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Coordinación Regional de Cuidados Paliativos. 13 agosto 2026

Lo que permanece cuando todo cambia

En cuidados paliativos, conocer la biografía de la persona, sus raíces, vínculos y recuerdos, es parte esencial del cuidado. Como decía Cicely Saunders, "tú importas porque eres tú, e importas hasta el último momento de tu vida". Cuidar bien es acompañar sin perder de vista quién ha sido y quién sigue siendo la persona, incluso cuando la enfermedad cambia su cuerpo y su rutina.


Hay frases que, por alguna razón, nos hacen detenernos. Quizá porque ponen palabras a algo que siempre hemos sentido sin haberlo pensado demasiado.

En estos periodos de vacaciones, de pausa y de ritmos algo más lentos, encontramos también momentos para pensar, recordar y reencontrarnos con personas y lugares conocidos. Y así, casi sin buscarlo, algunas ideas cobran un significado diferente.

Una de ellas tiene que ver con nuestras raíces: saber de dónde venimos también forma parte de saber quiénes somos.

Las raíces hablan de lugares, pero sobre todo de personas. De una familia, una forma de vivir, de recuerdos, de costumbres y de valores que hemos ido incorporando casi sin darnos cuenta y que, con el tiempo, también transmitimos a quienes vienen detrás.

Antoine de Saint-Exupéry escribió en Ciudadela: «Lo esencial es invisible a los ojos». Algo parecido ocurre con nuestras raíces: no siempre se ven, pero permanecen y forman parte de nuestra manera de entender la vida.

Cuando la vida cambia

En cuidados paliativos hablamos con frecuencia de biografía. Y no es casual.

Cuando aparece una enfermedad avanzada, cambian las rutinas, los proyectos, la autonomía y, en ocasiones, la forma en la que imaginábamos nuestro futuro. En esos momentos, conocer la historia de la persona adquiere una importancia especial.

Porque delante de nosotros no hay solamente un paciente y una enfermedad. Hay alguien que ha vivido, que ha querido, que ha trabajado, que ha cuidado a otros. Alguien con vínculos, recuerdos, miedos, preferencias y lugares a los que pertenece. Una historia que comenzó mucho antes de que apareciera la enfermedad.

Preguntar qué es importante, quién queremos que esté cerca, dónde nos gustaría ser cuidados o qué necesitamos conservar,  es también una forma de comprender qué significa para cada persona estar bien cuidada.

Y muchas veces las respuestas nos llevan precisamente a las raíces: permanecer cerca de la familia, estar en casa, mantener una costumbre, escuchar música, recordar a quienes ya no están o contemplar un paisaje conocido.

Cicely Saunders, precursora fundamental en el desarrollo de los cuidados paliativos modernos, lo expresó en una frase que continúa teniendo plena vigencia:

«Tú importas porque eres tú, e importas hasta el último momento de tu vida».

Importa aliviar el dolor y controlar los síntomas, pero importa también todo aquello que hace que esa persona sea precisamente ella.

Cuando la enfermedad avanza pueden cambiar nuestro cuerpo, nuestra autonomía, nuestras rutinas y nuestros planes. Pero hay algo que permanece: nuestra historia. Los vínculos que hemos construido, las personas que hemos querido, los lugares a los que pertenecemos, los recuerdos que nos acompañan y esa forma única de entender la vida que hemos ido construyendo con los años.

Por eso, en cuidados paliativos, conocer la biografía no es un añadido al cuidado. Es parte del cuidado.

Cuidar es aliviar el dolor y otros síntomas, pero también saber qué tranquiliza, qué preocupa, qué se echa de menos o quién necesita estar cerca. Es entender por qué alguien quiere permanecer en su casa, conservar una determinada rutina o volver a hablar de aquel lugar al que siempre ha llamado hogar. Es reconocer que detrás de cada necesidad hay una persona y, detrás de cada persona, una historia.

Quizá las raíces sean precisamente eso: lo que permanece cuando todo cambia.

Nos recuerdan quiénes somos y nos sostienen cuando el camino se hace más difícil.

Y quizá cuidar bien tenga mucho que ver con eso: con acompañar a una persona sin perder de vista quién ha sido, quién sigue siendo y aquello que, hasta el final, continúa siendo importante para ella.