Tras la revisión realizada, centrada en guías de práctica clínica (GPC) y sumarios de evidencia de reciente publicación, se concluye que no hay evidencia consistente que respalde el uso de algún suplemento dietético para reducir el colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL-c).
Se debería informar al paciente que los patrones dietéticos predominantemente basados en plantas (mediterránea, DASH**, vegana/vegetariana) son los que cuentan con la evidencia más sólida para la reducción del colesterol LDL-c(1) y se le podría sugerir que incluyese o incrementase en su dieta habitual alimentos como los frutos secos, las legumbres, los cereales integrales u otros alimentos ricos en fibra, las frutas y los vegetales. También se debería enfatizar la importancia de sustituir las grasas saturadas por grasas insaturadas y de optimizar su peso corporal.
En una GPC sobre el manejo de la dislipemia(1), publicada en 2026 y elaborada por varias sociedades científicas americanas, se plantea que, en personas con dislipidemia, no se recomienda el uso de suplementos dietéticos para reducir el LDL-c o los triglicéridos debido a datos limitados e inconsistentes y/o beneficios limitados en la reducción de lípidos y la disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECVA) (clase de recomendación 3 [no beneficio]; nivel de evidencia B-R)*.
Añade que es importante que los médicos informen a los pacientes sobre la evidencia inconsistente y limitada del beneficio de los suplementos dietéticos para reducir el riesgo de ECVA y hace referencia a un ensayo clínico aleatorizado (ECA) simple ciego(2) cuyo objetivo principal fue valorar el efecto en la reducción del LDL-c de rosuvastatina 5 mg frente a placebo y diferentes suplementos dietéticos (aceite de pescado, canela, ajo, cúrcuma, fitoesteroles y levadura de arroz rojo). Los criterios de inclusión del ensayo fueron: edad entre 40 y 75 años, concentración plasmática de LDL-c entre 70-189 mg/dl y un riesgo cardiovascular estimado de mortalidad a 10 años de entre el 5 % y el 20 %. Los pacientes elegibles no tenían antecedentes personales de ECVA, no tomaban estatinas ni otros fármacos hipolipemiantes, y no tomaban ninguno de los suplementos dietéticos incluidos en el ensayo. Se seleccionaron 199 pacientes de los cuales completaron el seguimiento 190 individuos: 24 en el grupo de la rosuvastatina, 23 en placebo, 22 en aceite de pescado, 24 en canela, 25 en el del ajo, 25 en el grupo de la cúrcuma, 24 en el de los fitoesteroles y 23 en la levadura de arroz rojo. Tras un periodo de seguimiento de 28 días el porcentaje de reducción de LDL-c fue mayor con rosuvastatina (media 37,9%, intervalo de confianza del 95% [IC 95%]: 33,6-42,1; p < 0,001) que con placebo o los suplementos. La diferencia en la reducción del LDL-c entre rosuvastatina y placebo fue del 35,2% (IC 95%: 29,1%-41,3%; p < 0,001). Ninguno de los suplementos dietéticos demostró una disminución significativa del LDL-c en comparación con el placebo. Las tasas de eventos adversos fueron similares en todos los grupos de estudio.
Y respecto al manejo dietético de los trastornos del LDL-c, se recomienda, en adultos y niños con o sin ECVA, una dieta que haga hincapié en el consumo de frutas, verduras, frutos secos, legumbres, cereales integrales y fibra, sustituyendo las grasas saturadas y trans por grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, para disminuir los niveles de LDL-c y reducir el riesgo de ECVA (clase de recomendación 1; nivel de evidencia B-R)*. Añade, entre otros aspectos, que cuando las grasas saturadas se reemplazan por grasas insaturadas, existe una fuerte asociación con niveles reducidos de LDL-c y que centrarse en patrones de alimentación saludables que limiten las grasas saturadas y aumenten las insaturadas produce una reducción más constante del colesterol LDL-c que restringir el colesterol dietético. Como fuentes de grasas poliinsaturadas señala el pescado, frutos secos, semillas de lino y chía, y aceites, en particular de maíz, girasol y soja; las fuentes de grasas monoinsaturadas incluyen aceite de oliva, aguacates y frutos secos. También indica que los beneficios para la salud de este intercambio de grasas pueden verse contrarrestados por el exceso de azúcares procesados y alimentos ultraprocesados.
Otras recomendaciones de interés que se plantean son:
- En personas con sobrepeso u obesidad y dislipidemia, se recomienda el asesoramiento y el tratamiento para lograr la reducción de peso y el mantenimiento de un peso saludable con el fin de mejorar la dislipidemia (clase de recomendación 1; nivel de evidencia B-NR)*.
- En personas con dislipidemia, se recomienda realizar actividad física regular que incluya ejercicio aeróbico de intensidad moderada a vigorosa durante al menos 150 minutos a la semana, junto con ejercicios de resistencia para la parte superior e inferior del cuerpo dos días a la semana, como parte de un programa para mejorar los lípidos en sangre y la salud cardiovascular (clase de recomendación 1; nivel de evidencia B-R)*.
