La literatura consultada sugiere que, si los tubos de recolección de sangre se extraen en el orden incorrecto, se podrían generar resultados erróneos al verse afectados por la contaminación cruzada de los aditivos. Es el caso de anticoagulantes como EDTA (ácido etilendiaminotetraacético), citrato o heparina de un tubo pueden contaminar los tubos subsiguientes, causando valores falsamente bajos de calcio, magnesio o potasio, o interfiriendo con los valores de coagulación. Este riesgo es especialmente relevante cuando se utilizan sistemas de recolección abiertos (aguja + jeringa), y la transferencia de aditivos es más probable. Con el uso de sistemas cerrados (sistema vacutainer), el efecto podría ser insignificante, pero no completamente inexistente en condiciones subóptimas.
Las recomendaciones internacionales de la guía de práctica clínica (GPC) del Instituto de Normas de Laboratorio Clínico (CLSI, por sus siglas en inglés)(1) y la GPC sobre las mejores prácticas en flebotomía de la Organización Mundial de la Salud (WHO, por sus siglas en inglés)(2) recomiendan un orden específico en el llenado de tubos de analítica para minimizar la transferencia de aditivos, que sería: tubos de hemocultivo/estériles, luego tubos de coagulación, tubos simples/tubos de gel, y por último los tubos que contienen aditivos.
El consenso de profesionales, del Grupo de Trabajo para la Fase Preanalítica de la Federación Europea de Química Clínica y Medicina de Laboratorio (EFLM)(3), hacen referencia a las pautas internacionales de CLSI(1) y de WHO(2) y exponen las alteraciones que pueden suceder si no se llenan los tubos en el orden establecido:
- Hipernatremia debida a contaminación por citrato de sodio o EDTA sódico.
- Hiperpotasemia debida a contaminación por EDTA de potasio.
- Hipocalcemia por contaminación con EDTA.
- Hipomagnesemia por contaminación con EDTA.
- Hipozincemia por contaminación con EDTA.
- Bajo nivel de hierro debido a la contaminación con EDTA.
- Fosfatasa alcalina baja debido a la contaminación con EDTA.
- Mala coagulación debido a la transferencia de anticoagulantes.
- Transferencia de activador de coagulación que interfiere con las pruebas de coagulación.
- Efectos de dilución debidos al vertido de una muestra en otra de muestras.
Otro consenso de profesionales publicado en 2018, aparte de ofrecer unas recomendaciones conjuntas para la toma de muestras de sangre venosa del Grupo de Trabajo para la Fase Preanalítica (WG-PRE) de la Federación Europea de Química Clínica y Medicina de Laboratorio (EFLM) y el Grupo de Trabajo Latinoamericano para la Fase Preanalítica (WG-PRE-LATAM) de la Confederación Latinoamericana de Bioquímica Clínica (COLABIOCLI)(4) refiere que, aun habiendo argumentos de que el orden incorrecto de extracción cuando se utilizan sistemas cerrados de recolección de sangre no es la fuente de contaminación, afirman los autores que existe evidencia que muestra que la contaminación aún ocurre con más frecuencia de lo que podría esperarse y puede ser difícil de identificar. Esto probablemente se debe a que la venopunción no siempre se realiza en condiciones ideales; así mismo refieren que todavía hay entornos clínicos, como los servicios de urgencias, donde la toma de muestras de sangre se realiza en condiciones menos adecuadas y donde solo una pequeña proporción de las tomas de sangre se realiza utilizando la técnica con sistema cerrado prescrita por el fabricante convencional. Dadas estas razones y debido a que no hay una desventaja obvia en seguir el orden de extracción, recomiendan que se siga el orden de extracción sin excepciones.
Por último, una revisión sistemática sobre el orden de llenado de los tubos para análisis de sangre(5), menciona que la contaminación con aditivos, cuando ocurre, no sólo produce valores sanguíneos erróneos, sino también un desperdicio de recursos sanitarios y, en particular, si no se reconoce rápidamente, puede afectar negativamente la atención al paciente. En general, el arrastre de aditivos en el llenado de tubos, podría aumentar o disminuir algunos valores de laboratorio. La contaminación con EDTA puede conducir a resultados electrolíticos falsos, como hiperpotasemia, hipocalcemia, hipomagnesemia, hipozincemia, hipofosfatemia y tiempos de coagulación más prolongados. También puede modificar otros parámetros de laboratorio, como la capacidad de unión del hierro insaturado, el bicarbonato, la aspartato transaminasa, la alanina transaminasa, la lactato deshidrogenasa, la creatina quinasa, la fosfatasa alcalina y la α-amilasa. La contaminación con citrato podría causar efectos similares. Los parámetros de coagulación podrían incluso verse alterados por la contaminación con heparina. Los autores refieren que debido a la escasez de estudios recientes sobre este tema en la literatura, no es posible ofrecer conclusiones sólidas, no obstante dedujeron según la evidencia más reciente, que el problema parece radicar en el sistema de recolección de sangre utilizado. Los autores afirman que hay estudios recientes que podrían indicar la posibilidad insignificante de contaminación cruzada al utilizar el sistema cerrado, incluso si no se sigue el orden recomendado de llenado de los tubos. Sin embargo, cuando se realiza mediante un sistema abierto, el orden de llenado de los tubos de sangre es esencial para garantizar un resultado bioquímico preciso. De hecho, insisten los autores que se necesitan más estudios empíricos para definir de forma precisa la importancia de seguir el orden de extracción recomendado.


