiláctico de paracetamol en lactantes al administrar la vacuna frente al meningococo B junto con otras vacunas del calendario vacunal.