En la actualización de 2025 de la GPC de la European Society of Cardiology and European Atherosclerosis Society (ESC/EAS) de 2019 sobre el manejo de las dislipemias(3) (consultada la versión traducida al español) no se recomienda el uso de suplementos dietéticos o vitaminas que no hayan demostrado su seguridad y un efecto hipolipemiante significativo para reducir el riesgo de ECVA (clase de recomendación III; nivel de evidencia B)*. De los dos estudios en los que basa esta recomendación se encuentra el ECA anterior en el que los suplementos dietéticos evaluados no demostraron una disminución significativa de LDL-c en comparación con el placebo(2).
En una revisión narrativa(4) sobre las cambios que se incorporan en esta actualización(3) se comenta que en dicha guía se desaconseja explícitamente el uso de suplementos dietéticos o vitaminas (incluidos el arroz de levadura roja, los fitoesteroles y los ácidos grasos omega-3 [AGO-3] genéricos) para reducir el riesgo de ECVA, dada la falta de evidencia solida de eficacia y, en algunos casos, las crecientes preocupaciones sobre su seguridad y las restricciones regulatorias.
En nuestro medio, ya la GPC sobre el manejo de los lípidos publicada en Guiasalud en 2017(5) no recomendaba (grado de recomendación fuerte)*:
- utilizar suplementos de AGO-3 para disminuir la morbimortalidad cardiovascular, ni en prevención primaria ni secundaria;
- utilizar suplementos de fitosteroles en la prevención de ECV; o
- la utilización de soja en la prevención de ECV.
Tampoco se recomendaba la utilización de plantas medicinales [ajo (Allium sativum), guggul (Commiphora mukul), arroz rojo integral (Monascus purpureus) o alcachofas (Cynara scolymus)] para disminuir el riesgo coronario.
Igualmente, el sumario de evidencia de Dynamed(6) sobre la hipercolesterolemia sostiene, basándose en GPC (entre ellas las arriba citadas(1,3)), que no se utilicen suplementos dietéticos ni vitaminas para disminuir el LDL-c ni para reducir el riesgo de ECVA debido a la evidencia limitada, inconsistente o insuficiente de su beneficio.
Sin embargo, el sumario de evidencia de UpToDate sobre el manejo de los lípidos con dieta o suplementos dietéticos(7) plantea que varios suplementos dietéticos podrían tener efectos beneficiosos sobre los lípidos, como los AGO-3, el arroz de levadura roja, la berberina y ciertos probióticos. Agrega que estos pueden considerarse como un complemento de los enfoques dietéticos, no como el pilar del tratamiento. Los autores de este sumario proponen también un listado de suplementos cuyo uso para el control de los lípidos no respaldan, debido a problemas de seguridad o a la falta de evidencia de alta calidad que demuestre su eficacia: té o catequinas del té, selenio, calcio, ajo, policosanol, aceite o agua de coco, bergamota, resveratrol o suplementos de isoflavonas de soja. Además, enumeran una serie de alimentos y componentes dietéticos específicos que indican pueden mejorar los lípidos séricos al incorporarse a una dieta "regular"; entre ellos los frutos secos (en particular nueces, almendras, pistachos, nueces de macadamia, nueces pecanas y avellanas), los alimentos ricos en fibra soluble, los alimentos ricos en polifenoles (como el aceite de oliva virgen) o los alimentos ricos en esteroles y/o estanoles (como aceites vegetales [maíz, soja, girasol], legumbres, cereales integrales, frutas, verduras, almendras o semillas).
Hacemos referencia, por último, a un documento de consenso de la Sociedad Española de Arteriosclerosis con recomendaciones sobre la dieta en prevención cardiovascular(8). Respecto a elementos de la dieta con efecto sobre los lípidos señala que:
- el consumo de una dieta rica en cereales integrales o su fibra mejora el perfil lipídico (evidencia moderada)*;
- la ingesta frecuente de legumbres tiene un efecto hipocolesterolemiante (evidencia moderada)*;
- los frutos secos tienen un efecto hipocolesterolemiante dosis/dependiente (evidencia fuerte)*;
- el cacao/chocolate negro (con al menos un 50% de cacao) tiene efectos hipocolesterolemiantes (evidencia fuerte)*;
- la dieta DASH ha mostrado reducir el LDL-c (evidencia moderada)*.
**Dietary Approaches to Stop Hypertension (DASH) es un patrón dietético que promueve la ingesta de fruta, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos asociada a la disminución de alimentos ricos en ácidos grasos saturados AGS como las carnes y lácteos enteros, dulces y bebidas azucaradas
*Ver niveles de evidencia y grados de recomendación en el texto completo del documento.


