En la búsqueda realizada para elaborar la pregunta de 2024(1) no se encontró información respecto a la seguridad o no de tomar suplementos de creatina durante el embarazo y la lactancia. En consecuencia, se consideraba que se debería evitar su utilización.
En el momento actual, la consulta realizada en los recursos habituales continúa sin identificar evidencia que permita afirmar la inocuidad del consumo de suplementos de creatina durante el embarazo o la lactancia. Por tanto, debido a la ausencia de evidencia clínica suficiente y la falta de recomendaciones por parte de sociedades científicas o agencias regulatorias, no se recomienda la suplementación con creatina durante estos periodos vitales.
Al revisar recientes guías de práctica clínica(2,3) y sumarios de evidencia(4-6) que abordan la nutrición (incluyendo suplementos) en el embarazo no encontramos mención al uso de creatina.
Según un informe de 2024 de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN)(7) sobre el riesgo asociado al consumo de complementos alimenticios que contienen creatina como ingrediente comunica que “en el caso de mujeres embarazadas o lactantes, población infantil, personas mayores y personas enfermas, el uso de complementos alimenticios sólo debe realizarse si existen razones que lo justifiquen, ya que la evaluación de la seguridad de su uso se refiere a población adulta con una situación fisiológica normal”.
El monográfico de Micromedex sobre la creatina(8) refiere que no existe evidencia científica disponible para el uso seguro de creatina durante el embarazo o durante la lactancia
Específicamente sobre lactancia la web LactMed®(9) informa que la creatina es un componente normal de la leche materna y no se han medido los niveles de creatina en la leche tras la administración exógena en humanos. Se propone que, hasta que se disponga de más datos, probablemente sea mejor evitar la suplementación con creatina a menos que la prescriba un profesional de la salud.
Por su parte, en la web e-lactancia(10), en la que se hace referencia a la creatina fosfato, se cataloga esta como una sustancia bastante segura de compatibilidad probable*. También se indica que “A fecha de la última actualización no encontramos datos publicados sobre su excreción en leche materna” aunque “No se han publicado efectos secundarios significativos derivados del consumo de suplementos de creatina”.
Por último, al buscar en las bases de datos de estudios siguen sin identificarse ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECA) que evalúen el uso de creatina en mujeres gestantes o en periodo de lactancia.
Se localizan tres revisiones narrativas(11-13) publicadas en diciembre de 2025 sobre este tema:
- Una de ellas(11) revisa, entre otras cuestiones, si es seguro consumir monohidrato de creatina durante el embarazo y resume que investigaciones preliminares con modelos animales sugieren que el monohidrato de creatina durante el embarazo no afecta negativamente a la madre ni a la descendencia. Sin embargo, añade que actualmente no existe evidencia directa disponible, derivada de ECA bien diseñados y ejecutados, sobre la seguridad y la tolerabilidad de este compuesto durante el embarazo humano.
- Otra de las revisiones(12), con objetivo de evaluar el perfil de seguridad de la suplementación con monohidrato de creatina, incluyendo poblaciones especiales como las mujeres embarazadas, concluye sobre este tema, que la suplementación con creatina durante el embarazo sigue siendo un tema en investigación con un prometedor respaldo preclínico, pero con evidencia limitada en humanos. Explica que estudios en animales demuestran efectos protectores consistentes contra la hipoxia perinatal sin resultados adversos pero que estos hallazgos no pueden sustituir a los ECA, que son esenciales para evaluar la seguridad, la eficacia y la dosificación adecuada en gestantes. En consecuencia, los autores consideran que, hasta que se realicen dichos estudios, no se debería recomendar la suplementación con creatina en la práctica clínica fuera de los protocolos de investigación.
- Y en la tercera de las revisiones(13), sobre el papel de la suplementación con creatina en las diferentes etapas de la vida de una mujer, se plantea un modelo teórico del potencial impacto beneficioso de la ingesta de creatina durante el embarazo pero está basado exclusivamente en estudios realizados en animales.
*Una sustancia (fármaco, planta, alimento, contaminante) se etiqueta como de COMPATIBILIDAD PROBABLE cuando se considera que podría provocar efectos adversos moderados o leves sobre la lactancia o el lactante. O bien se han comunicado los mismos o no hay datos publicados, pero las características físico-químicas y farmacocinéticas de absorción, distribución y eliminación del producto hacen muy poco probable la aparición de efectos adversos de consideración.


